La retirada de Netflix de la puja por Warner Bros. Discovery ha despejado el camino para que Paramount Skydance tome el control del grupo. La consecuencia inmediata no se ha medido solo en el mercado –donde las acciones de Netflix han repuntado con fuerza hata un 10%– sino también en las redacciones, empezando por la de CNN, que vuelve a enfrentarse a un horizonte incierto.
Finalmente, tras semanas de incertidumbre, el consejo de Warner Bros. Discovery ha considerado “superior” la oferta revisada de Paramount, valorada en torno a 111.000 millones de dólares –31 dólares por acción en efectivo– frente al acuerdo preliminar que Netflix había alcanzado en diciembre para adquirir los estudios y el negocio de ‘streaming’ por 27,75 dólares por acción, una operación que rondaba los 83.000 millones en valor empresarial. Netflix disponía de cuatro días hábiles para igualar la propuesta. Ha declinado hacerlo.
En un comunicado conjunto, sus consejeros delegados, Ted Sarandos y Greg Peters, han sostenido que la transacción “ya no es financieramente atractiva” y han subrayado que era “algo deseable al precio adecuado, no imprescindible a cualquier precio”. La empresa ha insistido en que su negocio “es saludable, sólido y crece orgánicamente” y que retomará su programa de recompra de acciones.
Para Warner Bros. Discovery, la propuesta de Paramount incluye además el compromiso de asumir los 2.800 millones de dólares que el grupo tendría que abonar a Netflix por romper el acuerdo vigente, así como elevar a 7.000 millones la compensación si la operación fracasa por motivos regulatorios. El consejero delegado de la compañía, David Zaslav, ha afirmado que la combinación “creará un valor tremendo para nuestros accionistas”.
"Echarán por la borda la Primera Enmienda"
En la redacción de CNN, la posible integración bajo el paraguas de David Ellison, presidente de Paramount Skydance, ha generado inquietud. Según ha informado The New York Times, el consejero delegado de la cadena, Mark Thompson, ha enviado un memorando interno pidiendo a la plantilla que no saque conclusiones precipitadas sobre el futuro hasta conocer más detalles y que se concentre en el año informativo que tiene por delante, con las elecciones legislativas en el horizonte.
La preocupación no es abstracta. Tras hacerse con Paramount el año pasado, Ellison promovió cambios en CBS News, entre ellos el nombramiento de Bari Weiss como directora editorial. Weiss ha defendido que actúa con independencia, pero su llegada fue interpretada por parte de la redacción como un giro ideológico hacia posiciones más conservadoras. La eventual convergencia entre CBS y CNN –una hipótesis lógica en términos de ahorro y sinergias– alimenta el temor a interferencias en la línea editorial de la cadena de noticias por cable.
El contexto político añade una capa más. Ellison mantiene una relación cordial con Donald Trump, que ha criticado reiteradamente a CNN. El proceso de venta de Paramount el año pasado fue aprobado por la Administración tras el pago de 16 millones de dólares para resolver una demanda presentada por Trump contra el programa 60 Minutes.
Las organizaciones de defensa de la libertad de prensa han elevado el tono ante la eventual absorción. Craig Aaron, codirector ejecutivo de Free Press, advirtió de que la operación podría traducirse en “despedir periodistas, bloquear historias importantes y sustituir las noticias por propaganda vacía”. En la misma línea, Seth Stern, responsable de incidencia de la Freedom of the Press Foundation, sostuvo que “Ellison arrojará por la borda la Primera Enmienda [la que garantiza la libertad de expresión], a los reporteros de CNN y a los cineastas de HBO si se interponen en la expansión de su imperio corporativo y en el engorde de sus bolsillos”.
Obstáculos regulatorios
Aunque la retirada de Netflix ha despejado el camino para Paramount, la operación no está cerrada. El fiscal general de California, Rob Bonta, ha advertido que la fusión “no es un acuerdo cerrado” y que el Departamento de Justicia del estado mantiene una investigación abierta. Ha señalado que la industria del entretenimiento “es un sector crítico que sostiene la economía de California” y que la transacción debe someterse a una revisión “completa y rigurosa”.
Incluso si el Departamento de Justicia federal y los reguladores europeos dieran luz verde, los fiscales generales estatales podrían impugnar la operación en los tribunales. En paralelo, asociaciones de consumidores han presentado una demanda en un tribunal federal de California para bloquear la adquisición, aunque las posibilidades de prosperar se consideran limitadas.
Desde el Senado, la demócrata Elizabeth Warren ha calificado la fusión de “desastre antimonopolio” y ha denunciado que “un puñado de multimillonarios alineados con Trump intentan hacerse con el control de lo que usted ve y cobrarle lo que quieran”.
La combinación de dos estudios históricos, la marca HBO y una amplia cartera de canales lineales –entre ellos CNN– configuraría uno de los mayores conglomerados de medios del país, con una deuda considerable y un inevitable proceso de ajuste interno. Mientras tanto, en la redacción de CNN el mensaje oficial es prudencia. La incertidumbre, en cambio, ya es un hecho.
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