«Es violencia para lograr la secesión, no violencia para crear un clima o un escenario en que se haga más viable una ulterior negociación». Así descarta el Tribunal Supremo la rebelión y justifica la sedición en la sentencia del procés que ha firmado este lunes.

Según la sala presidida por Manuel Marchena, «la violencia tiene que ser instrumental, funcional, preordenada de forma directa, sin pasos intermedios, a los fines que animan la acción de los rebeldes».

«La Sala da por probada la existencia de violencia. Pero no basta la constatación de indiscutibles episodios de violencia para proclamar que los hechos integran un delito de rebelión», asegura, antes de afirmar: «Resolver el juicio de tipicidad [se refiere a optar por rebelión o sedición] respondiendo con un monosílabo a la pregunta de si hubo o no violencia, supone incurrir en un reduccionismo analítico que esta Sala -por más que se haya extendido este discurso en otros ámbitos- no puede suscribir».

Por tanto, los magistrados del Supremo consideran justificada la exclusión del delito de rebelión por razones objetivas, «ligadas a la falta de funcionalidad de la violencia», e igualmente por razones subjetivas.

«Todos los acusados (…) eran conscientes de la manifiesta inviabilidad jurídica de un referéndum de autodeterminación que se presentaba como la vía para la construcción de la República de Cataluña», sostiene la Sala de lo Penal del Supremo. «Eran conocedores de que lo que se ofrecía a la ciudadanía catalana como el ejercicio legítimo del derecho a decidir, no era sino el señuelo para una movilización que nunca desembocaría en la creación de un Estado soberano».

Dentro de esa estrategia, «el derecho a decidir había mutado y se había convertido en un atípico derecho a presionar» al Gobierno de la Nación.

El Estado mantuvo en todo momento el «control de la fuerza, militar, policial, jurisdiccional e incluso social». Incide el Supremo: «Y lo mantuvo convirtiendo el eventual propósito independentista en una mera quimera».

La sala explicita que es delito de sedición «movilizar a la ciudadanía en un alzamiento público y tumultuario que, además, impide la aplicación de las leyes y obstaculiza el cumplimiento de las decisiones judiciales».