Encontraron la inspiración en el grupo neonazi ‘ Okkupay Teçak’, surgido en Rusia bajo la apariencia de un equipo que identificaba y neutralizaba a supuestos pederastas pero cuyo objetivo real era la persecución, humillación y vejación de homosexuales.

Con esa idea, el ucraniano Mykola Z., entre los seis condenados esta semana por un juzgado penal de Granollers (Barcelona), constituyó el grupo Pilla-Pilla y reclutó a entre ocho y diez hombres que le ayudaron en su propósito de humillar a homosexuales, arrinconándoles en distintos lugares de las localidades barcelonesas de Les Franqueses del Vallés y Granollers para que reconocieran, ante una cámara y pronunciando su nombre, apellidos, e incluso su DNI, que eran pederastas a pesar de no serlo.

Una vez llegaban solos al lugar del encuentro se encontraban con un grupo de entre 10 y 20 personas, todos integrantes del proyecto Pilla-Pilla, que les acorralaban.

Previamente, el principal acusado y líder del grupo se hizo pasar por jóvenes (en edad legal de consentimiento sexual) en chats de encuentros homosexuales para sacar a sus víctimas información sobre sus gustos y fantasías e hizo pantallazos a las conversaciones. Concertó citas con esas personas con identidad falsa y, una vez llegaban solos al lugar del encuentro se encontraban con un grupo de entre 10 y 20 personas, todos integrantes del proyecto Pilla-Pilla, que les acorralaban.

«Valiéndose de la notable desproporción de su fuerza numérica, abordaban a la víctima escogida o ‘cazada’, la rodeaban para que no huyera del lugar y, una vez esta persona se encontraba retenida y controlada de forma intimidatoria por el grueso del grupo, le obligaban a contestar un interrogatorio de preguntas forzadas dirigidas por Mykola Z., exigiéndole en tono intimidatorio que contestara a las preguntas y se dejara grabar con cámara de vídeo», considera probado el juzgado de lo Penal número 2 de Granollers.

«¿Tienes familia, mujer, hijos?»

«¿Desde cuándo hace que eres gay?», «¿Vives solo?» , «¿Tienes familia, mujer, hijos?», eran algunas de las cuestiones lanzadas por el grupo homófobo contra sus ‘cazados’. Incluso el cabecilla llegó a exigir a uno de los hombres a los que abordaron que dijera ante la cámara: «He venido a follar con un niño de 15 años y me han pillado los cazapederastas».

Uno de los denunciantes trató de huir un par de veces del lugar donde fue acorralado, pero los acusados «le tiraron al suelo y el principal acusado le gritó: ‘maricón de mierda, como te vuelvas a escapar te vas a enterar'», según el relato de hechos de la sentencia condenatoria.

Una de las víctimas tuvo sentimientos de suicidio y otra perdió su trabajo, según la resolución del juzgado penal de Granollers.

Los vídeos con las declaraciones bajo amenaza se distribuyeron en canales con más de 30.000 visitas y fueron vistos por «padres, vecinos de escalera, la farmacéutica del barrio o el hijo de un compañero de equipo de fútbol» de los afectados. Además de los sentimientos de «humillación y vejación» y de «ansiedad permanente», una de las víctimas tuvo «sentimientos de suicidio que no materializó gracias a su madre» y otro «perdió su trabajo», según la resolución del juzgado penal de Granollers.

Una larga investigación de los Mossos d’Esquadra permitió dar con los miembros de dicho grupo y acreditar pruebas de sus actuaciones al juzgado que han sido claves para el fallo, puesto que los acusados se negaron a declarar durante el juicio.

Este martes, el juzgado de Granollers condenó a los seis acusados a penas de entre nueve meses y cinco años y medio de prisión por un total de 12 delitos contra la integridad moral, coacciones, revelación y descubrimiento de secretos y datos referentes a la orientación sexual. La sentencia no es firme y puede recurrirse en instancias superiores.