La historia de España está llena de genios que brillaron bajo los focos para luego ser víctimas del olvido. Uno de los casos más fascinantes y trágicos es el de Arturo Pomar, el niño prodigio que desafió a los gigantes del tablero y terminó convertido en un peón de la propaganda franquista.
Este domingo 1 de marzo, a las 21:00 horas, el programa Imprescindibles de La 2 y RTVE Play estrena El pequeño peón, un documental dirigido por Joan Gamero que recupera la memoria de un hombre cuya vida fue tan compleja como una apertura de ajedrez.
Arturito Pomar: El niño que el franquismo convirtió en símbolo
En la España de los años 40, en plena posguerra, surgió un pequeño genio que acaparó las portadas de las revistas: Arturito Pomar. Con solo 12 años, este niño mallorquín demostró una capacidad intelectual asombrosa frente al tablero, capaz de enfrentarse a los mejores maestros del ajedrez de la época.
Su talento no pasó desapercibido para el régimen franquista, que vio en él la herramienta de relaciones públicas perfecta. A Pomar lo utilizaron como un símbolo de prestigio internacional, una prueba de que la España de la dictadura también podía producir genios de talla mundial. Durante años, fue la cara amable del régimen en el exterior, pero en cuanto dejo de ser una novedad mediática el sistema le dio la espalda.
El ascenso, el exilio y la pasión excéntrica
A diferencia de otros juguetes rotos, Arturo Pomar no dejó el ajedrez al crecer. Al contrario, su juego siguió evolucionando, aunque ya sin el soporte logístico ni económico del gobierno. De joven emprendió una aventura por América, donde se forjó una reputación de hombre excéntrico y apasionado. Ganó torneos y dilapidó fortunas, viviendo por y para los tableros, ajeno a las convenciones sociales de la época.
A su regreso a España, la realidad se impuso. Pomar formó una familia: se casó y tuvo siete hijos. Para sacar adelante a su familia, el que fuera niño prodigio en su niñez tuvo que aceptar un trabajo como funcionario de Correos, aunque nunca abandonó su pasión por el ajedrez.
1962: El Interzonal de Estocolmo y el precio de la genialidad
El documental ‘El pequeño peón’ profundiza en el punto alto de su carrera deportiva: el Interzonal de Estocolmo de 1962. Allí, el funcionario de Correos se midió de tú a tú con la élite soviética y con un joven y arrollador Bobby Fischer. Pomar demostró que, pese a la falta de medios y apoyo institucional, su mente seguía estando a la altura de la cima mundial.
Pero el esfuerzo mental del ajedrez, sumado a la presión y la falta de recursos, le provocó un brote de esquizofrenia. Fue el inicio de un declive personal que lo alejó definitivamente de la primera línea, sumiéndolo en un olvido del que este nuevo documental pretende rescatarlo.
Un legado imprescindible para el ajedrez español
En la actualidad, Arturo Pomar es un personaje poco conocido por las nuevas generaciones. Sin embargo, su contribución a la difusión del ajedrez en España es incalculable. Pomar fue el primer Gran Maestro del país y el responsable de que miles de españoles se interesaran por el juego, que a día de hoy se usa como método de enseñanza en muchos colegios.
El pequeño peón, coproducido por RTVE, no es solo el retrato de un niño prodigio. El documental es una crónica sobre la explotación del talento, la ingratitud de los regímenes políticos y la fragilidad de la mente humana ante la genialidad.
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