La proyección hacia el futuro es imposible sin hacer memoria”. Joan Mataboch, director artístico del Teatro Real, tiene muy claro el rumbo que quiere que lleve su barco. Por eso, cuando se planteó una programación para celebrar el Bicentenario supo que había llegado el momento de recuperar Aida. “Un teatro, por mucho que quiera ser lo más, no puede no contar con un Aida de repertorio”. Tras una ausencia de 20 años, por fin, la ópera más popular de Verdi regresa al coliseo madrileño. “Su retorno es un acontecimiento y el vacío de estos 20 años se convierte en algo inaudito ya que estamos hablando de una de las óperas más grandes de todas las que se han compuesto a lo largo de la Historia”.

Sea o no una de las más grandes, lo que sí queda claro es que se trata de una de obras preferidas de los amantes de la ópera. No en vano, se encuentra en la duodécima posición según operabase.com (la lista de los títulos más representados en el mundo). “No entiendo por qué Aida ha estado tanto tiempo ausente de la programación del Teatro Real. Es un caso único. No conozco ningún teatro que haya obviado de esta manera una obra tan imprescindible como ésta. Programar Aida es una obligación tanto por su popularidad como por su calidad”, matiza Matabosch.

Un teatro, por mucho que quiera ser lo más, no puede no contar con un Aida de repertorio”

La versión de Aida que regresa al Teatro Real es fruto de la adaptación de la que inauguró la temporada 1998-1999, un montaje que firmaba el escenógrafo Hugo de Ana, el mismo que se ha encargado de la readaptación para el estreno de hoy. “El montaje es un espectáculo nuevo, no una pieza de museo rescatada. Quisiera que se viera con ojos nuevos, puesto que es algo vivo para los espectadores”, asegura De Ana.

El director de escena argentino ha optado por una producción con fuerte poder simbólico en la que domina el escenario una inmensa pirámide que representa el poder político y religioso. Una imagen que se contrapone a los paisajes desérticos que enfatizarán la soledad de los personajes.

El propio Hugo de Ana supervisa los trabajos de reposición de Aida. De hecho, él mismo se ha encargado de modificar aquel montaje mastodóntico en una producción repertorio, probablemente para que no tengan que pasar otros 20 años de vacío. “Más que recortar, se ha sustituido una parte de la escenografía por proyecciones. Esta tecnología no existía entonces y en la actualidad permite un efecto similar sin necesidad de bloquear el teatro. En cualquier caso, Aquel era un montaje colosal y lo sigue siendo en esta nueva versión”, desvela Mataboch.

Hugo de Ana se ha encargado de readaptar aquel montaje mastodóntico en una producción repertorio

Nicola Luisotti, director asociado del Real, se pondrá al frente de la orquesta en para dirigir su tercer Verdi en el escenario madrileño tras Il trovatore (2007) y Rigoletto (2015).  “La obra desarrolla conflictos muy actuales. Verdi era un hombre de su tiempo que reflejó en todas sus composiciones lo que sucedía en la Europa de su tiempo. La lucha del poder político y el pueblo en rebeldía son una constante en la obra de Verdi”.

Con el estreno de Aida en El Cairo (1871) parecía que culminaba la prolífica carrera de Giuseppe Verdi (en ese momento contaba con 25 óperas en su currículo). En un principio se pensó que Aida era algo así como su testamento, pero el sexagenario compositor continuó trabajando 20 años más. Para Aida creó una partitura muy efusiva, pero también honda e intimista, en la que afloran los temas recurrentes en su obra: el triángulo amoroso, el trasfondo político y social, la prepotencia de los dictadores, la humillación de los oprimidos, los sentimientos paterno-filiales, los celos, los amores prohibidos, la traición, la soledad, la muerte.

Las 17 representaciones se convierten en un merecido homenaje al tenor español Pedro Lavirgen

Tres repartos se alternarán la interpretación de los papeles protagonistas de Aida, con Liudmyla Monastyrska, Anna Pirozzi y Lianna Haroutounian en el rol titular; Violeta Urmana, Ekaterina Semenchuk y Daniela Barcellona como Amneris; Gregory Kunde, Alfred Kim y Fabio Sartori como Radames; y Gabriele Viviani, George Gagnidze y Ángel Ódena, como Amonasro. Pero en total serán casi 300 artistas, entre solistas, coro, bailarines, actores y orquesta, los que pulularán por el escenario del Teatro Real en las 17 representaciones que además servirán para homenajear Pedro Lavirgen (1930).

El tenor cordobés es una figura esencial en la Historia de la ópera española entre los años 60, 70 y 80, fue uno de los grandes intérpretes de Radamés, de hecho debutó con ese rol en la Scala de Milán. Confiesa que se siente muy orgulloso por este reconocimiento. “Para mí el Teatro Real ha sido un mito. No he tenido el honor de cantar allí, pero recuerdo su maravillosa acústica”. Aida ha sido una de mis óperas predilectas desde que tengo uso de razón en el mundo lírico. Me aprendí la ópera antes de saber solfeo”, concluye orgulloso el cantante.

  • Aida se estrena hoy 7 de marzo en el Teatro Real. En torno a Aida se ofrecen diferentes propuestas culturales que incluyen cursos, exposiciones, conferencias, coloquios, visitas guiadas, entre las que destaca Cara a cara con las reinas de Egipto, una visita a la cámara acorazada del Museo Arqueológico Nacional, o talleres para niños y adultos como el de Caligrafía egipcia antigua, en la Biblioteca Nacional.
  • Radio Clásica retransmitirá en directo la función del día 22 de marzo.