Juan Antonio Bayona regresa al universo de las relaciones maternofiliares con Un monstruo viene a verme, “un drama intenso, una película que va a sorprender al espectador, puesto que no va a encontrar nada de lo que espera”.

Su tercer trabajo surge de la adaptación de la novela homónima de Patrick Ness, que narra la historia de Conor (Lewis MacDougall), un niño de 12 años que crea un mundo de fantasía para escapar de los conflictos. El monstruo (Liam Neeson) le acompañará en su proceso de maduración, caminará a su lado para superar miedos y fobias, pero la enfermedad de su madre (Felicity Jones) y la severidad de su abuela (Sigourney Weaver) le devolverán a una injusta realidad.

Lo dicho, tras sus aclamadas El orfanato (2007) y Lo imposible (2011), Bayona explora de nuevo las relaciones madre-hijo. Consciente o inconscientemente, en su reducida vida cinematográfica, el director se ha metido en un complicado jardín donde los sentimientos, las obsesiones o las enfermedades de la madre mueven los hilos de todos sus personajes. Son ellas el motor de sus películas. “No tenía ninguna intención de que las cosas fueran por ahí. Me gusta bromear y llamarlas ‘mi trilogía accidental’. La idea de la madre ya estaba en la esencia de El orfanato, también en Lo imposible y ahora en la novela de Ness».

Stephen Poulter, psicólogo estadounidense especializado en relaciones familiares, lo dejó bien claro en su libro El legado de las madres (2010). “La madre es la primera persona con la que estamos en contacto y la primera persona que amamos, lo que la convierte en el factor más importante en el desarrollo emocional de la persona».

Juan Antonio Bayona ha convertido a la figura de la madre en el motor de sus tres películas, ellas mueven los hilos de todos los personajes

Sin entrar en debates, Poulter define en su libro cinco tipos de madres: la madre yo primero, aquélla que no da un apoyo emocional suficiente; la madre impredecible, controladora, temerosa y ansiosa; la madre perfeccionista, que vive obsesionada con que sus hijos sean perfectos; la madre amiga, la que no establece ni límites ni liderazgo, y la madre completa, la que logra un equilibrio entre atención y sobreprotección.

Laura, la madre de El orfanato, refleja perfectamente a esa mujer impredecible que “con sus miedos provoca ansiedad, depresión y falta de autoestima”; mientras que María, el personaje interpretado por Naomi Watch en Lo imposible, recuerda a la madre completa, ésa que según el psicólogo “sabe guiar a sus hijos a hacer lo que deben y cómo deben hacerlo”.

Regresemos a Jota, como le gusta que le llamen a Bayona. Confiesa que no tenía ninguna intención, pero algunas de las madres de Poulter pululan por sus trabajos e inmediatamente surge la pregunta.

– ¿Cómo es tu madre?

Se hace un silencio a través de la línea telefónica y un sorprendido Bayona contesta: “Mi madre es muy normal, muy madre, se asusta por todo, es sobreprotectora, mandona. Mi madre es un reflejo paradigmático de la madre mediterránea. De hecho, durante el rodaje de Un monstruo a mí me chocaba la figura del personaje interpretado por Sigourney Weaver, una mujer exageradamente obtusa y compleja respecto a Conor. Me costaba entender la dureza de la abuela. Patrick siempre me decía que tenía que pensar en la educación británica, distante, exigente y disciplinada». Es en la abuela donde reconocemos a la madre perfeccionista, aquélla que con su dura disciplina pretende que sus hijos sean lo más. Si aceptamos la teoría de Poulter, “los hijos de ese tipo de madre crecen temerosos de fallar y con una baja tolerancia a las frustraciones”.

«Mi madre es muy normal, muy madre, se asusta por todo, es sobreprotectora, mandona, un reflejo paradigmático de la madre mediterránea»

A pesar de partir de una adaptación, quizá sea esta tercera película su obra más personal. ¿Cuánto hay de su infancia y la imaginación de su niño en ella? “Hay mucho de mí en Conor, mucho del niño obsesionado con dibujar. Me recuerdo como un niño introspectivo; el dibujo era el mundo donde me escapaba. Es justo esa visión la que le transmití a Patrick. La película es fiel al espíritu del libro, de la misma manera que Patrick procuró serlo con la historia de Siobhan Dowd. La idea del niño que dibuja compulsivamente es mi aportación, está relacionada con la última secuencia en la que Conor encuentra la luz a través del legado. Hemos trabajado muy bien juntos. Patrick entendió enseguida mi aportación; de hecho, él también aceptó el encargo del libro sin llevar la historia al pie de la letra”.

Lo más duro de Un monstruo viene a verme son sus silencios, las miradas entre madre e hijo, ésas que no dicen nada y lo cuentan todo. “Es verdad que los silencios son muy reveladores. Conor no quiere oír la verdad. La percepción es muy importante en esta película. He intentado que el espectador rellene los silencios con su propia percepción”.

