El Informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA 2025), elaborado por la OCDE, certifica un escenario crítico para la educación en España. Las pruebas aplicadas a 30.000 alumnos de 15 y 16 años reflejan un retroceso generalizado en las competencias básicas que sitúa los resultados estatales en sus mínimos históricos y constata la brecha de rendimiento entre las distintas comunidades autónomas. Estas son algunas de sus claves.
Un curso perdido en la última década
El rendimiento del alumnado español en lectura y matemáticas ha sufrido un deterioro constante que se ha intensificado durante los últimos diez años. Las caídas acumuladas en este periodo alcanzan los 26 puntos en competencia lectora y los 28 puntos en matemáticas. En la métrica del estudio, una variación de 20 puntos equivale al aprendizaje medio correspondiente a un año lectivo completo. Por tanto, la pérdida acumulada en la última década supone un retroceso superior a un curso escolar.
En la edición de 2025, cuya evaluación principal se centró en las ciencias, España se situó en 477 puntos. Esta cifra resulta significativamente inferior al promedio de la OCDE (482 puntos) y al total de la Unión Europea (481 puntos). En comprensión lectora, los estudiantes españoles obtuvieron 451 puntos –la peor marca histórica registrada por el país en PISA–, lo que sitúa al alumnado medio año escolar por detrás de la media de la OCDE. En matemáticas, la puntuación cayó a 457 puntos, marcando un nuevo mínimo tras los 473 puntos obtenidos en 2022.
En la evolución por materias entre 2015 y 2025, el rendimiento en ciencias ha descendido de 493 a 477 puntos; la lectura ha bajado de 496 a 451 puntos; y las matemáticas han caído de 486 a 457 puntos.
Las pantallas deterioran la lectura en profundidad
Desde el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes se ha rechazado que la implantación de la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE) haya determinado este empeoramiento. El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, ha argumentado que el retroceso es un fenómeno global y que la normativa española promueve un enfoque competencial orientado precisamente a reforzar la lectura comprensiva.
Por su parte, los analistas de la OCDE relacionan este declive general con el avance tecnológico y el uso inadecuado de dispositivos digitales. Según el organismo internacional, el uso de pantallas para actividades de ocio dentro del horario escolar se asocia con caídas en el rendimiento académico. Asimismo, se alerta de un cambio en la mecánica de lectura del alumnado: el incremento del consumo de contenidos digitales ha provocado una mayor inclinación a la lectura apresurada y superficial, reduciendo la capacidad para procesar, comprender y analizar textos largos o complejos.
Tres cuartas partes de los jóvenes no están preparados para la vida adulta
El desglose de los niveles de competencia en ciencias muestra una marcada concentración del alumnado español en los tramos más bajos de la escala. El 50% de los estudiantes de 15 y 16 años evaluados muestra un nivel de conocimiento bajo (por debajo del Nivel 2).
Un 28% adicional de los alumnos alcanza únicamente el Nivel 2, considerado por la OCDE como el umbral o nivel mínimo de competencia funcional. Este nivel implica la capacidad básica para utilizar conocimientos cotidianos, interpretar datos sencillos o reconocer explicaciones científicas directas.
En consecuencia, solo un 24% del alumnado se sitúa en los niveles intermedios y superiores. Sumando al alumnado que se encuentra en un nivel bajo con aquel que solo alcanza el mínimo indispensable, el informe concluye que más de tres cuartas partes de los jóvenes evaluados no disponen de una preparación suficiente para aplicar la ciencia, el análisis crítico y la resolución de problemas en las situaciones complejas de la vida adulta o en su futuro laboral.
El drama de la falta de excelencia
Más allá del elevado porcentaje de alumnos en los niveles básicos, PISA 2025 pone de relieve una carencia estructural en el sistema educativo español: la baja proporción de estudiantes excelentes o de alto rendimiento (Niveles 5 y 6).
