Cuando Bad Bunny lanzó el álbum Debí tirar más fotos, el público se encontró una obra introspectiva en la que un personaje inesperado, un anfibio originario de Puerto Rico, llamado sapo Concho, se convertía en el hilo conductor de una historia sobre memoria, pérdida y transformación de la isla.

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Ese sapo presente en el cortometraje del disco y en los visuales de la era, empezó como un guiño profundamente local. Finalmente, terminó por trascender al convertirse en icono de merchandising, peluches, sudaderas y campañas callejeras. Concho ha pasado de ser un animal casi invisible en su propio ecosistema a un símbolo global que está presente en los debates sobre gentrificación, cambio climático e identidad latina.

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El sapo concho, un animal real y en peligro

Detrás del personaje animado que ha creado Bad Bunny hay una especie real, el sapo puertorriqueño o sapo concho, Peltophryne lemur, un anuro endémico de Puerto Rico. Se trata de un sapo pequeño, de entre 5 y 12 centímetros, que cuenta con crestas prominentes sobre los ojos y un hocico ligeramente curvado. Sus tonalidades van del café al amarillo verdoso.

El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico lo considera una especie en peligro crítico. Su hábitat, en la región kárstica (zonas calizas con cuevas, ríos subterráneos y sumideros) se ha visto amenazado por la urbanización y el cambio climático. Durante décadas llegó a creerse prácticamente desaparecido, hasta su redescubrimiento en los años ochenta y los posteriores programas de conservación para evitar su extinción definitiva.

La exposición de la especie en medios internacionales a raíz de la obra de Bad Bunny ha tenido un efecto inesperado. Miles de personas han buscado qué es el sapo concho, descubriendo que no solo es un "personaje de ficción".

Puerto Rico, memoria y resistencia

Para Bad Bunny, el sapo concho es una forma de hablar de todo lo que Puerto Rico está perdiendo. Él habla de tierras, tradiciones, barrios, ecosistemas y una serie de memorias comunitarias que desaparecen sin hacer ruido. En el cortometraje del álbum, Concho aparece como el compañero silencioso de un hombre mayor. Él reflexiona sobre su vida y sobre una isla en un proceso de transformación acelerada.

El sapo concho se ha convertido así en un símbolo de resistencia en Puerto Rico, asociado a la defensa del territorio y al impacto del turismo descontrolado. En ese sentido, Concho no hace discursos, "solo está", observa, acompaña y recuerda que las cosas importantes (la comunidad, la tierra, los ancianos, los bosques) se pueden perder de un día para otro si no se cuidan.

Qué simboliza para Bad Bunny

En la narrativa que rodea Debí tirar más fotos, Concho se presenta, según algunos análisis, como un alter ego silencioso de Bad Bunny. Desde los visuales del álbum hasta los "shorts" en las plataformas de streaming, el sapo aparece bailando suavemente, tomando café o acompañando escenas cotidianas.

Para Bad Bunny, que ha denunciado la gentrificación y el desplazamiento de puertorriqueños por intereses externos, el sapo concho se vuelve una metáfora de lo que sobrevive a duras penas en un entorno hostil.

Del orgullo boricua al símbolo anti‑ICE

El salto del sapo concho a símbolo político en Estados Unidos se empieza a producir en el momento que su imagen empieza a aparecer en carteles de protesta contra la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en ciudades como San Francisco y Santa Clara.

La campaña, de origen anónimo y sin reivindicación directa del entorno del cantante, aprovecha la popularidad del sapo concho para amplificar un mensaje contra las redadas, deportaciones y operativos de ICE que afectan especialmente a comunidades latinas. Bad Bunny, que ya había utilizado su discurso de los Grammy para decir "ICE out", recordó que los latinos "no somos salvajes ni animales". Además, pidió combatir el odio con amor.

Imagen del sapo Concho en las calles estadounidenses
Imagen del sapo Concho en las calles estadounidenses | @AccessBadBunny en X

¿Qué papel jugó en la Super Bowl?

El sapo Concho estuvo presente en el show de medio tiempo de la Super Bowl, pero de una manera algo más sutil. Concho acompañaba visual y emocionalmente la narrativa que Bad Bunny llevó al escenario. En varios momentos del Halftime Show, las pantallas gigantes mostraron a Concho integrado en los visuales, junto a clips del cortometraje Debí tirar más fotos, gráficos en tonos neón y planos de Puerto Rico.

Esto no hacía más que subrayar el vínculo que el artista mantiene con sus raíces, incluso en el escenario televisivo más visto de Estados Unidos. Su presencia también conectaba con la "Concho Collection" que la NFL y Bad Bunny habían lanzado días antes. Aquí, el sapo vestido con los colores de los 32 equipos, se convertía en un símbolo identitario y un puente comercial entre la cultura latina y la liga.