Las denuncias recién conocidas contra Julio Iglesias por agresión sexual y abuso de poder han reactivado la memoria del caso más parecido ocurrido hasta la fecha en España, cuando en 2019 Plácido Domingo (que el próximo 21 de enero cumplirá 85 años), fue acusado por nuve mujeres de comportamientos inapropiados. Ambos cantantes, ambos madrileños –y del Madrid–, ambos iconos globales de la música popular y clásica, y ambos sometidos –con intensidades y resultados distintos– a procesos de descrédito público sin resolución judicial. Pero ¿qué pasó con las acusaciones contra el tenor? ¿Alguna se sustanció en los juzgados? Esta es la cronología de los hechos.
2019: estalla el escándalo
El 13 de agosto de 2019, la agencia Associated Press publicó una investigación en la que nueve mujeres –ocho cantantes y una bailarina– acusaban a Plácido Domingo de comportamientos sexuales inapropiados ocurridos entre finales de los años 80 y comienzos de los 2000. La mayoría de los testimonios eran anónimos; solo la mezzosoprano Patricia Wulf dio su nombre. Las denunciantes describían un patrón de tocamientos, besos no consentidos y presiones en un contexto profesional marcado por la asimetría de poder.
No hubo denuncias judiciales. La reacción fue, desde el primer momento, institucional y reputacional: cancelaciones de conciertos en Estados Unidos, retirada de compromisos futuros y apertura de investigaciones internas en la Ópera de Los Ángeles, de la que Domingo era director desde 2003, y en el sindicato estadounidense de artistas musicales (AGMA).
2020: investigaciones internas y disculpa pública
En febrero de 2020, AGMA concluyó su investigación afirmando que los testimonios recogidos mostraban un “patrón claro” de conducta sexual inapropiada y abuso de poder durante al menos dos décadas. Días después, Plácido Domingo emitió un comunicado en el que pedía perdón por el “dolor causado” y decía aceptar “toda la responsabilidad” por sus actos.
Ese texto marcó un punto de inflexión. Para algunos, supuso una admisión implícita; para otros, una fórmula ambigua sin reconocimiento expreso de hechos concretos. El tenor dimitió de su puesto en la Ópera de Los Ángeles y abandonó todos sus cargos en Estados Unidos. No se abrió ningún procedimiento penal.
2021-2023: rehabilitación parcial y nuevas acusaciones
Mientras en Estados Unidos su presencia quedó prácticamente cancelada, en Europa la reacción fue distinta. Desde 2021, Domingo volvió a actuar en grandes teatros y festivales. En España, volvió a los escenarios el 6 de junio de ese año en una gala benéfica celebrada en Madrid, con el respaldo explícito de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Su reaparición pública se produjo entre aplausos y protestas simbólicas, consolidando una fractura ya reconocible entre el ámbito anglosajón y el europeo: allí, la sanción reputacional fue duradera; aquí, parcial y discutida y con respaldo explícito en forma de premios y reconocimientos. En junio, la Asociación para la Difusión y Promoción del Patrimonio Mundial de España le nombraba "Embajador Honorario del Patrimonio Mundial de España"; en septiembre, la Asociación Española de Corresponsales de Prensa Extranjera (ACPE) le entregaba el Premio de Cultura ACPE "por su inmensa trayectoria profesional".
El punto más significativo de ese regreso fue su vuelta al Teatro Real el 17 de julio de 2022, con un recital incluido en el Universal Music Festival y al margen de la temporada oficial del coliseo. La actuación, que no contó con presencia institucional relevante en el palco, fue recibida con una ovación prolongada por parte del público y leída por buena parte de la crítica como un retorno simbólico tras el veto aplicado dos años antes desde el ámbito cultural de Estado. El propio formato –fuera de abono, sin representación operística completa y sin normalización administrativa plena– evidenciaba, no obstante, que la reintegración seguía siendo incompleta.
En enero de 2023, el programa Salvados de La Sexta incorporó por primera vez el testimonio de una cantante española que relataba episodios de acoso ocurridos en teatros nacionales. Su denuncia, como las anteriores, no se tradujo en una acción judicial. El patrón narrativo coincidía con el ya conocido: comportamientos normalizados, advertencias informales dentro del sector y ausencia de canales efectivos de denuncia.
2024-2025: agenda activa, controversia latente
Lejos de desaparecer de la escena, Plácido Domingo ha mantenido una agenda sostenida en España. En el verano de 2024 actuó en el festival Starlite de Marbella, una de las citas musicales de mayor visibilidad mediática del país. Durante 2025, volvió a subirse a escenarios en varias ciudades españolas, con conciertos en Madrid –una actuación con la Banda Sinfónica Municipal coincidiendo con las fiestas de San Isidro muy discutida por la oposición municipal–, Alicante y Cádiz, confirmando que su presencia como solista en el circuito nacional seguía activa, aunque al margen de las programaciones de los grandes teatros.
Pero los sectores más sensibilizados con la problemática del acoso no han olvidado la denuncia de 2019 y el reconocimiento implícito por parte del tenor en 2020. En 2024, durane una visita a México, Plácido Domingo y su hijo reaccionaron airadamente ante las preguntas de los periodistas. El tenor evitó entrar en el fondo del asunto, dio por cerrada la cuestión y reclamó respeto a su trayectoria artística. En noviembre de 2025, la placa conmemorativa dedicada a Domingo en Madrid apareció vandalizada con pintadas, un episodio que evidenció que el conflicto sigue latente.
¿En qué quedó el 'caso Domingo'?
En términos estrictos, las denuncias contra Plácido Domingo no derivaron en una causa judicial ni en una sentencia. Sí provocaron consecuencias laborales, simbólicas y reputacionales relevantes, especialmente en Estados Unidos, y una retirada parcial del circuito institucional. La disculpa pública de 2020 sigue siendo el único reconocimiento formal del propio artista, sin que haya habido desde entonces nuevas explicaciones o aclaraciones de fondo.
Las denuncias ahora conocidas contra Julio Iglesias presentan diferencias sustanciales: hechos recientes, documentación médica y laboral, verificación exhaustiva por dos medios y un contexto laboral claramente delimitado. Pero su impacto ha reactivado una memoria incómoda: la de un país que ya asistió, no hace tanto, a acusaciones graves contra una figura cultural central sin que el proceso quedara esclarecido. Entre el silencio, la cancelación y la ovación, el caso Plácido Domingo quedó suspendido en una zona gris.
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