Moonlighting significa en inglés pluriempleo. El título original de la serie se diluye en el poético Luz de luna con el que llegó a TVE en 1985. Ese mismo año, revolucionó la televisión estadounidense y pronto creó una estética largamente imitada.

Luz de luna vendría a ser el Quijote de las tramas detectivescas. Una parodia de la inflación de tramas de investigadores de Los Ángeles en clave de comedia romántica. Catapultó a Bruce Willis, que interpretaba a David Addison: un detective de capa caída, vago, tramposo, canalla y romántico.

Su antítesis termina siendo su socia, Cybill Shepherd, haciendo de Maddie Hayes: de buena familia y maneras, pija y arruinada. Exmodelo, rescata una abandonada agencia de detectives privados que tenía para evadir impuestos.

Así era la serie Luz de luna, donde un desconocido Bruce Willis con pelo actuaba junto a Cybill Shepherd | Vídeo: M.V.

 

Glenn Gordon Caron fue el creador de Luz de Luna. Venía de hacer Remington Steele. El proyecto era facilón: una comedia de enredo a lo Howard Hawks, basada en los diálogos rápidos y la tensión sexual no resuelta de sus protagonistas. Él mismo ha señalado que se fijó en La fierecilla domada de Meryl Streep que en los primeros años ochenta se interpretaba en Nueva York.

En la receta de este cóctel había: el glamour de Los Ángeles, carreras, tartazos, flirteos y el aderezo jazzístico de Al Jarreau, que elevó su banda sonora a lo alto de las listas de éxitos (número uno del Billboard en 1987). Desde Luz de luna, los saxofones y las siluetas de rascacielos titilantes irían de la mano.

A partir de aquí, #AlertaSpoiler

Emblema de la serie Luz de luna, con la silueta de Los Ángeles

Emblema de la serie Luz de luna, con la silueta de Los Ángeles ABC

Todo parecía ir sobre ruedas. La gente adoraba a esa pareja que se gustaba, pero no paraba de pelearse. El público esperaba el día en que, por fin, David y Maddie se dieran el beso.

Sin embargo, al acabar la tercera temporada, a los guionistas se les ocurre la loca idea de dar al público lo que demandaba (pero no quería realmente): los protagonistas resuelven su tensión sexual. Fin de la historia.

Abordar una cuarta temporada cuando el mayor aliciente era ver cómo tonteaban cada vez más era todo un reto. Una trampa autoimpuesta que Caron resuelve haciendo de Luz de luna una de las cosas más locas te la tele ochentera.

Gordon explotó al máximo su gran hallazgo; la parodia de las series de detectives se convirtió en una parodia de sí misma. Los personajes no paraban de romper la cuarta pared. Hablaban con los espectadores de los propios fallos de la serie. Y, sobre todo, se dedicaron a hacer algo que luego fue tendencia en la televisión: homenajes. Capítulos especiales.

Orson Welles llegó a presentar un capítulo rodado en blanco y negro.

Orson Welles llegó a presentar un capítulo de Luz de luna rodado en blanco y negro. Para la historia quedará el Blue Moon interpretado por Cybill. En otro capítulo, directamente, meten en casa a Ray Charles a darle consejos cantados a David, cuando Maddie se decide casar con otro.

Pero, ya en la quinta temporada, los rodajes eran una tortura y las audiencias bajas. Se solía decir que Bruce y Cybill se llevaban mal, aunque la actriz no sólo lo desmintió, sino que aseguró que tuvo «algo» con Willis.

Él era ya una estrella de Hollywood gracias a La jungla de cristal. Shepherd era madre reciente. No iban apenas al set, así que explotaron a los secundarios. Agnes y Herbert, la cara B de una historia de pareja clásica. Algo así como el amor de los humildes, frente a una historia de amor compleja de Maddie y David.

El capítulo final es el metacapítulo por excelencia. La serie va a ser cancelada y sus protagonistas tratan de reedidar su tensión amorosa para remontar la audiencia. Así que buscan a alguien que les case por los estudios de la ABC.

Pero se impone el amor verdadero, aunque no convencional. El de dos buenos amigos y socios cuya relación ha sobrevivido durante cinco años hasta hacerla tan real, bella e indestructible, que carece de todo interés cinematográfico.


Para saber más:
Glued To The Set, un libro de Steven D. Stark editado por Delta.