La supervisión en las carreteras de España incorpora una nueva herramienta con el objetivo de centrarse en una de las infracciones menos excepcionales y peligrosas de los conductores al volante. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha implementado un sistema de control que se centra en la detección de los vehículos que se salten o crucen la línea continua de las carreteras. Ya están funcionado varios dispositivos en diferentes puntos, y que tienen como objetivo el de reducir comportamientos en el tráfico que ponen en riesgo a los conductores.

Los nuevos radares de línea continua

Estos nuevos radares están equipados con cámaras de alta definición en tramos señalizados de las diferentes carreteras. El sistema toma inicialmente la matrícula cuando el vehículo comienza a acceder a la zona en la que está bajo la supervisión de estos nuevos radares y, posteriormente, se la vuelve a tomar unos metros más delante. Cuando un vehículo atraviesa la línea continua que hay entre dos carriles, el sistema va a captar la infracción.

Revisión de la infracción

Una vez captadas las imágenes, la operación avanza en la fase correspondiente a la verificación automática, en la que el sistema comprueba la secuencia con la finalidad de asegurarse de que el vehículo ha circulado sobre la línea continua sin justificación, dado que se ha validado la infracción, y en consecuencia se produce el inicio del proceso que permite la tramitación de la sanción.

Dónde están los radares

Los primeros dispositivos han sido colocados en rutas que registran alta densidad de tráfico e innecesarios cambios de carril. En cuanto a los primeros puntos en servicio, se trata de tramos de la A1 en Alcobendas, la A2 en cerca del aeropuerto, la A42 en Getafe, y la A6 a la altura de Las Rozas, zonas en las que está también indicado con claridad la prohibición de dicha maniobra.

La elección de los tramos

La elección de estos puntos se justifica por criterios de siniestralidad y comportamiento del tráfico. En este tipo de vías se producen incorporaciones conflictivas y maniobras bruscas que elevan el riesgo de colisión lateral. A través de la colocación de los radares se pretende disuadir estas conductas y aplicar una ordenación de la circulación.

Multas y efectos en la seguridad vial

El hecho de pisar una línea continua o cruzarla es motivo de una infracción grave. La norma establece una multa de 200 euros para el conductor, sin pérdida de puntos del carnet de conducir. La norma también se aplica, incluso, en caso de que se realice en el transcurso de una maniobra de adelantamiento o de una incorporación incorrecta.

Reducción de accidentes

El propósito de estos dispositivos es el de minimizar la cantidad de accidentes que se puedan llegar a producir por culpa de las invasiones o cambios de carril inadecuados. Este tipo de maniobra provoca accidentes en forma de colisiones laterales o posteriores en vías rápidas. De esta forma, el refuerzo del control está dirigido a conseguir cambios en los hábitos de conducción y al respeto por la señalización horizontal.

La línea continua nos está indicando una separación de calzada, una zonas de visibilidad deficientes, o de curvas peligrosas o de lugares con un acceso complicado. Se está sumiendo un riesgo prescindible tanto para la persona que conduce el vehículo como para el conjunto de usuarios de la vía si hacemos caso omiso a esta línea.

Esta tecnología viene acompañada de otras medidas de control que ya se están llevando a cabo. La combinación de la vigilancia automatizada y la señalización debería servir para el mismo fin de evitar los accidentes y mejorar la convivencia en la carretera. Para una conducción más segura y responsables es fundamental el cumplimento de las normas de tráfico.