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Elvis Presley: 44 años de una muerte sin resolver

Las causas del fallecimiento del cantante de rock continúan siendo un misterio

Elvis Presley

Elvis Presley Pixabay

Eran las 13:30 h. en Memphis (Tennessee, EE.UU.) cuando la novia del rey del rock, Ginger Alden, se encontraba tal día como hoy de 1977 a su amado boca abajo, tirado en el suelo y con los pantalones bajados en el lujoso baño junto a la habitación de matrimonio.

De Graceland, la vivienda de Elvis durante décadas y donde hoy descansan sus restos, el cantante y actor era trasladado al Baptist Memorial Hospital. Sin embargo, los médicos nada pudieron hacer por salvar su vida. Dos horas después se hacía oficial: Elvis Presley fallecía a los 42 años.

Entrada de Graceland, la mansión en la que murió Elvis

44 años han pasado ya desde la muerte del creador del rockabilly y, aún así, las causas de su defunción continúan siendo todo un misterio. Una autopsia sobre la que los médicos forenses han estado debatiendo durante años hacen que hoy continúe hablándose de las causas de su fatal sino.

Consumo de medicamentos, la sospecha inicial detrás de su muerte

La autopsia realizada al intérprete de Jailhouse Rock o Pound Dog dejaba la única conclusión unánime con respecto a su muerte: el corazón de Presley había dejado de latir súbitamente. Lo que no quedaba tan claro y acabó por reabrir el debate entorno a la muerte del artista era si el ataque al corazón que había sufrido podría justificarse por el estilo de vida del cantante.

Así, la principal hipótesis achacada al desvanecimiento y posterior fallecimiento del artista fue durante las primeras décadas su excesivo consumo de medicamentos. Elvis rechazaba por completo las drogas, a menos que estas fuesen prescritas. Durante los años 50 comenzó a aficionarse a ellas, concretamente a las anfetaminas, durante su servicio militar en Alemania; así como a pastillas para tratar su insomnio. Sin embargo, aunque desde entonces su adicción fue in crescendo, a finales de los años 60 su dependencia se volvió tan alta como su fama.

Ya sumido en una espiral de drogas y depresión, en 1967 su mujer Priscilla Presley – a la que había conocido durante su estancia en tierras germanas – decidió acabar con la relación. Priscilla no aguantaba más las continuas infidelidades de su amor de juventud, a lo que se unió su enamoramiento por otro hombre: Mike Stone, el profesor de kárate del cantante.

Esta decisión marcó profundamente la vida del cantante, quien justamente encontraba en su camino este mismo año a su perfecto aliado para conseguir todos los medicamentos que quisiese: George Nichopoulos. Más conocido como ‘doctor Nick’, prescribió sin control durante su relación profesional (que desembocó en una gran amistad) todo tipo de medicación. Durante los últimos meses de la vida de Elvis, más de 12.000 fármacos fueron recetados por Nichopoulos, quien cumplía las exigencias de su paciente más famoso.

El consumo compulsivo y en enormes cantidades por el rey del rock de anfetaminas, sedantes y analgésicos le llevaron a una depresión cada vez más profunda; a la que tampoco ayudaban a mejorar su ingesta de comida basura que le llevaron a pesar hasta 130 kg en el momento de su muerte.

La noche antes de su fallecimiento, Elvis tomó en tres ocasiones una combinación de somníferos, barbitúricos y placebos recetados por el doctor Nick. Las muestras analizadas durante la autopsia del intérprete no dejaban lugar a dudas: Presley presentaba hasta 14 tipos de medicamentos en sangre.

Las enfermedades genéticas de Elvis, su secreto mejor guardado

A pesar de que esta teoría había sido ampliamente apoyada, durante el juicio contra Nichopoulos durante 1981 se abrieron nuevas posibilidades relacionadas con la muerte del cantante de rock. Al revisar la autopsia, se llegó a la conclusión de que Elvis padecía un trastorno inflamatorio autoinmune, lo que algunos de los médicos involucrados consideraron como el motivo de su fallecimiento.

Si hubiera sido una sobredosis de drogas, habría caído en un estado de sueño creciente

Joseph Davis, forense

La dicotomía de opiniones acerca de la muerte causada por las drogas o por las dolencias sufridas en silencio por el artista se extendió hasta 1994, cuando el estado de Tennessee decidió reabrir su autopsia. Las palabras del forense Joseph Davis, recogidas por Esquire, descartaban una sobredosis como la causa de la muerte:

«La posición del cuerpo de Elvis Presley era tal que estaba a punto de sentarse en el inodoro cuando ocurrió el ataque. Se lanzó hacia la alfombra, con la espalda en el aire, y estaba muerto cuando golpeó el piso. Si hubiera sido una sobredosis de drogas, (Elvis Presley) habría caído en un estado de sueño creciente. Se habría subido los pantalones del pijama y se habría arrastrado hasta la puerta para buscar ayuda. Lleva horas morir de drogas».

La misma opinión había sido compartida en 1977 por el forense Jerry Francisco, quien se encargó de realizar una autopsia privada: «Elvis Presley murió de una cardiopatía, y los medicamentos recetados hallados en su sangre no supusieron un factor contribuyente. Habría muerto incluso si la medicación no hubiese estado presente», declaró a American Medical News a finales de los 60.

Esta hipótesis ha ganado fuerza en pleno 2021 con la publicación de Elvis: Destined to Die Young (Elvis: Destinado a morir joven en castellano). En este nuevo libro de Sally Hoedell, la escritora apunta a que la adicción a los fármacos del cantante con el movimiento de caderas más conocido de la historia se debía a las graves enfermedades genéticas que padecía.

La autora e historiadora explica en su libro que el origen de estas dolencias se podría encontrar en su familia materna. Sus abuelos, antes de casarse, ya tenían un lazo de unión: eran primos. El resultado de su matrimonio derivó en cuatro hijos – incluida la propia madre de Elvis- que, como el cantante, desarrollaron patologías que provocaron sus muertes a una edad temprana.

Entre las dolencias padecidas por Presley, una de la que mayores complicaciones provocó en su día a día fue la falta de la proteína alfa-1 antitripsina. Los efectos provocados por esta enfermedad son unos pulmones e hígado débiles, problemas de colon, deficiencia inmune o insomnio.

Esto se podría relacionar con otra de las teorías acerca de su muerte que circularon durante 2010, cuando el doctor Nick – fallecido en 2016 – publicó su libro El Rey y el doctor Nick. Durante la presentación de la publicación en Fox News, Nichopoulos desveló que el artista natural de Misisipi sufría de parálisis del intestino, una enfermedad hereditaria que causaba graves estreñimientos al cantante. El médico achacó en la entrevista la defunción de Elvis a su constipación, quien se negó a pasar por quirófano para tratarla.

«(Elvis) tenía varios problemas de salud, pero los ocultó tan bien que todo lo que recordamos hoy es su consumo excesivo de medicación» comentaba la escritora en declaraciones a The Guardian. De acuerdo a Hoedell, esta medicación era lo único que conseguía hacer que la vida de Elvis fuese algo más llevadera.

Hoy cientos de fans se acercarán a las inmediaciones de Graceland para homenajear al que fue durante los años 50 y 60 ídolo de masas. Desde aquel día de 1977, cada 16 de agosto se recuerda al hombre cuya muerte – fueran sus causas cuales fuesen – marcó el inicio del mito del rey del rock.

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