Francisco Llera (Caravia Alta, Asturias, 1950) sabe como pocos lo duro que fue ser profesor universitario en la Euskadi en la que ETA se alimentaba en aulas universitarias. Lo hizo en los tiempos en los que defender la libertad de Cátedra y ejercerla era jugarse la vida. Vio a muchos compañeros tener que abandonar el País Vasco ante la presión insoportable del terrorismo. En el campus en el que ejercía la banda terrorista actuó colocando bombas y sus simpatizantes lo hicieron amenazando y coaccionando a un sector del profesorado. Él lo vivió en primera persona.

Ahora, a sus 70 años recién cumplidos, quien aún es responsable del más prolongado y detallado estudio sociológico del País Vasco, el ‘Euskobarómetro’ –que impulsó en 1995-, quiere continuar en las aulas. Para ello, su condición de catedrático de Ciencia Política y su trayectoria académica le permite solicitar la condición de profesor emérito con la que prolongar hasta cinco años más su actividad docente. Para ello necesita además el apoyo de los suyos: de la Junta de Facultad y de su departamento. Del primero la ha obtenido, del segundo no: 1 voto a favor, dos en contra y 12 abstenciones. Sin el visto bueno de su departamento, la rectora de la UPV ya le ha avanzado que no podrá autorizar su condición de profesor emérito y que deberá dejar la Universidad 45 años después.

Llera asegura que detrás de la falta de apoyo de su departamento de Ciencias Políticas, que él mismo creó, existen “razones políticas” y no académicas. Afirma que en los últimos años se ha sentido “completamente aislado” y desplazado, sin que contaran con él. Son los ‘rescoldos’ de los años más duros de la amenaza de nacionalismo más radical, asegura; “No me pudieron matar ni echar y ahora ésta es la venganza”.

En su defensa ha salido un nutrido grupo de profesoras y profesoras universitarias de toda España que ha suscrito una carta dirigida a la rectora Nekane Balluerka para que acceda a reconocer la condición de profesor emérito de Llera. Los 201 docentes universitarios le recuerdan su larga trayectoria como especialista en Ciencia Política, su participación en los principales organismos de sociología y Ciencia Política y su aportación universitaria durante cuatro décadas.

Junto a ello, subrayan su resistencia académica ante la amenaza de ETA que le convertiría en “víctima del terrorismo”. Llera estuvo señalado “en los llamados papeles de ETA”, destacan en la misiva. Recuerdan a Balluerka que ejerció su labor académica mientras era “señalado y acosado por medios de comunicación controlados por el nacionalismo, apartado de la docencia por el rectorado y tuvo que salir del País Vasco con su familia y vivir con escolta durante más de una década”. Concluyen pese a todo ello, Llera “siguió desempeñando su labor al servicio de la universidad y la sociedad”. Solicitan a la rectora “el reconocimiento debido” al profesor Llera y que el rechazo a concederle la condición de profesor emérito no se vea “excusado en una falta de quorum o estricta aritmética”.     

Pregunta.- Acaba de cumplir 70 años y había solicitado que se le reconociera la condición de profesor emérito para continuar con la docencia. No parece que se lo concedan. ¿Rechazar una petición de estas características es algo habitual?

Respuesta.-  No, concederla diría que es algo casi automático cuando uno cumple los requisitos de mérito de carrera. Cualquiera no puede ser profesor emérito. Debe ser catedrático y acreditar determinados méritos de investigación y académicos. También debe mediar el informe favorable de su departamento y finalmente es el rectorado, con el aval del departamento y la Junta de facultad, quien decide.

P.- En su caso, el departamento de Ciencia Política no le ha dado el aval: 1 voto favorable, dos en contra y 12 abstenciones.

Tras 45 años en la Universidad, esta situación es muy triste. Diría que además es indignante e injusta»

R.- Sí, ha rechazado mi solicitud. Lo ha hecho sin argumentación alguna, sin estar motivado. El rectorado aún no ha emitido resolución, aunque personalmente la rectora y la vicerrectora de profesorado ya me han trasladado que ante el rechazo del departamento su resolución iba a ser negativa. No pueden hacer una excepción ni saltarse el rechazo del departamento. Es lo que hay.

P.- ¿Cree que su rechazo no responde a razones académicas sino de otro tipo?

