Hace casi seis años, en verano de 2020, Antena 3 estrenó su primera serie turca en horario de máxima audiencia. O sea, por la noche, tras El hormiguero. Su título era Mujer (Kadın, en versión original) y hacía referencia a su protagonista, una joven viuda y madre de dos niños. Lo que iba a ser un preestreno en el primer canal de Atresmedia, para después continuar en Nova, acabó siendo un fenómeno de masas en plena pandemia. Más de dos millones de españoles se engancharon a este melodrama turco, cuya duración –81 capítulos de 120 minutos cada uno– permitió su emisión ininterrumpida en Antena 3 durante dos o incluso tres noches consecutivas a lo largo de un año.

Atresmedia puso en el mapa la ficción turca

"Fue un hito", reconoce el productor Firat Gülven a El Independiente a través de correo electrónico. "España tiene una gran tradición de producción propia y de telenovelas latinoamericanas, así que hacerse un hueco requirió tiempo; no fue un hallazgo repentino, sino un proceso gradual", añade.

He ahí Fatmagül, en Nova (Atresmedia), cuyo desenlace en verano de 2018 superó los 850.000 espectadores. Todavía hoy figura como la telenovela más vista del canal en su historia. La premisa se las traía: una joven –humilde, huérfana– debe contraer matrimonio con uno de sus violadores. Ese mismo año, Divinity (Mediaset) estrenó su primera serie turca, el drama romántico Kara Sevda (Amor eterno), sobre un chico de clase media y una chica rica. Y en 2019 llegó la comedia romántica Erkenci Kuş: Pájaro soñador, con Can Yaman. En esta, él interpreta al hombre rico del que se enamora la joven y humilde protagonista. Habrán visto por dónde van los tiros.

Un fenómeno de audiencia internacional más allá de España

Pero el sur de Europa –España e Italia– no es la única región donde la ficción turca se ha hecho notar: Medio Oriente, el norte de África, Latinoamérica, Europa Central y Oriental, Asia (la antigua Unión Soviética)… "Los costes de producción en Turquía se han disparado en los últimos años, así que los mercados internacionales juegan ahora un papel clave en el sostén de la industria. Por ese motivo, se desarrollan muchos proyectos con una narrativa universal en mente", explica Gülven. Hasta 44 series turcas se emitieron durante el curso 2024-2025; de las cuales, sólo 25 eran nuevas. Este 2025-2026, el número de novedades bajará a veinte, estima el productor.

Las series turcas no se producen específicamente para el público árabe o conservador

"Dicho esto, las series turcas no se producen específicamente para el público árabe o conservador; ninguna serie turca se crea exclusivamente para una región. Sí hay géneros como el drama histórico o historias con elementos más tradicionales que suelen funcionar muy bien en determinados territorios. El público español conecta, sobre todo, con historias de amor y dramas familiares, independientemente de la ambientación. Las relaciones, los lazos familiares, el sacrificio, la pasión…", matiza Gülven. "Son series muy femeninas y muy emotivas", corrobora el gerente de Producción Ajena y Ventas Internacionales de Atresmedia, José Antonio Salso, en conversación telefónica con El Independiente.

La pasión turca, la gallina de los huevos de oro

Tras Mujer, a Antena 3 llegó Mi hija (Kızım), sobre una niña a la que abandona su madre a merced de un padre ausente, con audiencias incluso mejores. Y tras Mi hija, llegó Infiel (Sadakatsiz), sobre una médico que descubre que su marido, con quien tiene un hijo, mantiene una relación extramatrimonial con una mujer más joven. La paradoja es que Infiel, como otras series turcas, era la adaptación –muy libre– de una serie británica que años atrás había emitido el primer canal de Atresmedia sin éxito. Entremedias, Tierra amarga llegó a congregar en 2022 a 1,7 millones de espectadores a media tarde, frente a un Sálvame en máximos; una salvajada, hablando en plata. Sus 141 episodios, que en Turquía se distribuyeron en 4 temporadas durante 4 años, llegaron a España en formato serial, con más de 400 entregas.

Antena 3 había encontrado la gallina de los huevos de oro; un filón. La ficción turca –cuyos derechos de emisión son infinitamente más baratos que producir series españolas– llegó a ocupar cuatro noches consecutivas en horario de máxima audiencia, y el público, aún recogido en casa por la pandemia y las restricciones de movilidad, respondía con fervor. Antena 3 arrasaba en audiencia a un coste irrisorio.

La cuota turca en Antena 3

Casi seis años después, la pasión turca no es tan intensa, pero ahí sigue. Atresmedia se lanzó incluso a versionar Fatmagül y Madre: de allí salieron Alba, que mantuvo la violación en grupo como detonante, y Heridas, sobre una mujer que le roba su hija a otra. La tercera en discordia fue La encrucijada, sobre un hombre vengativo que acaba enamorándose de la hija del verdugo de sus padres.

