Calles sinuosas, casas bajas, peluquerías abiertas hasta la medianoche, solares abandonados, música latina, comida filipina y comercios de toda la vida. Metan eso en una coctelera, añadan una pizca de historia, un toque de especulación y unas pocas gotas de pisos de lujo y ya lo tienen listo. Con ustedes, Tetuán, un barrio obrero, heterogéneo y en plena transformación.

«Es un barrio que toda la vida ha sido humilde y que ahora están intentando integrar en la almendra central de Madrid. Como si quisieran echar a toda la gente que ha vivido aquí siempre tranquilamente a precios razonables», señala a El Independiente Verónica Pérez Granado, directora del documental Tetuaneros, que se estrenó esta semana en un centro cultural del distrito.

El documental es un retrato de Tetuán que tiene como hilo conductor una iniciativa vecinal para convertir uno de sus muchos descampados en una huerta. Desde ese lugar común, un punto de encuentro vecinal, el relato se mueve por las callejuelas y bucea por la convivencia, el comercio y la transformación de un barrio amenazado por la gentrificación.

El proyecto de la huerta arrancó en 2013 y desde entonces lleva Verónica con la cámara grabando por Tetuán. La producción acabó cinco años después, en 2018, tras recibir una ayuda del Ayuntamiento de Madrid. «Toda la gente que ha participado en el documental, hasta la postproducción, es de Tetuán», indica la periodista y fotógrafa.