Los esclavos del ayer y los del nuevo siglo, todos padecieron. Algunos de modo resignado, otros aletargados, sin ni siquiera ser conscientes de serlo. Los vio el ‘Mozart vasco’ hace dos siglos y los adapta ahora, doscientos años más tarde otro genio de la escena y la música. El joven Juan Crisóstomo Arriaga lo plasmó en su primera ópera, la que compuso con tan sólo 13 años, Los esclavos felices, la llamó. Otro genio contemporáneo de las artes escénicas, Calixto Bieito, lo rescata para honrar la memoria y obra de quien estaba llamado a ser uno de los grandes compositores de la historia de la música si la tuberculosis no se lo hubiera llevado diez días antes de cumplir los 20 años. Lo hace en la que será su primera producción propia en el teatro bilbaíno que lleva el nombre del genial compositor vasco.

Bieito, director artístico del Teatro Arriaga de la capital vizcaína, ha dado forma a lo que define como “un poema sinfónico», que a lo largo de dos jornadas pondrá en escena la obra y reflexión que movió a Arriaga. Lo hará recuperando el título original, Los esclavos felices, pero actualizándolo para dar forma a un espectáculo con el que se propone suscitar en el espectador una reflexión sobre la existencia humana en el mundo contemporáneo. Lo hace a través de un viaje irónico recorrido al son musical de una parte de la obra de Arriaga y una puesta en escena audiovisual que lleva el sello de la directora de cine, Sarah Derendinger.

¿Somos felices en nuestra esclavitud?

Los esclavos felices de Calixto Bieito se concibe en dos apuestas; la primera se celebrará este viernes y se trata de una performance en la que el público recorrerá diversas estancias del Teatro al son de las obras de Arriaga interpretadas por varios cuartetos de cuerda, en un ambiente cercano al de una exposición museística. Se busca envolver al espectador en “un viaje mental y físico” en torno a las condiciones en las que vive el hombre y la mujer actual. Tres cuartetos de cuerda tocarán escenas de óperas de Arriaga, un aria y varias oberturas, entre otras, y que serán el acompañamiento por los cubículos diseñados y sobre los que se proyectará las imágenes que desde hace semanas ha captado la directora de cine Derendinger y con la que la producción de Bieito aspira a mover a la reflexión en torno a una cuestión, “¿Somos felices en nuestra esclavitud?”

Bieito ha asegurado, durante su presentación esta mañana en la capital vizcaína, que la actualización de Los esclavos felices que ha ideado comenzó como un intento por mover a la reflexión política y social en torno a las situaciones de esclavitud que cruzan el planeta pero que finalmente primó la de subrayar el valor de la música. Ha apuntado que se trata de un “poema musical y visual” con el que profundizar en ideas como las que inquietaron a Goethe, «que dijo que «Nadie es más esclavo que quien se tiene por libre sin serlo»». Por ello, invita a quienes participen de esta obra a «fantasear» e «imaginar» en torno a esta cuestión.

Bieito aspira a mover a la reflexión en torno a una cuestión, «¿Somos felices en nuestra esclavitud?»

En este proyecto una de sus más estrechas colaboradoras ha sido Direndinger, con la que ha trabajado en proyectos anteriores, y quien ha reconocido que hasta que no se lo propuso Bieito no había oído hablar de la obra de Arriaga: «Ha sido un descubrimiento ver la pasión que encierra». Su meta en este trabajo es invitar a la reflexión sobre la «experiencia vital» y en torno a los «absurdos» de la vida. El recorrido de los asistentes se realiza, en la primera de las jornadas, alrededor de una instalación de cubículos laberínticos en los que se irán proyectando imágenes, en las que participan varios actores vascos, y entre todas ellas, una que se repetirá de modo notable, personas durmiendo: «Somos esclavos felices sobre todo cuando dormimos». Cubículos o «celdas» conformando un laberinto que están pensados para trasladar al espectador «a todo tipo de asociaciones».

