Vivaldi murió pobre y lleno de deudas en Viena. Corría 1741 y el “cura rojo” -así le llamaban por su pelo- llevaba años lejos de su ciudad, Venecia, donde le habían olvidado después de un ápice de fama. Sus últimos años de vida fueron terribles. Su música no valía nada y tras su muerte todas las partituras pasaron de mano en mano hasta perderse. Ahí empieza El caso Vivaldi (Turner) del italiano Federico Maria Sardelli.

Compositor y director de orquesta, su novela sabe a policíaco, pero tiene la precisión de un ensayo. Sigue la pista de la música perdida de Vivaldi durante 200 años, cuando los manuscritos aparecen en la Biblioteca Nacional de Turín y vuelven a cruzarse otra vez con la historia: el incipiente fascismo en Italia y la persecución de los judíos.

Sardelli ha rescatado partituras y descubierto óperas que se creían olvidadas

Federico María Sardelli es uno de los grandes expertos mundiales de la obra de Vivaldi. “Cuando era niño me quedé colgado escuchando el final del Verano. Ha sido para mí un honor convertirme en intérprete e investigador de su música”. Como un detective (o un arqueólogo) ha rescatado partituras que se atribuían a otros compositores y descubierto óperas que se creían olvidadas para siempre. El origen de El caso Vivaldi está en su incansable trabajo de búsqueda en bibliotecas y fondos privados. Sardelli es también el curador de la ópera omnia del Vivaldi.

Como director de la orquesta Modo Antiquo ha vuelto a tocar, por primera vez en dos siglos, la música olvidada del gran maestro barroco. Pero el maestro Sardelli es más que un músico y un escritor. Es también un pintor y mordaz ilustrador de una de las más prestigiosas revistas satíricas italiana: Il Vernacoliere.

“Vivaldi es un músico desconocido. Todos silban las Cuatro estaciones pero desconocen que fue sobre todo un compositor de óperas líricas”. Carmelo Di Gennaro es otro italiano que ha convertido su amor para la música en una razón de ser. Ha pasado muchos años en la dirección artística del Teatro Real de Madrid antes de dirigir el Instituto Italiano de Cultura en la capital española.

La amistad con Sardelli le ha llevado a ser el traductor de El caso Vivaldi. “Esperpéntica es la palabra adecuada para definir la vida de Vivaldi. Fue empresario teatral de éxito en la Venecia del siglo XVIII hasta convertirse en blanco de los vicios y las virtudes de la sociedad de su época. Escribió 96 óperas, melodías religiosas y conciertos, pero cuando su música pasó de moda tuvo que dejar Venecia para buscar suerte en Viena. Nunca llegará”.

La maldición de Vivaldi, según di Gennaro, ha sido su popularidad. Las Cuatro estaciones se han convertido en una melodía tan trivializada que ha acabado pervirtiendo el juicio sobre todo el recorrido del artista italiano. “Según el compositor ruso Stravinsky, Vivaldi ha escrito cientos de veces el mismo concierto. No es así”, afirma Di Gennaro.

En su opinión estamos en plena “Vivaldi reinassance” gracias al infatigable trabajo de Sardelli y a las partituras que ha rescatado del oblio (olvido). Su sugerencia es empezar a escuchar a Vivaldi por la música sacra. “Es su repertorio más desconocido pero la calidad es altísima”.