La 83ª edición de los Globos de Oro ha confirmado lo que muchos daban por hecho desde días antes: Una batalla tras otra, dirigida por Paul Thomas Anderson, ha sido la gran vencedora en las categorías cinematográficas, mientras Adolescencia ha consolidado su condición de fenómeno en televisión meses después de su emisión en todo el mundo. La gala de los premios entregada por la asociación de críticos extranjeros, considerada la antesala de los Oscar, se ha celebrado de nuevo en el Beverly Hilton de Los Ángeles, y ha transcurrido sin grandes sobresaltos políticos y con un tono marcadamente ligero, bajo la conducción por segundo año consecutivo de Nikki Glaser.
La película de Anderson, que partía como una de las grandes favoritas, ha sumado cuatro premios en las categorías de comedia o musical: mejor película, mejor dirección, mejor guion y mejor actriz de reparto para Teyana Taylor. El reconocimiento confirma el peso de esta oscura sátira política que, sin renunciar a su ambición formal, ha encontrado un raro consenso para una película que fue recibida con rechazo por amplios sectores de la derecha norteamericana. Anderson se ha impuesto en dirección a Guillermo del Toro, que aspiraba a su segundo Globo de Oro por su adaptación de Frankenstein.
En el apartado dramático, el protagonismo ha sido para Hamnet, dirigida por Chloé Zhao, que se ha alzado con los premios a mejor película y mejor actriz protagonista. Jessie Buckley ha sido reconocida por su interpretación de Agnes, la esposa de William Shakespeare, en un filme centrado en el duelo íntimo y familiar del dramaturgo.
Timothée 'supreme'
Uno de los momentos más celebrados de la noche ha sido el primer Globo de Oro en la carrera de Timothée Chalamet, premiado por su trabajo en Marty Supreme. En su discurso, el actor ha recordado sus anteriores derrotas en estos premios y ha subrayado el valor de la perseverancia, acompañado desde el patio de butacas por su pareja, Kylie Jenner. El Globo de Oro a la mejor actriz en comedia o musical ha recaído en Rose Byrne por Si pudiera, te daría una patada.
El cine brasileño ha vuelto a ocupar un lugar destacado en el palmarés. Wagner Moura ha hecho historia al convertirse en el primer intérprete de su país en ganar el Globo de Oro al mejor actor en drama por El agente secreto, dirigida por Kleber Mendonça Filho. La película se ha impuesto además como mejor cinta de habla no inglesa, prolongando el reconocimiento internacional al cine brasileño iniciado el año pasado.
'Sirat' se va de vacío
Ese premio ha dejado sin galardón a Sirat, de Oliver Laxe, la única representante española en la competición. Sirat tampoco ha logrado imponerse en la categoría de mejor banda sonora, finalmente concedida a Ludwig Göransson por Los pecadores. La noruega Valor sentimental, que partía con ocho nominaciones, se ha tenido que conformar con el premio a mejor actor de reparto para Stellan Skarsgård.
Tanto Skarsgård como Anderson han aprovechado sus discursos para reivindicar la exhibición en salas y la experiencia colectiva del cine, una defensa leída en clave industrial en un momento marcado por las negociaciones entre grandes estudios y plataformas.
‘Adolescencia’ manda entre las series
En televisión, Adolescencia ha sido la gran triunfadora con cuatro premios. La miniserie de Netflix sobre un adolescente acusado del asesinato de una compañera de clase se ha llevado el Globo de Oro a mejor miniserie y ha repetido el patrón de los Emmy en los premios interpretativos, con reconocimientos para Stephen Graham, Owen Cooper y Erin Doherty.
Por detrás, The Pitt y The Studio han sumado dos galardones cada una, confirmando el buen momento de las series de corte industrial y profesional en el panorama televisivo estadounidense. El actor y creador de The Studio, Seth Rogen, ha sido galardonado como mejor intérprete de comedia, un premio que en la categoría femenina ha ido una vez más para Jean Smart por su genial composición de la diva Deborah Vance en Hacks.
Una gala deliberadamente apolítica
La ceremonia ha destacado por la escasez de referencias directas a la actualidad política internacional. Una de las pocas excepciones ha sido R. Scott Gemmill, creador de The Pitt, que ha apelado a la capacidad del cine y la televisión para generar comunidad en un contexto de creciente polarización social.
Glaser ha sostenido el tono humorístico de la noche con bromas dirigidas a la industria y a algunas de sus figuras más reconocibles, entre ellas Leonardo DiCaprio, mientras Julia Roberts ha protagonizado uno de los momentos más ovacionados al entregar el premio a mejor película de comedia o musical, recibida por el auditorio en pie.
Sin discursos incendiarios ni giros inesperados, los Globos de Oro han cumplido su función: confirmar jerarquías, señalar tendencias y ofrecer una postal de Hollywood más preocupada por celebrarse a sí misma que por intervenir en el debate público.
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