España ha alcanzado por primera vez los 10 millones de personas de 65 años o más, que ya representan el 20,7% de la población, según el informe Un perfil de las personas mayores en España, 2026, elaborado por el Laboratorio Envejecimiento en Red del CSIC. El estudio advierte de que el país entra en una etapa definida por los técnicos como “sobreenvejecimiento”, con un crecimiento especialmente rápido de los grupos de edad más avanzados.
La proporción de mayores se ha duplicado desde 1975, cuando era del 10,2%. En el mismo periodo, el peso de las personas de 80 años o más se ha cuadruplicado y el de las de 90 años o más se ha multiplicado por más de nueve.
Las proyecciones del INE recogidas en el informe apuntan a que en 2046 España tendrá más de 16 millones de personas mayores, cerca del 29,6% de la población. El envejecimiento se intensificará especialmente a partir de 2030, cuando las generaciones del baby boom alcancen la vejez.
El informe subraya un fuerte contraste territorial. Asturias, Castilla y León y Galicia superan el 26% de población mayor, mientras que las zonas del sur, las islas y las ciudades autónomas se mantienen por debajo del 18%. El medio rural presenta el perfil más envejecido: los municipios de menos de 2.000 habitantes concentran solo el 5,5% de la población, y la emigración de personas menores de 50 años agrava el despoblamiento y el envejecimiento
Longevidad con desigualdades
Según el informe, la esperanza de vida al nacer se sitúa en 81 años para los hombres y 86 para las mujeres en 2024, tras recuperar los niveles previos a la pandemia. A los 65 años, los hombres pueden esperar vivir casi 20 años más y las mujeres, más de 23.
“Se evidencia, así, la persistente mayor mortalidad masculina en todas las edades, traducida en importantes diferencias en esperanza de vida y en la cantidad de supervivientes en edades muy avanzadas. La vejez, en general, es femenina”, explica Pérez, demógrafo del IEGD-CSIC y coordinador del informe. La vejez sigue siendo predominantemente femenina: las mujeres concentran alrededor del 80% de los 17.038 centenarios residentes en España en 2025. Además, cerca del 30% de las mujeres mayores vive sola, una proporción aproximadamente el doble que la de los hombres.
Las desigualdades económicas también persisten. La brecha de género en las pensiones se ha reducido del 32,5% en 2016 al 27,3% en 2025, pero sigue siendo elevada. En 2025, el riesgo de pobreza o exclusión social afectaba al 18,5% de las mujeres mayores, frente al 13,7% de los hombres.
Vivir más no equivale siempre a vivir mejor: la esperanza de vida en buena salud a partir de los 65 años fue de 10,2 años en hombres y 10,3 en mujeres en 2023, todavía por debajo de los máximos alcanzados antes de la COVID-19.
Para Nerea Suárez Pérez de Eulate, enfermera especialista en Geriatría, doctora en Psicología y profesora de la Universidad del País Vasco (EHU), este informe del CSIC muestra “las diferencias en sus condiciones de salud y de vida al reunir datos de distintos años y fuentes, lo que permite describir la situación, pero no establecer sus causas”, asegura en declaraciones a la agencia Science Media Center.
“Como enfermera especialista en geriatría, destacaría que vivir más no siempre significa vivir con buena salud y que las personas mayores tienen realidades muy diferentes. Estos datos deben ayudarnos a planificar cuidados con una perspectiva humanizada y de atención centrada en la persona, que favorezcan la autonomía y respondan a las desigualdades económicas, sociales y territoriales”, añade.
Los centenarios constituyen uno de los grupos de mayor crecimiento dentro de la población mayor española. Según el informe del CSIC, su número pasó de 3.021 en 1981 a 17.038 en 2025, un aumento especialmente acelerado desde el año 2000 que refleja la mejora sostenida de la longevidad. El 80 % son mujeres. Madrid y Barcelona concentran el mayor número absoluto de centenarios -15,2% y 12,6%, respectivamente-, aunque las proporciones más altas respecto a su población se registran en provincias del interior y noroeste, como Soria, Zamora, Salamanca, Orense, Ávila o Palencia.
Digitalización con límites
Las personas mayores se han incorporado con rapidez a Internet. Entre los 65 y 74 años, el uso diario de Internet ha pasado del 2,3% en 2006 al 75% en 2025; entre los mayores de 75 años, alcanza el 35,4% Pérez Díaz apunta que este dato “no solo nos sitúa por encima del promedio de la Unión Europea, sino que supone un aumento espectacular en tan breve lapso temporal”. En el grupo de 75 y más años también aumentó este indicador, aunque de forma más moderada: del 34,6 % al 35,4 %.
La expansión de las tecnologías convive, así, con una distancia considerable entre los dos grupos de edad, la brecha digital se acentúa con la edad, el nivel educativo y la renta: entre las personas de 85 años o más, solo el 31,1% ha usado Internet alguna vez . “Esto hace sospechar que el cambio se debe más a la llegada de las recientes generaciones que a una alfabetización tecnológica entre los mayores”, valora Pérez.
Te puede interesar