La crisis alimentaria global se agudiza por culpa de la guerra de Ucrania, pero la situación en el Cuerno de África es especialmente grave, alertan desde Oxfam Intermon y Save the Children. 

Etiopía, Kenia y Somalia son los tres países afectados por esta situación derivada de una larga sequía -la mayor en 40 años- causada por el fenómeno climático de La Niña que se ha visto agravada por la guerra de Ucrania y su efecto en el mercado de alimentos internacional. Según estas organizaciones 350.000 niños podrían morir durante este verano si la comunidad internacional no actúa de manera inmediata.

Según las estimaciones realizadas por Oxfam Intermón y Save the Children en estos tres países una persona podría estar muriendo víctima del hambre cada 48 segundos.  “La comunidad internacional está fracasando, esta es una profunda crisis y una hambruna a gran escala”, afirma Franc Cortada, director general de Oxfam Intermón.

Los 350.000 niños es solo una parte de los millones de personas que ahora sufren hambre en esta región africana. Según esta ONG hay 23 millones de personas en situación de hambre extrema en estos tres países. La mortandad de una hambruna da la cara en los niños que son los más débelies.

La guerra de Ucrania empeora la situación en el cuerno de África donde la subida del coste del petróleo y los fertilizantes se suman a la escasez de cereales. Estos países dependen de los mercados de Rusia y Ucrania en un 90%.

“La mayoría de los muertos causados por la guerra de Ucrania no van a producirse en el país, sino en regiones como estos de África Oriental ha declarado Andrés Conde, director general de Save the Children. «Estamos viendo unas cifras terribles de desnutrición severa, y se prevén cerca de 5,7 millones de niñas y niños con desnutrición aguda para finales de este año”, ha añadido.

Un situación que se repite

En 2011 una hambruna similar necesitó de la acción internacional que respondió de manera masiva con fondos y ayuda pero no pudo evitar la muerte de 135.000 niños y un total de 360.000 personas. “En estos momentos hay un llamamiento de la ONU a la comunidad internacional de 4.400 millones de dólares para estos países, pero solo se han hecho efectivos 93 millones”, recuerda Conde.

El informe, Dangerous Delay 2: the cost of inaction (Un retraso peligroso: el precio de la inacción) , elaborado en colaboración con el Jameel Observatory, analiza los cambios que se han producido en el sistema de acción humanitaria desde 2011.

“Hace 10 años hubo una gran respuesta pero se llegó tarde. Y ahora llegamos tarde, hemos ganado músculo en la zona, pero estamos demasiado cerca de la situación crítica, pero se pueden salvar muchas vidas todavía si actuamos”, afirma Conde.

En este sentido los directores de las ONG han recordado la gran capacidad de Occidente para disponer de medios cuando lo han requerido, como por ejemplo, en la crisis sanitaria y en la solidaridad despertada con Ucrania. Para Conde no se trata de hacer comparaciones entre crisis, pero está claro que “si los países ricos quieren pueden evitar miles de muertes”, ha señalado.

La peor sequía en 40 años ha diezmado las reservas económicas, los rebaños y la salud de las personas, y es el principal factor tras las alarmantes cifras de personas que carecen de alimentos suficientes para comer todos los días. 

Las organizaciones atribuyen al cambio climático el agravamiento de la situación en estos países, pero “el cuerno de África es una de las regiones que menos contribuye al cambio climático, pues en su conjunto apenas es responsable el 0,1 % del total de las emisiones de carbono globales”. En este sentido las ONG de desarrollo echan en falta los millones comprometidos con estos países en las diferentes cumbres del clima.