En competencia científica, tan solo el 5% del alumnado español alcanza los niveles de excelencia. Este porcentaje representa aproximadamente la mitad de los promedios registrados en el conjunto de la OCDE y en la Unión Europea. En el resto de las materias la brecha en el tramo alto se mantiene: en Matemáticas, España cuenta con un 4% de alumnos excelentes, frente al 8% de la media de la OCDE. En lectura, apenas un 2% del alumnado alcanza las posiciones de alto rendimiento, en comparación con el 6% del promedio de los países de la OCDE.
Esta reducida presencia de estudiantes en los tramos superiores sitúa a España por detrás de economías líderes en innovación y sistemas europeos de referencia, condicionando la formación de perfiles altamente cualificados en áreas científicas y tecnológicas.
Aquí tienes la propuesta para desarrollar el apartado centrado en la equidad e inclusión, manteniendo el tono periodístico de El Independiente y ajustado a la estructura de la pieza:
La trampa de la equidad que frena el talento
El Informe PISA 2025 vuelve a poner de manifiesto una de las paradojas históricas del modelo educativo español: su elevada equidad interna a costa del estancamiento en la excelencia. En España, el impacto del origen socioeconómico sobre los resultados académicos es significativamente menor que en el promedio de los países de la OCDE y de la Unión Europea. Mientras que a nivel internacional la situación socioeconómica explica el 12% de la variabilidad del rendimiento en ciencias, en España este porcentaje se reduce al 9%.
Asimismo, la brecha de rendimiento entre los estudiantes más favorecidos y los más desfavorecidos es de 71 puntos en España, frente a los 85 puntos de la media de la OCDE y los 94 de la UE. A este factor de cohesión se suma la tasa de resiliencia académica: un 13% de los alumnos españoles procedentes de los entornos más vulnerables logra situarse en el tramo superior de rendimiento en ciencias, superando el promedio de los países desarrollados (12%).
Sin embargo, los análisis de la OCDE sugieren que esta equidad se sostiene mediante una "compresión a la baja" del rendimiento general. El sistema español demuestra una notable capacidad para amortiguar las dificultades del alumnado con menos recursos, logrando que los porcentajes de alumnos en los niveles más bajos de la escala no se desboquen al ritmo de otros países comunitarios. Por el contrario, falla de forma sistemática a la hora de impulsar y potenciar a los estudiantes con mayor capacidad y motivación.
Esta incapacidad para detectar y fomentar el talento de los alumnos con mejor desempeño explica por qué España cuenta con la mitad de excelencia que sus socios europeos y la OCDE en ciencias, lectura y matemáticas. El diagnóstico del estudio plantea así un dilema clave para las políticas públicas: cómo mantener los mecanismos de protección e inclusión social de la escuela pública sin convertir la equidad en un techo de cristal para el alumnado de alto rendimiento.
Las comunidades autónomas que se salvan
Los datos autonómicos reflejan diferencias de rendimiento de consideración entre los distintos territorios. Un grupo de comunidades autónomas supera los promedios de la OCDE y de la UE en las tres competencias evaluadas.
En la competencia de ciencias, la Comunidad de Madrid lidera la clasificación estatal con 495 puntos, seguida de Castilla y León con 493 puntos, el Principado de Asturias con 492 puntos y Cantabria con 490 puntos. Por encima de la media de la OCDE (482 puntos) y de la Unión Europea (481 puntos) se sitúan también Galicia (486 puntos), Castilla-La Mancha (485 puntos) y La Rioja (484 puntos). Aragón iguala la media de la OCDE con 482 puntos. El Ministerio ha avanzado que analizará los modelos de las comunidades con mejores resultados para estudiar la posible extrapolación de sus medidas pedagógicas. "Aprendemos de todo", ha dicho este martes el secretario de Estado.
