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Rodrigo Cortés, el hombre que imagina la lengua: "Cualquier palabra tiene un significado oculto"

Rodrigo Cortés. Marta Calvo

Si para la Real Academia Española (RAE) un cocinero es la persona que tiene por oficio guisar y aderezar los alimentos, y la alergia, la respuesta inmunitaria excesiva provocada en individuos hipersensibles por la acción de determinadas sustancias, especialmente ambientales, para Rodrigo Cortés (Cenlle, 1973), los primeros son las estrellas del rock que saben hacer mayonesa y lo segundo, un «conjunto de fenómenos de carácter respiratorio, nervioso o eruptivo, provocados por la opinión ajena». Y lo mismo pasa con términos como adoctrinar, que es para el director y productor español «educar de más»; el de masturbación, que desde ahora es una muestra de autoestima y «cuestión de honor», o masoquismo, que sencillamente es el sadismo pasivo.

Así lo plasma al menos en Verbolario, el diccionario «cuidado al detalle, en contenido y forma», donde el lector encontrará un compendio de las mejores definiciones creadas por el autor a lo largo de estos últimos siete años. «Está cargado de crítica, pero sobre todo de sátira, de sentido del humor. Es un conjunto de significados que definen más al lector que a los propios vocablos», señala Cortés en palabras para El Independiente. Y es que para el cineasta «cualquier palabra tiene su significado oculto y verdadero, acechante entre sus pliegues con la astucia del salteador de caminos; se desvela sólo con el uso y sólo ante la perspicacia y el oído, que son el mismo sentido».

Verbolario llega a las librerías tras «más de dos mil quinientas mañanas», y las mismas voces y definiciones publicadas en la sección homónima del diario ABC. «Me puse a juguetear con las palabras. Con algunas, se entiende. Por hacer ejercicio. Balbuceo. Decepción. Sueño. Imaginaba para ellas un significado nuevo. Han sido tantas definiciones como días los que me he pasado desnudando palabras, esquivando su significado común para tratar de alcanzar el verdadero. Que es, casi siempre, el opuesto», explica el autor.

Rodrigo Cortés logró convertir en un éxito global la historia de un hombre metido en una caja de Buried o Los años extraordinarios, una novela que a base de humor absurdo propone un recorrido alternativo por la historia del siglo XX con Jaime Fanjul Andueza como protagonista, un salmantino nacido en 1902 que a lo largo de siete décadas recorre medio mundo -casi todo caminando- y asiste entre perplejo y desinteresado a fenómenos como la llegada del mar a Salamanca o una guerra civil entre Alicante y el resto de España; y pretende hacer lo mismo con ahora con Verbolario, el diccionario que «para nada está cerrado». «Voy a seguir añadiendo palabras y, quién sabe, quizás cuando llegue a las tres mil quinientas lo reedito», ha confesado.

Rodrigo Cortés quiso ser pintor, escritor y músico. Como cineasta, ha recibido numerosos galardones internacionales y ha trabajado con intérpretes de la categoría de Robert de Niro, Uma Thurman, Ryan Reynolds o Sigourney Weaver. Como escritor, publicó a finales de 2013 A las 3 son las 2, colección de antiaforismos, delirios y bombas de mano y, un año más tarde, Sí importa el modo en que un hombre se hunde, su primera novela. En 2016 editó un nuevo libro de breverías: Dormir es de patos. Su segunda novela, Los años extraordinarios, ha cosechado gran éxito entre la crítica y los lectores, y es considerado uno de los mejores libros de 2021 según Telva. En 2021 se le concedió el premio Cónsul Honorario de Torrent Històrica.

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