Seat tiene en el mercado español un amplio historial de liderazgos. Empezando por el Seat Ibiza, líder de su segmento desde 2001 y que con toda probabilidad, a pesar de los nueve años de vigencia del modelo actual, terminará el tercero en ventas en el ejercicio 2016. Su hermano, el Seat León, con tres años de vida comercial a sus espaldas, en el periodo enero-noviembre de 2016 ocupaba el segundo lugar en ventas, con apenas 20 unidades menos que el número uno. Estos datos ponen de manifiesto la gran aceptación que gozan los productos de la marca española. No menos significativo es que Seat haya sido la segunda marca más vendida en el mercado español durante los años 2011, 2012 y 2014 apoyada fundamentalmente en tan sólo dos modelos, el Ibiza y el León, mientras el resto de competidores contaba con una gama de modelos mucho más rica.

La gran expansión que ha experimentado en los últimos años el mercado de los todo camino o SUV (Sport Utility Vehicle) continua imparable. Estos vehículos tienen ahora presencia en los tradicionales segmentos, abriéndose ante los compradores una auténtica pléyade de modelos de todos los tamaños. Este era el Talón de Aquiles de Seat, no contar en su gama con un todo camino. Situación a la que pone fin el nuevo Seat Ateca, el primer SUV de la historia de la marca española. El Ateca ha recogido a lo largo de todo su desarrollo ese apasionante legado para poder seguir la estela de sus hermanos y aspirar a transformarse en el nuevo líder de su categoría.

Con 4,36 metros de longitud, el Ateca se inscribe en el segmento C o Compacto de los SUV de la misma manera que, el León se encuadra dentro del segmento C de los turismos. Por lo tanto tiene que plantar cara a un nutrido grupo de rivales entre los que se encuentran modelos como, el Nissan Qashqai, Renault Kadjar, Kia Sportage, Hyundai Tucson o Ford Kuga. Una ilustre competencia que ya cuenta con un largo recorrido a la que el nuevo Seat Ateca tratará de neutralizar. Una acción para la que necesitará encontrar ese famoso a la par que escondido sendero que lleva a lo más alto de la cumbre.

Encontrar este sendero a buen seguro no costará mucho trabajo al SUV de Seat. Cuenta con muchos recursos, con muchos argumentos, empezando por su diseño. El diseño es lo primero que percibe el comprador, pero asimismo es una importante premisa de cara a la elección final. En este apartado, Alejandro Mesonero-Romanos, jefe de diseño de Seat, ha hecho un magnífico trabajo. Ha sabido trasplantar al Ateca todo ese aire de miembro perteneciente cien por cien a la familia Seat, pero igualmente ha logrado darle un aspecto de auténtico todo camino.

El diseñador ha dotado al Ateca de ese aire de familia Seat además de un aspecto de todo camino

En el interior se repiten los postulados de la firma, un diseño sin estridencias, robusto, confeccionado con materiales de gran calidad, a lo que hay que añadir unos perfectos ajustes. Brilla con luz propia la ergonomía. Todas las informaciones se presentan de forma muy clara y quedan a la vista, de la misma manera que los distintos mandos se distribuyen racionalmente, encontrándose dónde el usuario los buscaría y al alcance de la mano.

La habitabilidad es muy buena, sobre todo en proporción con las dimensiones exteriores. Destaca la cota de altura de la que gozan todos los pasajeros. Con respecto al maletero ofrece 510 l, volumen que en el caso de las versiones con tracción integral es de 485 l. Ambas cifras se pueden considerar como de las mejores de su categoría. Pero uno de los ases que guarda para ganar la partida es una envidiable relación calidad-precio, binomio al que también habría que añadir una tercera premisa, el equipamiento. A este respecto se ofertan inicialmente dos niveles de acabado, el Style y el Xcellence.

