Natalia Sánchez (Madrid, 1990) se mueve como pez en el agua durante la promoción de Sueños de libertad. El serial de época cumplió este miércoles 25 de febrero dos años en Antena 3, y para celebrar este segundo aniversario, Atresmedia reunió ayer a parte del elenco en su sede, en San Sebastián de los Reyes (Madrid). A Natalia Sánchez (Begoña en la ficción) le acompañaron Dani Tatay (Andrés de la Reina), Oriol Tarrasón (Gabriel de la Reina), Ana Carlota Fernández (Valentina), Fernando Andina (Pablo Salazar), Itziar Atienza (Nieves) y Xenia Tostado (Beatriz). Una generación de españoles recordará a Natalia Sánchez por Los Serrano, como Teté; otros, por Amar es para siempre o Sueños de libertad. La actriz hasta coloca a sus compañeros de reparto para una mejor iluminación de cara a los fotógrafos. Ficción, o no, Natalia Sánchez es simpática y amable.
Tras superar los 500 capítulos en Antena 3 a primera hora de la tarde, Sueños de libertad puede presumir de ser la serie más vista en nuestro país, en torno al millón y medio de espectadores. El Independiente habló con su actriz protagonista, Natalia Sánchez.
Pregunta.- Dos años de Sueños de libertad, ¿y cuantos más?
Respuesta.- (Natalia Sánchez) Los que nos dejéis, los que el público quiera.
P.- Tú, a tope con Sueños de libertad.
R.- (Natalia Sánchez) A tope. Yo vivo el día a día y no me planteo más. Hoy estoy en Sueños y de momento mañana también porque tengo la orden de trabajo. Pero hay que vivir el presente porque nunca se sabe. Esta serie está funcionando hoy, y nos dejamos la piel para que siga funcionando mucho tiempo. Pero de momento, día a día.
P.- En una serie diaria, en cualquier drama, la felicidad no vende. ¿Cuánto puede sufrir tu personaje Begoña?
R.- (Natalia Sánchez) ¡Uf! Mucho; puede sufrir mucho. Quiero decir que siempre hay cosas por las que sufrir y diferentes formas de sufrir por la misma situación. Cuando piensas que ya no puede pasar nada más… ¿Cómo le va a pasar esto otra vez? Intento transitarlo de otra manera. Al final, los seres humanos tropezamos varias veces con la misma piedra. Somos así. Eso es una realidad. Te equivocas de pareja y de pronto te vuelves a ver con la misma pareja; te miras al espejo y dices: ¿pero no has entendido nada? Pero no eres la misma persona. Tienes herramientas distintas a las que tenías antes, y Begoña está en ese momento.
P.- Begoña arranca la serie en un matrimonio en el que había maltrato y básicamente salió de ahí porque él murió. Y ahora de Málaga a Malagón.
R.- (Natalia Sánchez) De Guatemala a Guatepeor. Tropieza varias veces con la misma piedra, pero la situación es diferente. El personaje tiene vitalidad, ganas de amar y de salir adelante, y a veces no mira dónde se agarra. Cuando estás sobreviviendo, es muy difícil pararte a pensar qué tabla de salvamento coges. Y yo he cogido una que está agujereada. Mucho ojo no tiene mi personaje. Pero tiene que haber drama para que haya serie y a mí me gusta que [Begoña] sufra. A veces me gustaría darle un meneo y decirle: ya, ¿no?
P.- Embarazada, el niño sietemesino u ochomesino y encima malito. Los días en que parecía que podía pasar lo peor, había récord de audiencia. ¿Tú cómo lo vives?
R.- (Natalia Sánchez) Nosotros no sabemos [qué va a pasar]. De hecho, hay veces que no nos lo dicen. Yo lo primero que pregunté fue si iba a salir adelante el niño. 'Por favor, no me hagáis esto'. Pero lo bonito es transitarlo; el día a día. Ahora el niño está a punto de morir, en la siguiente semana está un poco mejor, después vuelve a empeorar… Lo vas transitando y te tiene en vilo. A mí me tenía en vilo también como persona.
P.- Tú llegas a Sueños, ensayas un poco a lo mejor, y haces una o dos tomas, ya sea tomando el té o llorando desconsoladamente porque ha pasado algo muy grave. ¿Cómo se lleva eso?
R.- (Natalia Sánchez) Se lleva como se puede. A nivel interpretativo siempre te gustaría hacer más porque te quedas con ganas de más. Hay veces que no. Como la primera toma ninguna porque hay mucha verdad, hay mucha escucha, y luego en la segunda [toma] tiendes a imitar lo que te salió en la primera, y no es tan genuino. Aprendes a trabajar de esa manera y a disfrutar trabajar de esa manera porque, si no, no sobrevives, no te lo puedes llevar a casa todos los días. Yo me acuerdo de las tomas que tendría que haber cambiado, pero intento sobreponerme. Parte de por qué funciona Sueños es que la forma de interpretar es muy real, está en tu compañero, en la escucha, en la verdad. A mí me gusta.
P.- Última pregunta. Los Merino se han ido a Barcelona; Luz está ahí. No sabemos muy bien qué va a pasar con ella, pero, ¿en qué otros personajes femeninos se apoyará tu personaje en estos duros momentos? En Sueños de libertad, unas se apoyan en las otras, ya sea arriba o abajo.
R.- (Natalia Sánchez) Entran dos personajes muy bonitos, el de Itziar [Atienza] y el de Xenia [Tostado]. Con las dos voy a tener mucha trama, y muy distintas entre sí, y no puedo decir nada porque es un super-espóiler. Begoña no tiene muy buen filtro para ella; sabe ver cuando alguien no es de fiar para otra persona, pero para sí misma no tiene mucho ojo. Hasta aquí puedo leer.

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