Deberá pensar rápido, muy rápido. Tendrá apenas 30 segundos para completar el proceso. Es hora de improvisar en público y explorar su mundo interior sin más apoyo que su mente. Recuerde que será esencial ser preciso e ingenioso en su reflexión. Deberá hacerla sobre un tema que en ese instante le será propuesto. Inmediatamente podrá apostar por la ironía fina o la crítica social, decántese. Decida también qué tres versos cantados creará, elija melodía sobre los que defenderlos y seleccione métrica y rima. Cuando lo tenga, cuando su breve historia en verso improvisada esté cerrada en su mente, sólo le restará superar el miedo escénico y exponerla frente al público e intentar conectar con él. Si lo logra, habrá conseguido perpetuar una tradición centenaria que comenzó en las plazas y tabernas de los pueblos de Euskadi, Navarra y el País Vasco francés y que hoy, siglos después, llena estadios en el País Vasco.

Este domingo ha vuelto a ocurrir, como cada cuatro años. El mundial de los bertsolaris, los poetas vascos de la improvisación, ha reunido a 14.500 personas en el pabellón cubierto más grande del País Vasco. Hace meses que las entradas para escuchar a los poetas del siglo XXI se agotaron. Apenas nada ha cambiado. Sólo el espacio, la megafonía y la retransmisión por la televisión pública vasca. Como sus antecesores del siglo XIX, han continuado recurriendo a las mismas técnicas de melodía, métrica y rima improvisadas para encandilar y divertir al público. Los bertsolaris (poetas) lo hacen en euskera, como se ha venido realizando desde hace siglos. La misma estética austera y el mismo objetivo que guió a los dos referentes del XIX, Beñat Mardo o Fernando Bengoetxea Altuna, Pernando Amezketarra, pasar un buen rato haciendo literatura, poesía y música improvisada con dosis de análisis, reflexión y crítica social.

Los versos son improvisados, ajustados a un tema propuesto y tras elegir una melodía, una métrica y una rima

Hace décadas que los bertsos son la sobremesa en muchas sidrerías y tabernas de Euskadi tras un copioso almuerzo. Cuadrillas de amigos dispuestas a divertirse entre trago y trago, compitiendo por la mejor estrofa improvisada, o por la mejor réplica a otro competidor de la mesa. Las peleas de gallos que procedentes de países latinoamericanos hoy inundan muchas de las calles y plazas de nuestro país, animando a jóvenes y adolescentes a librar guerras de rimas como las que hace siglos practicaban los vascos. En muchos municipios vascos los niños y adolescentes se forman en la escuela o en academias en el arte de la rima y el bertso en el que es uno de los periodos de mayor seguimiento de esta tradición en el País Vasco.

«Como un café: breve y conciso»»

El bertsolarismo se ha convertido en algo más que una habilidad intelectual. Quienes lo practican lo describen más como un deporte que como un hábito meramente intelectual. Requiere concentración, conocimiento y dedicación para saber ajustar en tiempo récord reflexiones a métrica, métrica a melodía y bertso con el público. Un proceso que, como narra Andoni Egaña -campeón consecutivo de cuatro Campeonatos de Euskadi entre 1993 y 2005-, obliga a la construcción del bertso o poema con un proceso inverso: “En realidad, lo primero que debes hacer es pensar el final, saber qué quieres decir, adónde llegar. Después ir construyendo las palabras y hacerlo en un tono concreto, que se ajuste a unas rimas y una métrica y además atenerte a un tema”, relata en El Bertsolari, un documental de Asier Altuna. Egaña reconoce que no siempre es fácil poder llevar adelante todo ese proceso mental en un espacio temporal tan breve y con temas como “Obama, hablar de una vieja bicicleta, sobre un angulero o sobre una amante despechada”.

Sebastián Lizaso ganador del campeonato, de la olimpiada de los bertsos en 1986, -y que este año ha sido el encargado de coronar a la nueva campeona, Maialen Lujanbio- define los bertsos como “un café; debe ser breve y conciso, decir mucho y decirlo bien” y añade, “y siempre con una ironía fina”.