Para Bayona, el monstruo de la historia es la solución a todo. “Es eso que arregla tu vida cuando no puedes tú mismo, algo que a veces pasa por la destrucción. Mi monstruo habla de la verdad”.

A pesar de lo que dijo Hitchcock: “Nunca trabajes con niños, con animales o con Charles Laughton”, al futuro director de la secuela de Jurassic Parck no le ha ido nada mal. “El casting es el mayor reto a la hora de dirigir a un niño, tienes que encontrar uno que sepa transmitir. Llevo tres pelis con niños, me he ido curtiendo en el oficio. En esta ocasión el actor tenía que aguantar todo el peso de la película y creo que Lewis MacDougall lo hace de manera soberbia”.

Sin duda, el momento en el que el director entrega su trabajo al público es el instante más duro de todo el proceso de creación. “Para mí, es el mismo camino que recorre Conor: necesitas contar algo, encuentras la verdad y entonces te desprendes de ella para que vuele sola. Es muy doloroso. En el momento en que la muestro por primera vez al público la historia deja de ser mía para pertenecer al espectador”.

Ahijado sobresaliente de Guillermo del Toro, Bayona se despidió de su tercer trabajo en el Festival de Toronto, en San Sebastián ha alcanzado la madurez y, en estos momentos, ya sólo piensa en el futuro, en dirigir la secuela de Jurassic Park, para la que cuenta con un presupuesto de 260 millones de euros, lo que supone un incremento de 110 millones de euros respecto a la primera.

Dirigirá la secuela de ‘Jurassic Park’ con la que pretende hacer pasar al espectador el mejor rato posible

Nunca lo ha confirmado, pero ha flirteado con el cine de Hollywood y hace años que por su casa revolotean ofertas para dirigir remakes o secuelas de grandes superproducciones. “No quería aceptarlas porque no me veía con fuerzas, ahora las tengo. Estoy inmerso en la producción de una película gigantesca. No será mi obra de autor, pero creo que ya he mostrado mi voz y puedo permitírmelo. Me parece excitante trabajar con Spielberg. He crecido con sus películas, y la idea de hacer pasar al espectador el mejor rato posible con una de sus historias me resulta excitante”.

No es para menos. Desde que irrumpió en el universo del celuloide Bayona y sus madres han navegado entre el miedo, la angustia de la pérdida, la fuerza y el dolor. Pocos directores han sido capaces de entrar en un embrollo como éste y salir, no sólo impune, sino con éxito.

Dolor

Bayona rompe el alma del espectador con Un monstruo viene a verme. Su protagonista no soporta la realidad, se siente incapaz de batallar con la grave enfermedad de su madre. Conor se debate entre la verdad y el universo onírico en el que se esconde para no verla. Bayona abraza la emoción, provoca el llanto y, cuando ya no puedes más, te traslada a la infancia. El director ha tenido la habilidad de convertir cada una de sus películas en todo un evento sin renunciar a ofrecer una experiencia que el espectador recuerda una vez que se encienden las luces.

Fuerza

En Lo imposible, basada en una historia real, María es engullida por la primera ola del tsunami que asoló el Océano Índico el 26 de diciembre de 2004. Sale a la superficie, dolida, asustada, piensa que toda su familia ha muerto y la idea de la pérdida hace que se abandone a la deriva; se deja llevar por la corriente entre escombros hasta que ve a su hijo Lucas, agarrado a la vida. La segunda estampida del mar casi le arranca la pierna. ¿De dónde saca esa mujer malherida la fuerza necesaria para salvar a su hijo? Ella, al borde de la muerte, consigue que su hijo no pierda la esperanza y busque al resto de la familia, en una aventura que al espectador se le antoja más que imposible.

Miedo

Tras pasar su infancia en un orfanato, Laura se ha convertido en madre de familia y quiere abrir una residencia para niños discapacitados. Ha elegido un paraje muy especial, sueña con rehabilitar el edifico que la vio crecer. En ese entorno, la imaginación de su hijo Simón se dispara, inventando extraños juegos que inquietan a la madre. Ella no puede evitar proyectar sus miedos y sus carencias en el pequeño enfermo de VIH. La diversión se torna en pesadilla cuando Laura cree percibir una amenaza sobrenatural. El viejo orfanato tiene un dramático pasado por descubrir.

  • Un monstruo viene a verme se estrena el 7 de octubre. Director: Juan Antonio Bayona. Protagonistas: Lewis MacDougall, Felicity Jones; Sigourney Weaver y Liam Neeson. Coproducción España-Estados Unidos. Apaches Entertainment, Telecinco Cinema, Participant Media, RiverRoad Entertainment y Lionsgate.
  • Nos ha gustado por la elegancia de la estructura narrativa que utiliza Bayona para contar una historia tan dura, la interpretación de los actores y la factura de la producción.