El debate del precio de la electricidad vuelve a estar bajo la mira de la Unión Europea. La Comisión Europea pide a España que diseñe una desaparición progresiva de la tarifa regulada. Esta medida podría afectar directamente a millones de consumidores traduciéndose en subidas importantes en el recibo mensual de la luz.
Según los datos recogidos a finales de 2024 en el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el número de hogares que escogen el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), también conocido como tarifa regulada de electricidad se situó en 8,4 millones, aproximadamente. La idea de Bruselas busca avanzar hacia un modelo con señales de un precio de la luz más estable, aunque el cambio no será neutro para el bolsillo.
De acuerdo a las estimaciones de los comparadores energéticos, basadas en la media del consumo doméstico, un hogar podría pasar de pagar unos 52 euros mensuales con la tarifa reguladora a unos 70 euros al mes en el mercado libre. Esto supone una subida de unos 20 euros en la factura, es decir, un incremento del 40 %.
El impacto no sería uniforme, aunque sí podría ser significativo en multitud de casos. El PVPC está vinculado al precio diario de la electricidad, provocando que durante los últimos años haya habido cambios bruscos debido a los diferentes conflictos que ocurren en el mundo. Por su lado, el mercado libre ofrece tarifas más estables, pero generalmente más elevadas en el contexto actual.
Costes más estables pero elevados
El cambio de un mercado a otro implicaría asumir ese coste diferencial. Las tarifas con discriminación horaria y las ofertas fijas presentan costes superiores, lo que explica la subida del precio estimado del consumo medio.
Además de la subida en el precio de la factura, el cambio también podría afectar a las ayudas sociales clave en este ámbito como el bono social eléctrico que están unidos al PVPC.
Bruselas quiere ampliar su mercado
La petición de la Comisión Europea se enmarca en su estrategia para reforzar el mercado energético europeo y fomentar los precios estables. Sin embargo, el proceso no tiene un calendario predefinido y abre interrogantes.
Entre los temas que generan dudas está el impacto sobre la competencia. El endurecimiento de los requisitos financieros puede elevar las barreras de entrada. Estas exigencias son claves para evitar quiebras como las de años pasados.
Sin embargo, según advierten los expertos también tienen el riesgo de expulsar a comercializadoras pequeñas favoreciendo a las grandes eléctricas. A esto se suma el efecto del autoconsumo, cuyo crecimiento plantea un problema en el reparto de costes en el sistema eléctrico.
Una propuesta sin plazos establecidos
Esta idea planteada desde el ámbito internacional por el momento se quedará en el aire ya que aun no hay ninguna fecha cerrada para poner el cambio en marcha.
Sin embargo, el escenario ya está más que definido: la desaparición de la tarifa regulada empujará inevitablemente a millones de usuarios hacia el mercado libre, lo que se traducirá en un encarecimiento inmediato de la factura eléctrica para cientos de hogares españoles.
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