El origen de los bertsos cantados se remonta al siglo XIX, a las tabernas y plazas de los pueblos, como un juego dialéctico de ironía y crítica social

No basta encandilar sólo al público. Cuando quien escucha son los amigos tras una cena, la tensión no está presente. Pero, además de los 14.600 que a lo largo de este día han llenado el BEC para proclamar a la campeona para los próximos cuatro años, los aspirantes se han enfrentado al escrutinio de los 20 miembros del jurado. Son ellos los que además de la creatividad de las historias, han juzgado a los ocho contrincantes que se han disputado la txapela de vencedor que finalmente se ha llevado Lujanbio. Lo ha hecho por haber sabido emplear y ajustar mejor la melodía, la métrica y la rima. A ellos han contribuido los 18 miembros del equipo encargado de proponer los temas más variopintos imaginables y sobre los que han tenido que improvisar.

Los jueces evalúan los tres aspectos fundamentales: la tonada o tono, la rima y la métrica. Se premia la riqueza y la variedad de la rima empleada, se penaliza la repetición de la misma. La lupa se pone también sobre la métrica. Cada uno de los versos que se canta se dividirá a su vez en tres puntos o partes que debe ajustarse a un determinado número de sílabas. La mayoría se decanta por alguna de las estructuras métricas más comunes; el zortziko mayor o menor y el hamarreko mayor o menor. La métrica del zortziko mayor, por ejemplo, se caracteriza por 10 sílabas en las líneas impares y 8 en las pares, en las que se debe establecer la rima. En el menor, las silabas oscilan entre 6 y 7.

Cuatro años de reinado

Quienes hoy se han enfrentado en el BEC de Barakaldo han pasado una criba importante. Las fases previas comenzaron el 23 de septiembre y hoy, 14 sesiones después, de entre los 43 bertsolaris sólo quedaban ocho aspirantes. Entre todos ellos tan sólo una mujer, Maialen Lujanbio, campeona en la edición de 2009 y que hoy ha vuelto a imponerse. Históricamente las mujeres apenas han tenido presencia en esta tradición a la que sin embargo cada vez se incorporan con mayor fuerza. Lo hacen al mismo ritmo en el que la afición a los bertsos y su particularidad crece en toda Euskadi, Navarra y el País Vasco francés. Tradicionalmente Guipúzcoa ha sido el territorio con más arraigo y mayor número de seguidores.

El nuevo renacer que vive hoy esta afición en realidad comenzó allá por 1980 tras casi dos décadas de parón en la celebración de los campeonatos. Durante el franquismo no hubo certámenes como los que hoy se celebran, salvo el periodo 1960-67, en las que hubo certámenes de bertsolaris con un dominio de Manuel Olaizola Uztapide e Iñaki Eizmendi Basarri. La referencia anterior se remonta ya a los años 1935 y 1936, donde también figura Basarri, junto con Manuel Lujanbio Txirrita, como los grandes de la época.

14.500 personas han asistido hoy a la final del Campeonato de Bertsolaris para coronar a Maialen Lujanbio campeona para los próximos cuatro años

Las puertas para escucharles se han abierto a las 9:00 horas de la mañana en un evento que como en las grandes ocasiones logra atraer a decenas de miles de personas y obliga a una compleja organización. Quien alcanza tal galardón lo hace tras una dura jornada de mañana y tarde. Desde las once de esta mañana los siete finalistas han competido durante tres horas por el favor de público y jurado. Los dos que han obtenido la mayor puntuación -Maialen Lujanbio y Aitor Mendiluze – han pasado a la gran pelea de la tarde, un mano a mano con cuatro ejercicios que ha sido determinante.

De los ocho bertsolaris en pugna, siete ya saben lo que es lograr la victoria. Lujanbio lo ha vuelto a sentir hoy tras alcanzar su segundo ‘reinado’ para otros cuatro años y con el que se seguirá perpetuando una tradición centenaria que vive hoy uno de sus periodos de gloria.