Antena 3 estrena la quinta edición de Mask Singer este miércoles 8 de abril, a partir de las 23.00 horas, después de El hormiguero. A lo largo de estos años, han ido cambiando los 'investigadores'; o sea, aquellos que intentan adivinar, en plató, qué famosos se esconden bajo el disfraz. Los Javis causan baja; en su lugar han puesto a Juan y Medio y Boris Izaguirre. La noche y El día. Completan El reparto Ana Milán, que estará a la vez en Cuatro con su espacio de entrevistas, y Ruth Lorenzo. El único que sigue en pie es Arturo Valls como presentador.
P.- ¿Te has olvidado ya de quiénes están bajo las máscaras?
R.- Después de cinco temporadas se me mezclan los hombres. ¿Ha salido ya Ana Torroja? ¿Y David Hasselhoff? Me daba miedo, sobre todo, que se nos muriera alguno; imagínate que hubiera estado Chuck Norris. Digo: 'Un día de estos se nos va a morir alguien por el camino'. En cualquier caso, me parece guay que la gente descanse y tenga ganas de Mask Singer; siempre beneficia a los formatos dejarlos en barbecho. Se agradece porque lo coges con más ganas; tienes la sensación de novedad.
P.- ¿Qué energía necesitas tú para presentar este tipo de programas? ¿Es lo mismo con todos los concursos o con Mask Singer necesitas otro registro como maestro de ceremonias?
R.- Hay algunos en los que tú tienes que 'remar'; tienes que generar la energía, como en El 1% y Ahora caigo. Aquí [Mask Singer] es más como un circo; están los investigadores con sus teorías, las propias máscaras, las actuaciones, el clímax del desenmascaramiento… Ahí uno facilita y maneja la situación; es un complemento. Siempre tienes que tener energía, pero la propuesta es tan salvaje y tan loca que tú estás, no al margen, pero sí de una manera complementaria, dejándote llevar por todo lo que sucede, que ya es mucho. Imagínate que me pusiera a hacer chistes o a tirarme por el suelo, como en Ahora caigo. Sería una sobredosis con tanto animal televisivo.
P.- Entiendo que las grabaciones no son falsos directos; a lo mejor hay muchas esperas. ¿Cómo se organiza uno para grabar este tipo de proyectos?
R.- Son grabaciones muy, muy llevaderas, y muy, muy emocionantes. Veo dos momentazos, únicos, con la circunstancia de que se vacía el plató. Tienes que generar la energía como si aquello estuviera lleno de gente, pero, por cuestiones obvias, se vacía el plató y nos quedamos seis u ocho personas viendo quién está debajo de la máscara para facilitar que se mantenga el secreto en emisión. Luego es una grabación cualquiera, con tus momentos de espera, de subidón, de actuaciones, de ensayos… Es una grabación normal con la circunstancia de que tenemos que quedarnos solo para mantener el secreto.
P.- ¿Se te ha escapado alguna vez, sin querer, entre familiares, amigos y otros compañeros de trabajo?
R.- Puede ser que me haya pasado alguna vez. Después de cinco temporadas, noto que la gente ya no quiere saberlo. Durante la primera y la segunda temporada me pedían pistas y me preguntaban quiénes habían ido a grabar; ahora es al revés. Llego a casa y nadie quiere saber nada; la gente entiende que se pincha el globo. El spoiler, el destripe, le quita toda la gracia a Mask Singer. Yo creo que nunca se ha filtrado nada porque la gente es consciente de esto. Aunque muchas veces se proponen nombres en redes [sociales] que se dan por hecho, hasta que no se desenmascaran, la incógnita sigue.
P.- El público ahora puede introducir las cuatro pistas en chat GPT y que la inteligencia artificial te diga: es menganito.
R.- Ahí vamos a ver lo que falla la IA. Lo que le queda por aprender… Estoy seguro. Querrás estar hasta el final para ver si ha acertado o no la IA. ¡Es otro aliciente más!
P.- ¿Qué tal esa mezcolanza de personalidades como investigadores? Juan y Medio, Ruth Lorenzo, Ana Milán y Boris Izaguirre.
R.- Fantástica. Boris y Juan son pura televisión y puro entretenimiento; lo llevan en el ADN. Me encanta ver currar a Boris; y Juan y Medio está conectado con el humor, los chistes malos, los juegos de palabras… Ahí hubo un pique divertidísimo. Es otro tono, otro público, otra manera de ver. Al principio, Juan tenía un despiste... hasta que fue pillando el rollo; fue muy gracioso, y fantástico ver su evolución. Ruth aporta el cante, la voz, el oído, la afinación.
P.- Más allá de ahora salir en pantalla presentando Mask Singer, estás produciendo películas; estás detrás de las cámaras.
R.- Lo disfruto cada vez más. Caza mayor es mi cuarta película como productor, con Daniel Sánchez Arévalo [como director] y Antonio de la Torre y Julián Villagrán como protagonistas. Es un thriller rural, en Extremadura, basado en una ficción sonora, un pódcast que se llama El Tigre. Es un peliculón. Estoy desarrollando como guionista un par de formatos –serie y película–, y en breve empezaremos a grabar El 1%. Voy combinando entretenimiento, ficción, delante y detrás de las cámaras. No me aburro; es pura inquietud.
P.- ¿Tú pinchas y cortas como productor? ¿Qué haces?
R.- Yo enciendo la mecha; llevo el proyecto. Aunque en este caso fue el propio Dani Sánchez Arévalo quien escuchó el pódcast y nos llamó para decirnos que ahí había una película. Soy un poco la persona que facilita, que va a los despachos, que consigue que te escuche Movistar o Antena 3. El día a día como productor ejecutivo lo hacen más mis socios; yo busco la financiación. También aporto en la parte creativa: los actores, el cartel… Me gusta mucho la promoción. La cosa de contratos, despachos, burocracia, subvenciones… Todo eso lo delego en mis socios. La parte inicial de vender la idea y conseguir que te financien, aporto bastante.
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