En España hay más de 420.000 personas afectadas por Daño Cerebral Adquirido (DCA), y además, cada año se registran más de 100.000 nuevos casos, según datos de la Federación Española de Daño Cerebral Adquirido (FEDACE). Las dos causas principales de DCA son los ictus y los traumatismos craneoencefálicos, aunque también tienen lugar por encefalopatía anóxica, tumores cerebrales, o las infecciones.

“El carácter sobrevenido del daño cerebral provoca que, repentinamente, se trunquen proyectos de vida a nivel personal y familiar. Sin embargo, gran parte de los daños cerebrales podrían evitarse teniendo en cuenta sus factores de riesgo y tomando medidas preventivas”, alertan desde la Federación.

Según explica el jefe del servicio de Neurología de los hospitales Universitario Rey Juan Carlos (Móstoles), Universitario Infanta Elena (Valdemoro) y General de Villalba, el doctor Javier Pardo Moreno, se trata de una lesión repentina en el cerebro, que aparece bruscamente y que también se caracteriza por el conjunto variado de secuelas que presenta según el área del cerebro lesionada y la gravedad del daño.

En este contexto, desde FEDACE apuntan que, según las áreas de rehabilitación que las trabajan, las secuelas del daño cerebral pueden clasificarse en siete grandes áreas: nivel de alerta, control motor, recepción de información, comunicación, cognición, emociones y actividades de la vida diaria.

El doctor Pardo detalla también que el 78% de los casos de DCA se deben a un ictus, un accidente cerebrovascular que se produce por la interrupción repentina del flujo sanguíneo en una zona del cerebro o por una hemorragia provocada por la rotura de un vaso sanguíneo con una ratio de incidencia de 120 personas por cada 100.000 habitantes. “El 44% de las personas que sobreviven a un ictus desarrollan discapacidad grave por el daño resultante”, alerta el especialista.

Cuando el origen de la lesión cerebral es un golpe, se habla de ‘traumatismo craneoencefálico’ o ‘TCE’. Pardo indica que el 70% de estos se producen por un accidente de tráfico, y el resto por accidentes laborales, caídas, o debido a agresiones físicas.

Faltan medios para la rehabilitación

Desde la de la Asociación Nacional Freno al Ictus indican que este accidente cerebrovascular representa la segunda causa de muerte a nivel global, “y el primero en el caso de las mujeres”, y lamentan que, aún así, no se reciben las atenciones necesarias. El doctor Pardo lamenta aquí también que muchos de los afectados por un caso de DCA se encuentran con que “no tienen información, ni medios” para abordar su rehabilitación, por lo que “se sienten abandonados”.

“En España se registran 120.000 casos de ictus al año, tantas personas como tiene la ciudad de Pontevedra, y el 50% de ellos no se recuperan. Eso sí, el 90% de los casos son prevenibles”, indica, a la vez que el neurólogo alerta de que “hay 3 veces más casos de ictus que de cáncer de mama, pero no tienen la misma proyección social”. A su juicio, es necesario avanzar en la prevención, para reducir la mortalidad del DCA.

Prevenir el ictus pasa por adoptar hábitos de vida saludables que eviten factores de riesgo como el estrés, la obesidad o la hipertensión, y desde FEDACE sostienen que las principales claves para evitarlos son: mantener una dieta equilibrada, practicar ejercicio con regularidad, evitar el tabaquismo y el consumo de drogas, así como limitar el consumo de alcohol.

Por otro lado, como la mayor parte de los TCE que provocan daño cerebral se dan a consecuencia de accidentes de tráfico en España, relacionados en gran parte con el exceso de velocidad y con la conducción bajo los efectos del alcohol o de las drogas, para evitarlos, el especialista ve de vital importancia seguir las normas de seguridad vial.

La atención precoz, fundamental para la recuperación.

Por su parte, Lucía Camino, médico-rehabilitadora del Instituto de Neuro-rehabilitación Quirónsalud Pontevedra, llama la atención sobre el hecho de que la atención precoz, especializada y abordada desde un enfoque multidisciplinar es“fundamental” a la hora de lograr una mayor recuperación de los pacientes afectados por Daño Cerebral Adquirido.

«Existen más posibilidades y se obtienen mejores resultados en la rehabilitación y recuperación de los pacientes cuando se aborda de forma precoz, tan pronto como esté estabilizado clínicamente el paciente», añade, a la vez que subraya que las posibilidades de lograr mayores grados de «independencia» por parte de los afectados por DCA son más altas cuando se aplican de forma rápida terapias rehabilitadoras y desde un enfoque multidisciplinar (neurología, rehabilitación, psicología, terapeutas ocupacionales y el personal de enfermería).

A su vez, la médico-rehabilitadora del Instituto de Neuro-rehabilitación Quirónsalud Pontevedra resalta que la autonomía en los pacientes se logra con una asistencia sanitaria integral, en la que paciente y la familia estén en el centro de las decisiones. “El 40% del éxito de la rehabilitación depende de la participación activa de la familia”, ensalza Camino.

Asimismo, destaca la importancia de contar con tecnología robótica que ayude a la rehabilitación. “La experiencia obtenida con los pacientes mediante el uso del robot Lokomat en el INR Quirónsalud de Pontevedra, uno de los pocos que hay instalados en España, permite una asistencia muy temprana y abordar de forma precoz la rehabilitación, además de poder hacer más repeticiones. También provoca un efecto motivador en el paciente, ya que consigue verse de pie, lo que le anima a seguir con el esfuerzo terapéutico”, sentencia.