Bieito: «Me siento un esclavo más»

El objetivo ha sido poner en valor la música de Arriaga y hacerlo con una puesta en escena muy contemporánea y rompedora, como acostumbra a hacer Bieito. El director artístico del teatro bilbaíno ha asegurado que de no haber fallecido cuando tenía 19 años, el compositor vasco hubiera estado entre los grandes de la ópera. Ha apuntado que ésta será la primera de sus producciones pero no la única, ya que su objetivo, como responsable artístico del teatro, es que todos los años, coincidiendo con la fecha de su nacimiento (27 de enero de 1806), se ponga en escena alguna obra que lo recuerde: «Hacer propuestas como poner en relación su obra con la de otro compositor como Mozart, por ejemplo». Ha subrayado que le produce una profunda satisfacción y emoción estrenarse como productor con una obra dedicada a Arriaga, «ya me siento un esclavo más», ha señalado

En el proyecto también participa Jon Malaxetxeberria, como director musical, y quien ha puesto en valor la apuesta musical de esta versión de Los esclavos felices y que concibe como ‘un todo’ la combinación de varios trabajos de Arriaga para presentarlos como una historia única y global. «Arriaga tenía la capacidad de convertir la música en historias, no sólo fue un compositor de melodías sino que sabía escribir con sentido y profundidad artística».

La ‘perfomance’ incluye una viaje sonoro y físico por cubículos laberínticos con un montaje audiovisual al son de las obras de Arriaga

En el proyecto colaboran tres cuartetos de cuerda (Ensemble 442, Bilbao Sinfonietta Cuarteto y Cuarteto La Ritirata), que intervienen en la representación del próximo viernes. Además, en la función del sábado, se procederá a poner en escena la segunda parte del proyecto, una representación en sala de carácter más sinfónico y vocal en la que intervienen el coro de la Sociedad Coral de Bilbao, la Orquesta Sinfónica de Bilbao, las sopranos Marta Ubieta y Naroa Intxausti y Markel Murilli (Escolanía Easo).

Arriaga un joven virtuoso que no llegó a los 20

Bieito, responsable desde enero de 2016 de la dirección artística del Teatro Arriaga, acumula una larga trayectoria de éxito por todo el mundo. En su currículum se incluye la dirección de más de una treintena de obras de teatro y medio centenar de óperas y zarzuelas. Residente en Basilea (Suiza), el genial autor burgalés destaca por sus apuestas innovadoras en sus producciones. ‘Los esclavos felices’ será su primer trabajo en el Teatro Arriaga para el que ya ultima una segunda producción que se estrenará en febrero.

Hoy ha reconocido que la obra de Arriaga requiere de una mayor divulgación. Nacido en la calle Somera de Bilbao, Juan Crisóstomo de Arriaga creció en el seno de una familia humilde, fue a través de su padre, Juan Simón, como recibió las primeras nociones musicales que pronto le llevarían a destacar como un niño prodigio, no sólo en el violín, sino en la composición, en la que empezó a deslumbrar con sólo 11 años.

Arriaga compuso su primera obra con 11 años y despuntó como compositor y virtuoso del violín, Murió con 19 años en París

Arriaga era el octavo de una familia de nueve hermanos, a la que la muerte impidió a cuatro de ellos alcanzar la mayoría de edad. Viajó a París con sólo 15 años para seguir formándose. Su intensa actividad interpretativa y docente pronto hicieron mella en su delicada salud y el 16 de enero de 1826, a diez días para cumplir los 20 años, murió en la capital francesa dejando tras de sí una prometedora carrera compuesta por apenas una veintena de obras. El virtuosismo de Arriaga hizo que fuera comparado con los mejores, en especial con Mozart, con el que no sólo compartía fecha de nacimiento y nombre –Johannes Chrysostumus- sino también haber compuesto con sólo 13 años una ópera.