La Dirección General de Tráfico (DGT) tenía preparado un cambio normativo que habría endurecido los límites de alcohol permitidos al volante, pero la convocatoria de elecciones generales del 29 de noviembre ha dejado la reforma paralizada. La proposición de ley socialista, que ya había superado su primer examen en el Congreso, ha decaído con la disolución de las Cortes. Por ello, la tasa de alcoholemia se mantiene, por ahora, en los niveles vigentes desde 1998.
Baja la tasa, pero no entra en vigor
La tasa de alcohol al volante no baja de momento. La reforma planteada por el Grupo Socialista pretendía reducir el máximo permitido a 0,1 miligramos por litro de aire espirado o 0,2 gramos por litro de sangre para todos los conductores, frente a los actuales 0,25 miligramos por litro de aire o 0,5 gramos por litro de sangre.
Sin embargo, la iniciativa no llegó a aprobarse definitivamente. El Congreso aprobó el 29 de septiembre su toma en consideración por 173 votos a favor, 168 en contra y cinco abstenciones. Sin embargo, la tramitación quedó interrumpida al convocarse elecciones anticipadas y disolverse las Cortes Generales.
Por tanto, los conductores deben seguir cumpliendo el límite actual. La reducción planteada sería una futura modificación de la Ley de Tráfico y no una medida ya aplicable.
Qué pretendía cambiar la DGT
El proyecto buscaba eliminar las diferencias entre conductores profesionales y no profesionales, al menos en lo relativo al umbral general. La nueva tasa de 0,2 gramos por litro en sangre habría afectado a cualquier persona al volante, no solo a quienes conducen vehículos de transporte de mercancías o viajeros.
La propuesta modificaba los artículos 76, 77 y 80 de la Ley de Tráfico, además del anexo II. En concreto, planteaba considerar infracción grave conducir con una tasa superior a 0,1 miligramos por litro de aire espirado o 0,2 gramos por litro en sangre, hasta los umbrales actuales de 0,25 miligramos y 0,5 gramos, respectivamente.
En la práctica, la medida habría endurecido la vigilancia y las consecuencias para quienes bebieran antes de conducir. La dirección general de Tráfico ha defendido durante años esta rebaja como una medida de prevención frente a los accidentes causados por el consumo de alcohol.
Por qué se ha paralizado
El director general de la DGT, Pere Navarro, ha explicado que la iniciativa estaba avanzada. Esta parecía contar con apoyos suficientes para continuar su tramitación en el Congreso. "El tema estaba atado", ha afirmado Navarro, quien ha lamentado que la convocatoria electoral haya interrumpido el proceso.
No es la primera vez que la propuesta se queda a las puertas. En marzo, la Comisión de Interior del Congreso rechazó una iniciativa similar por 18 votos a favor y 19 en contra. Tras ello, el Grupo Socialista volvió a registrar una nueva proposición con el mismo objetivo.
Navarro ha atribuido el anterior rechazo a la falta de prioridad del interés general y a la presión de intereses particulares y del sector del alcohol. El director de la DGT ha insistido en que la medida sigue planteada y que, a su juicio, acabará aprobándose en el futuro.
Qué debe hacer el conductor ahora
Hasta que se retome la tramitación y se apruebe una nueva ley, el límite sigue siendo el mismo; 0,5 gramos por litro de sangre o 0,25 miligramos por litro de aire espirado para la mayoría de conductores. Para conductores profesionales y noveles se aplican límites más bajos, de 0,3 gramos por litro de sangre o 0,15 miligramos por litro de aire.
La recomendación de Tráfico sigue siendo clara, si se va a conducir, no consumir alcohol. La campaña "Elegir SIN alcohol al volante es la caña", presentada por Cerveceros de España, busca precisamente impulsar esa elección entre los conductores.
El estudio "Hábitos y contextos de consumo de la cerveza SIN", elaborado por Cerveceros de España y Alpha Research a partir de 2.000 entrevistas online, señala que el 47,3 por ciento de los encuestados afirma que elige cerveza sin alcohol cuando tiene que conducir.
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