La empresa cántabra Sidra Somarroza considera que la sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria que le permite el uso del modelo de botella denominado ‘molde de hierro’, igual al que se usa en Asturias, es «justa» y supone una «victoria para el mundo de la sidra».

En nota de prensa, Somarroza ha señalado que aunque se considere que la sentencia, que desestima el recurso interpuesto por la Asociación de Sidra Asturiana (ASSA), es «una victoria de los lagares cántabros» en realidad va a beneficiar a «muchos elaboradores de sidra de fuera y también de dentro de Asturias».

A su juicio, la denuncia de ASSA contra Jesús Gómez Solórzano (Sidra Somarroza) no es «exclusivamente por la botella», puesto que hay «muchos lagares que la utilizan y solo nos han llevado al juzgado a nosotros», sino que «parte del problema puede estar en las siete referencias de sidra» que la empresa cántabra tiene en el mercado, «todas ellas de alta calidad».

También la achaca al «crecimiento imparable que está teniendo Somarroza» y a la «aceptación» que está teniendo su producto por parte del consumidor de sidra, «no sólo de Cantabria, sino de todo el ámbito nacional e internacional».

La empresa recuerda además que la botella ‘molde de hierro’ fue creada por el inglés Henry Ricketss en 1821 (Bristol) y la patente se extinguió en 1835, dos años después de que fuera presentada en la exposición nacional de Madrid como una innovación técnica.

Añade que en 1880 una vidriera asturiana comenzó su fabricación para envasar sidra natural y fue hace «pocos años» cuando la Asociación de Sidra Asturiana registró en patentes y marcas esa botella «que ya existía en el mercado y que no les pertenecía».

Hace muchos años ya, añade, que la vidriera asturiana que fabricaba dicho molde cerró y actualmente sólo se fabrica en Burgos y Portugal, comercializándose bajo el nombre de ‘botella de sidra verde 70cl’.

Según Somarroza, cuando empezaron a elaborar sidra encontraron esa botella en el mercado «igual que la encontraron los lagares de Asturias y de otras regiones». Por ello, siempre ha considerado que esa botella «es de sidra natural» y «no hace referencia» a ninguna zona concreta, ni tiene «un dueño legítimo», como ocurre con otros envases, como la botella bordelesa de vino y muchas otras.

«La botella de sidra natural se fabrica en dos fábricas y está a disposición de cualquiera que quiera adquirirlas», subraya la empresa, que considera que el hecho de que en la asociación asturiana «lleven muchos años utilizando esa botella, no significa que sea suya».

Recuerda por último que «en varias ocasiones» han intentado llegar a un acuerdo «para conseguir una solución amistosa y zanjar el asunto», pero no han tenido éxito debido a que ASSA «no quiere la patente de la botella para Asturias», sino «para beneficio propio», puesto que, si fueran titulares de la patente, «ningún lagar asturiano fuera de la asociación la podría utilizar».

«Por ese motivo varios lagares asturianos se han puesto en contacto con nosotros para apoyarnos, en un principio, y para felicitarnos ahora», tras conocerse la sentencia. «Es curioso que los únicos que han mostrado su apoyo y preocupación por la situación hayan sido lagares asturianos y no cántabros, ni gallegos, ni de otras comunidades en las que también se utiliza esa botella», señala la empresa.

Por último, Somarroza aclara que «no existe ningún problema astur-cántabro, nos dedicamos a la sidra vocación ya que somos unos apasionados por este sector. Nos gusta la sidra: asturiana, gallega, vasca, navarra, cántabra, inglesa, portuguesa… siempre y cuando la sidra sea buena. La procedencia no garantiza la calidad».