Hoy por hoy, Antena 3 mantiene la emisión de dos series turcas durante tres noches consecutivas: Una nueva vida (Yalı Çapkını), el domingo; y En tierra lejana (Uzak Şehir), lunes y martes, tras finalizar Renacer (Bahar). Es rara la ocasión que reúnan en directo a un millón de espectadores, una cifra que, todo sea dicho, casi ningún espacio supera a partir de las once de la noche. Ambos títulos sí se mantienen en torno a los 900.000 seguidores. "La audiencia es muy estable y muy fiel", indica José Antonio Salso, de Atresmedia.

Más de 40 series se producen en Turquía al año

"No son telenovelas; son series semanales que se emiten desde septiembre hasta junio; eso es treinta y tantos capítulos que duran entre dos y tres horas cada uno. En Turquía hay seis canales de televisión en abierto, y cada uno emite una serie al día. Unas 42 series se emiten en Turquía a la semana. La oferta y la competencia son brutales, así que sólo las mejores subsisten", matiza Salso. He ahí la dificultad a la hora de comprar, por lo que el elenco –de estrellas– sí es importante.

Suele pasar un mes entre la grabación de un capítulo (a lo largo de una semana) y la emisión del mismo, lo que permite a los guionistas 'escuchar' a la audiencia y cambiar el rumbo de las tramas.

Los títulos que importa Antena 3 suelen ir más allá de la historia de amor, o desamor, con el thriller y la venganza como añadidos. Al ser series tan largas y corales, el espectador conecta, durante cierto tiempo, con alguno de sus muchos personajes (femeninos, especialmente), afirma Salso. A diferencia de la ficción occidental, donde prima la rapidez; los turcos crean la tensión entre los personajes a través de escenas largas. Se miran a cámara lenta, suena la música..

En las series turcas suele haber una tensión entre el mundo conservador y el moderno, con la mujer en el centro

"Es verdad que en una serie turca no encontrarás una escena de sexo", admite José Antonio Salso (Atresmedia). Una temática muy recurrente es la tensión entre el conservadurismo –las costumbres, las tradiciones– y el aperturismo a los nuevos tiempos. "La televisión es un reflejo de la sociedad. Puede que a veces se exageren los conflictos para un mayor efecto dramático, pero la inspiración suele venir de la vida real. Los cambios y las diferencias sociales, y los roles de género –su evolución– son conversaciones que están teniendo lugar en la sociedad, así que es normal que lleguen a la pantalla", aporta Firat Gülven. Sin embargo, no encontrarán personajes que pertenezcan al colectivo LGTBIQ+, y asuntos como la infidelidad o el alcohol tienen una carga muy negativa.

Lo que consiguen este tipo de series, en el caso de Turquía, es cambiar totalmente la percepción del país

Y ahí juegan un papel determinante las mujeres, como protagonista de estas historias y como espectadoras. "La maternidad, la resiliencia, el sacrificio y la fuerza interior son universales", continúa el productor. "Son historias bastante normales, muy del día a día. No van al extremo", añade la abogada y politóloga Leticia Dorsch Buzón. Ella trabaja como consultora internacional de negocios, especializada en el mercado turco-español, y dirige la cátedra de estudios turcos en la Universidad Complutense de Madrid. Lleva 22 años casada con un hombre turco, natural de Rize, una de las 18 provincias de la región del Mar Negro, "de donde es el presidente [Erdoğan]. "Para los turcos es muy importante de dónde eres", explica.

Turquía ejerce un poder blando a través de la ficción televisiva

"Es uno de los grandes ejemplos del poder blando este siglo XXI. Son mensajes cortísimos y muy potentes", afirma Leticia Dorsch Buzón. La Turquía que sale en estos melodramas es la Turquía de verdad, afirma ella. "Son un reflejo absoluto de cómo es la cultura turca; de la hospitalidad, de sus tradiciones. Muchísima gente conoce ahora cómo funciona la parte conservadora de la sociedad: el respeto hacia las personas mayores y hacia los niños. Incluyen además muchas regiones de Turquía; no sólo Estambul o Ancara, las ciudades más conocidas, sino también Antalya, que es totalmente turística, o Mardin, frontera con Irán", amplía.

"Lo que consiguen este tipo de series, en el caso de Turquía, es cambiar totalmente la percepción del país. Turquía está considerado como un país ultraconservador en muchísimos aspectos, lo que es un error. Es un país laico de mayoría musulmana. Las series muestran que es una sociedad conservadora culturalmente; los núcleos familiares son muy importantes. La familia es la base de la sociedad. Turquía es un pueblo muy noble, muy bondadoso y muy servicial", prosigue la abogada y politóloga. Según ella, los malos de los melodramas turcos no son, al final, tan malos...

"Hay series turcas buenas y series turcas malas", resume José Antonio Salso.