R.- No lo han razonado. Yo no he sido escuchado, más allá de la solicitud escrita y de la propuesta de plan de investigación y docente que propongo y sobre el que no se dice absolutamente nada. Es evidente que por las razones históricas de mi departamento y su trayectoria, lo que hay es una venganza política. No me atrevo a decir que es personal, pero sí política.

P.- Usted estuvo amenazado por ETA y su entorno, vivió escoltado muchos años y tuvo que ejercer la docencia bajo una gran presión en la universidad. ¿Cree que ese ambiente aún persiste, de algún modo, en la UPV y explica lo que le sucede?

R.- Ahí lo vemos. Nadie puede decir que le haya hecho daño en su carrera académica. Todo lo contrario, la inmensa mayoría de los miembros de mi departamento vienen de mi época. Lo único que he hecho es o incorporarlos a mi departamento o promocionarlos en sus carreras. Nadie puede decir que he dañado la carrera de nadie por intervención directa o indirecta desde una razón académica, por eso digo que no hay más razón que la política.

R.- Ahí lo vemos. Nadie puede decir que le haya hecho daño en su carrera académica. Todo lo contrario, la inmensa mayoría de los miembros de mi departamento vienen de mi época. Lo único que he hecho es o incorporarlos a mi departamento o promocionarlos en sus carreras. Nadie puede decir que he dañado la carrera de nadie por intervención directa o indirecta desde una razón académica, por eso digo que no hay más razón que la política.

Tener que vivir con escolta, ver caer a algunos compañeros y que otros debían marcharse ha sido lo más dramático»

P.- En estos últimos años, ¿se ha sentido desplazado en la Universidad del País Vasco?

R.- Me he sentido completamente aislado. Soy el fundador del departamento, el primer y ahora único catedrático del departamento, he creado el master, el programa de doctorado, etc. Pese a ello, no participo en ningún tribunal de ningún tipo en el que se selecciona, promociona a ningún profesor. Eso le da una idea de mi situación.

P.- En caso de que la solicitud se le deniegue, como ya le avanza la rectora. Deberá abandonar la docencia en la UPV.

R.- Sí, me tendré que ir a mi casa a partir del 1 de septiembre.

P.- ¿Cuántos años lleva en la Universidad?

R.- 45 años.

P.- Culminar de este modo su larga trayectoria académica, tan complicada por la presión terrorista, política y social, y tan prolífica en lo académico, ¿qué sentimiento le deja?

R.- Es muy triste, muy triste. Indignante e injusto, diría.

P.- ¿Cuál es el momento más bonito que ha vivido en estos 45 años?

R.-  Hay muchos. Cuando pude constituir el departamento, cuando cree el ‘Euskobarómetro’, cuando pusimos en marcha el doctorado, etc. Esta capitalización académica es lo más importante. También ver crecer a tus doctorandos, reclutar gente o crear la titulación de Ciencia Política, mis estancias en EEUU. Todo eso ha sido muy gratificante.

P.- Los momentos más complicados parece claro que han sido los de la amenaza de ETA…

R.- Sí, vivir con escolta, tener que dejar de dar clase, etc. Eso ha sido lo más dramático, ver que caían algunos compañeros y otros tenían que marcharse. Han sido años muy duros y que podría superar si no te los obligasen a recordar ahora de esta manera.

Creo que el ‘Euskobarómetro les importa un pimiento, no les ha preocupado nada»

P.- Lo que le está ocurriendo ahora, ¿diría que son rescoldos de todo aquello?

R.- Absolutamente, está claro, no hay ninguna duda. No me pudieron ni matar ni echar, ni matar ni echar y esto es lógicamente la venganza.

P.- Uno de sus proyectos socialmente más relevantes que usted ha liderado es el ‘Euskobarómetro’. Acumula más de cinco lustros de prospecciones sociológicas. Si se jubila, ¿seguirá con él?

R.- O lo hago en otro ámbito privado o nada.

P.- ¿Sabe si tendrá continuidad en la UPV sin usted al frente?

R.- Creo que les importa un pimiento, no les ha preocupado nada.

P.- ¿Va a buscar acomodo en otra universidad?

R.- No, estoy a la espera de la resolución definitiva.

P.- ¿Estos días se ha sentido respaldado, apoyado?

R.- He tenido el apoyo unánime de la junta de Facultad y de colegas de mi departamento y otros pero de modo personal.