El nivel de acceso, por el momento, incluye de serie, entre otros elementos, ASR+ABS, ESP, XDS, faros antiniebla, asistente salida involuntaria de carril, asistente de luces de carretera, 7 airbags, detector de fatiga, asistente de arranque en pendiente, asistente de frenada en ciudad, llantas de aleación de 17 pulgadas, etcétera.

En el apartado mecánico se ha puesto toda la carne en el asador, cinco motores, modelos con tracción delantera y 4×4, y también posibilidad de elegir en algunas versiones el cambio automático de doble embrague DSG con 7 velocidades. El resto equipa un cambio manual de 6 marchas. La oferta de propulsores de gasolina contempla un 1.0 TSI de 3 cilindros con 1 litro de cilindrada que desarrolla una potencia máxima de 115 CV.

Pese a las reticencias por parte de  algunos usuarios a los motores de 3 cilindros y a esta “modesta” cifra de potencia para mover un vehículo de estas características, lo cierto es que este motor trabaja de forma suave y silenciosa, ofreciendo suficiente empuje para una conducción sosegada. Sorprenderá positivamente a muchos conductores. Corona la oferta en gasolina un 1.4 TSI (150 CV) de 4 cilindros y 1,4 litros de cilindrada, que puede pedirse asociado con el cambio automático DSG y también con tracción 4×4 (cambio manual). Este propulsor cuenta con desconexión de cilindros cuando no se le demanda todo su potencial para ahorrar combustible. En ciclo diésel hay disponibles tres mecánicas: 1.6 TDI (115 CV), 2.0 TDI (150 CV) y 2.0 TDI (190 CV). La más potente monta cambio automático DSG y tracción 4×4. Los precios de las versiones de gasolina oscilan entre 23.690 y 31.170 euros, mientras en diésel la horquilla se mueve entre 26.370 y 37.790 euros.

El conductor puede configurar el vehículo en función del entorno en el que se mueva,  de sus preferencias y de las condiciones del terreno por medio del Seat Drive Profile. Este dispositivo se opera mediante un selector giratorio situado en la consola, detrás de la palanca de cambio, que permite escoger entre cuatro modos de conducción: Normal, Sport, Eco e Individual. En las versiones 4×4 se disponen de dos modos adicionales: Nieve y Offroad. Para las escapadas fuera del asfalto, además de su altura libre al suelo, de 18,4 cm,  y de poder contar con los servicios de la tracción integral, también se contempla el control de descenso de pendientes.

Hay que desatacar las sofisticadas asistencias a la conducción como el Traffic Jam Assist

Hay que poner de relieve las sofisticadas asistencias a la conducción, entre las que destaca, el Traffic Jam Assist. Desarrollado para operar en las retenciones de tráfico de la ciudad con paradas frecuentes, es capaz de acelerar, de frenar y de mantener el coche en el carril automáticamente. Puede actuar hasta 60 Km/h. Dentro del ACC con Front Assist, que utiliza como base el Control de Crucero Adaptativo (ACC) controlado por radar y que puede frenar de manera autónoma, se engloba también la función de frenado de emergencia en ciudad con reconocimiento de peatones. De detectar la inactividad prolongada del conductor se encarga, el Emergency Assist. Cuando esto ocurre este dispositivo envía una advertencia visual, después acústica y, finalmente, una breve pulsación en los frenos. Si el conductor no reacciona, el coche se detiene sin salirse del carril.

Nada más sentarse al volante del Ateca se pone de manifiesto la buena visibilidad en todas las direcciones. Una vez en marcha, no es necesario recorrer muchos kilómetros para percibir un buen aislamiento acústico y un confort de marcha que se puede resumir en calidad de rodadura.  La comodidad se mantiene en los recorridos con abundantes curvas, siendo en este escenario dónde saca a relucir una de sus poderosas armas contra sus adversarios, la inusitada agilidad que muestra en los trazados más enrevesados. Agilidad que le permite un paso por curva muy rápido y, lo que es muy importante, preciso, con contenidos movimientos de carrocería. En definitiva, un todo camino con reacciones no parecidas, sino propias de un turismo.