Después de haber cocinado, muchas personas han tenido que lidiar con las manchas que se quedan incrustadas en las cazuelas. En las últimas semanas se ha viralizado un truco que logra eliminar las machas para siempre y devuelve el brillo original a la cazuela. La técnica ha ganado gran popularidad gracias a la eficiencia para eliminar cualquier mancha en pocos segundos, y por la facilidad para llevarlo a cabo.

El truco para rescatar tus cazuelas

La clave es hacer uso de una lija fina de agua, la más fina que haya en las tiendas. Esa textura casi lisa proporciona la serenidad necesaria en el sentido que cualquier resto adherido a las cazuelas se podrá eliminar sin que se produzca deterioro en la superficie metálica. Al introducir un pequeño trozo de lija en un cuenco que contiene agua, el material se humedece y se desliza por el fondo o incluso por los laterales de las cazuelas. Se consiguen eliminar las capas de comida quemada que se han adherido a las cazuelas y en pocos segundos éstas recuperan la estética y el brillo que tenían cuando eran nuevas.

Por qué funciona mejor que otros productos

La mayoría de personas se sirve de detergentes potentes o desengrasantes que aseguran un resultado inmediato. Pero hay que tener en cuenta que han de utilizarse en las dosis que se explican en el envase, ya que desgastan el material, desprenden olores fuertes y requieren gastar más tiempo del que se tenía inicialmente delineado.

El papel de lija fina de agua es el modo de operar correcto: no desgasta, no deja residuos químicos y deja controlar la presión que se decidirá conforme a cada superficie. Su eficacia, pues, se basa en la acción mecánica suave, arrastrando con gran facilidad las capas quemadas. De otro lado, un sólo pliegue de papel da para muchas limpiezas, por lo cual este truco es un recurso barato.

Cómo limpiar cazuelas con el papel de lija fina de agua

El procedimiento es extremadamente simple. Únicamente hay que tomar un cuenco lleno de agua, recortar un trozo de lija y mojar dicha lija. Y después frotar directamente sobre la mancha. La lija mojada solo, ya es efectiva sin tener que frotar mucho; pasados pocos segundos, la superficie vuelve a tener un aspecto limpio y homogéneo, casi nuevo.

Un mantenimiento más duradero

Para que el resultado perdure más, conviene realizar una suave limpieza después de cada uso. Limpiar los restos de grasa antes de que se sequen contribuye a evitar la formación de capas difíciles de quitar. Tener a mano un trozo de lija por la cocina ayuda a realizar una limpieza rápida cada vez que sea necesario. Una buena medida que se puede aplicar, consiste en ir secando bien las superficies después de la limpieza con un trozo de tejido suave para evitar las marcas. Con estas recomendaciones, la cocina y utensilios se mantiene siempre brillante y limpia sin la necesidad de productos químicos y de un elevado precio.

Recurso efectivo y barato

Este truco destaca por ser muy sencillo de llevar a cabo: una lija fina de agua, disponible en cualquier tienda de ferretería a un precio ínfimo. Son innecesarios otros elementos, ni productos químicos añejos. Con un solo pliego se pueden limpiar muchos instrumentos de cocina, por tanto, realizar este truco requiere una inversión muy escasa para un interés de uso muy destacado.

Recuperar utensilios envejecidos

De este modo, sartenes, cazuelas y superficies metálicas retoman el aspecto de nuevo sin que tengas que hacer ningún esfuerzo. La combinación de agua y lija fina pasa a ser un restaurador casero para alargar la vida de los utensilios y conseguir un aspecto más aseado de la cocina. Con esta simple acción se redistribuye el brillo perdido y al mismo tiempo se mantiene una cocina más limpia y ordenada.