Ámsterdam se ha convertido en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad de productos cárnicos en espacios públicos, una medida que entrará en vigor el próximo 1 de mayo y que se enmarca en su estrategia climática y de promoción de dietas más saludables.

La decisión ha sido aprobada por 27 de los 45 miembros del consejo municipal, a partir de una propuesta conjunta de GroenLinks y el Partij voor de Dieren. La prohibición afectará a vallas publicitarias, marquesinas de autobús y otros soportes visibles en el espacio público, pero no impedirá que los comercios anuncien carne en el interior de sus propios establecimientos.

Además de la carne, la normativa municipal de la ciudad veta la publicidad de combustibles fósiles, vuelos, cruceros y vehículos de gasolina, consolidando en su ordenanza restricciones que hasta ahora se habían aplicado mediante acuerdos voluntarios con anunciantes. El objetivo es alinear el paisaje publicitario de la ciudad con sus compromisos climáticos y de salud pública.

Ámsterdam se suma a Utrecht y La Haya

La iniciativa respalda la adhesión reciente de Ámsterdam al Plant Based Treaty, que plantea aumentar el peso de la proteína vegetal en la dieta de la población hasta el 60% en 2030. En la actualidad, el consumo de proteínas en los Países Bajos se sitúa en torno a un 60% de origen animal, muy por encima de las recomendaciones de los organismos de salud nacionales.

Desde ProVeg Netherlands, su director, Joey Cramer, ha defendido la medida al señalar que “sabemos que la mayoría de las emisiones de carbono del sistema alimentario provienen de la producción de carne, por lo que tiene sentido que Ámsterdam restrinja su publicidad como parte de una estrategia para cambiar el sistema alimentario” .

Ámsterdam se suma así a una tendencia iniciada en otras ciudades neerlandesas. Haarlem fue en 2022 la primera ciudad del mundo en anunciar una prohibición de este tipo que entró en vigor en 2024–, y municipios como Utrecht, La Haya, Delft, Nijmegen, Bloemendaal o Zwolle han aprobado restricciones similares. Un tribunal holandés avaló en abril de 2025 la legalidad de estas medidas a nivel local, estableciendo un precedente frente a los recursos de la industria cárnica.