Por debajo de la media española de 477 puntos se posicionan Extremadura (473 puntos), la Comunidad Foral de Navarra (472 puntos), las Illes Balears (471 puntos), la Región de Murcia (470 puntos), Canarias (469 puntos), Andalucía (462 puntos), el País Vasco (459 puntos) y la Comunidad Valenciana (450 puntos). Cierran la tabla las ciudades autónomas de Ceuta (420 puntos) y Melilla (405 puntos).
El Principado de Asturias presenta la mayor proporción de alumnado excelente en ciencias (6%), seguido por la Comunidad de Madrid, Castilla y León y La Rioja (5% en cada una). En el extremo opuesto de la tabla, las mayores tasas de alumnado en niveles bajos de competencia científica se registran en Andalucía (29%), el País Vasco (28%), Murcia (26%), Canarias (26%) y Navarra (26%).
En esta edición, la representatividad de las muestras en algunas autonomías ha registrado incidencias técnicas. La OCDE excluyó los datos de Cataluña de las comparativas internacionales e interterritoriales debido al escándalo de la exclusión de alumnado en las pruebas, que alcanzó el 23,2%. Asimismo, el Ministerio de Educación ha señalado que los resultados de la Región de Murcia (con un 12,7% de exclusiones) y de las Illes Balears (7,5%) deben interpretarse con cautela por un posible riesgo de sesgo al alza.
PISA en el mundo: declive europeo, dominio oriental
Los resultados de PISA 2025 muestran que la caída del rendimiento no es un problema exclusivo de España, sino una tendencia extendida en Occidente. Países europeos de referencia como Alemania (486 puntos en ciencias), Francia (483) o Portugal (482) han experimentado retrocesos significativos en la última década, aproximándose a los niveles españoles.
En el extremo opuesto, el informe sitúa a las economías asiáticas a la cabeza de la educación mundial. Las provincias chinas evaluadas (Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) lideran el ranking con 597 puntos en ciencias, seguidas de Singapur (560), Macao (541), Taiwán (540) y Japón (538). En el ámbito europeo, Estonia (527 puntos) y el Reino Unido (511 puntos) se consolidan como los modelos de mayor éxito fuera de Asia.
Los 120 puntos de diferencia que separan a España de las regiones chinas equivalen a más de seis cursos escolares de ventaja académica
La brecha entre España y los líderes globales resulta abismal. Los 120 puntos de diferencia que separan a España de las regiones chinas equivalen a más de seis cursos escolares de ventaja académica en favor del alumnado asiático. Analistas de la OCDE atribuyen el éxito asiático a factores culturales arraigados: una elevada valoración social de la profesión docente, una fuerte implicación familiar en el seguimiento del estudio y una cultura del esfuerzo que concibe el aprendizaje como el resultado del trabajo sistemático y no del talento innato.
Las recomendaciones de la OCDE
Frente al deterioro del rendimiento global, los coordinadores y analistas del Informe PISA han formulado un conjunto de recomendaciones estratégicas dirigidas a las políticas públicas educativas:
- Priorizar la profundidad del currículo: La OCDE aconseja simplificar los programas educativos para favorecer la enseñanza en profundidad de los conceptos clave, evitando currículos extensos que se abordan de manera superficial.
- Controlar la distracción digital: Se recomienda regular de forma estricta la presencia de teléfonos móviles y dispositivos digitales no lectivos en las aulas, garantizando espacios libres de distracción que permitan recuperar la concentración y el hábito de la lectura reposada.
- Uso crítico de la Inteligencia Artificial: La OCDE advierte de que el uso automatizado de herramientas de IA para tareas escolares reduce el rendimiento si sustituye el esfuerzo cognitivo del alumno. La tecnología debe utilizarse como un andamio de apoyo que estimule la reflexión y no como un atajo que evite el pensamiento autónomo.
- Refuerzo de la función docente: Se insiste en la necesidad de dotar al profesorado de competencias metodológicas avanzadas para la gestión del aula y la explicación clara de contenidos, incrementando el prestigio social de la profesión.
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