La acampada de universitarios independentistas que desde hace dos semanas ocupa la Plaza Universidad de Barcelona para reivindicar la independencia y la amnistía para los condenados por el 1-O ha sufrido hoy una escisión entre sus filas. Algo menos de la mitad de los acampantes ha abandonado esta noche la plaza después de una tensa asamblea en la que ayer se debatió la llamada a desconvocar la concentración de los partidos y organizaciones como Tsunami.

Una llamada que han atendido los concentrados ligados a Arran, juventudes de la CUP, y las juventudes de Esquerra (JERC) a los que los activistas que mantienen la acampada acusan ahora de haber robado dinero de la comunidad.

El conflicto se abrió ayer cuando el independentismo «institucional» anunció el fin de una concentración, temiendo que los sectores más radicales se «infiltren» en los actos convocados para hoy y provoquen nuevos enfrentamientos violentos con la policía, que inevitablemente marcarían las urnas mañana, perjudicando a estos partidos y favoreciendo a las formaciones de derecha.

Pero el grueso de los acampados, que se resisten a ser instrumentalizados por los partidos y siempre presentaron como indefinida hasta conseguir sus objetivos, han rechazado la disolución de la acampada.

Los acampados han emitido hoy un manifiesto en las redes en el que se desvinculan definitivamente tanto de los partidos como de organizaciones como la ANC o Tsunami. Y añaden que «nos hemos organizado para seguir la lucha y denunciamos el robo por parte de JERC y Arran del dinero de la caja de resistencia y parte de las donaciones solidarias aportadas por la ciudadanía».