El Museo Picasso de Málaga vuelve a abrir las puertas de su colección permanente. Tras unos meses con el cartel de Cerrado, durante los que ha rehabilitado las once salas en las que se distribuían parte de sus fondos, este 14 de marzo vuelve y lo hace con un nuevo sistema, una nueva distribución y estrenando obras.

La intención era ganar cercanía y que de esta manera el visitante pudiera asumir mejor, y en más cantidad, conocimientos sobre la obra de Pablo Picasso. «Hemos querido acercar al artista al público común, sin dejar de lado a los especialistas, y este sistema permite conocerle mejor, de una forma más ágil», asegura José Lebrero, director artístico del museo.

Lo hacen mostrando el trabajo del pintor de una manera cronológica y poniendo el foco en la vocación que tenía «por explorar las posibilidades expresivas de cualquier soporte».

Con el conjunto de obras que han seleccionado quieren «revelar la extensión del trabajo del artista a lo largo del tiempo así como la versatilidad intrínseca a su trabajo y el carácter cíclico de su investigación artística». Para ello han contado con la colaboración de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte, que han contribuido con 166 obras de sus fondos. Entre ellas se encuentran obras como Restaurante, Las tres Gracias, La siesta o Cabeza de toro, todas ellas icónicas y que se unen a la gran colección que ya de por sí tiene el museo.

Busto de mujer con los brazos cruzados detrás de la cabeza, de Pablo Picasso.

Busto de mujer con los brazos cruzados detrás de la cabeza, de Pablo Picasso.

Desde la apertura del Museo Picasso de Málaga, ésta es la quinta vez que renueva el recorrido de la Colección. «En esta ocasión, el objetivo principal es explicar con mayor precisión la propuesta estética de Picasso, subrayando la magnitud, transcendencia y diversidad de su legado», añade Lebrero.

En total, en las nuevas once salas el visitante encontrará 48 pinturas, 19 esculturas, 26 cerámicas, 13 dibujos y 13 obras gráficas, fechadas entre 1895 y 1972. En ellas se podrán apreciar todos los soportes utilizados por el pintor y cada tres meses, gracias al sistema de rotaciones trimestrales, el Museo dispondrá de nuevas obras de Picasso que irá añadiendo a la exposición.

Además, la rehabilitación, en los aspectos técnicos, se ha centrado en la luz. Ahora, el Museo Picasso de Málaga cuenta con una tecnología que simula la luz natural y que permite apreciar los lienzos como si se encontrasen, casi, en el exterior: «El efecto llega a cumplir con el 97% de la luz exterior», asegura.