El Museo Reina Sofía ha desaconsejado “rotundamente” el traslado del Guernica de Pablo Picasso ante el riesgo de que el lienzo sufra “nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros”. La conclusión figura en un informe técnico elaborado por el Departamento de Conservación-Restauración del museo y hecho público este miércoles, en respuesta a la petición del Gobierno vasco de trasladar temporalmente la obra al Museo Guggenheim Bilbao.

El documento sitúa el problema en las vibraciones “inevitables” asociadas a cualquier transporte de obras de gran formato. Aunque el cuadro “se mantiene en condiciones estables” gracias al control ambiental de su sala, su estructura material y su historial de intervenciones lo convierten en una pieza especialmente vulnerable.

El informe detalla que el lienzo –una sola pieza sin costuras– combina lino en la urdimbre y yute en la trama, con una preparación industrial a base de cola animal y una capa blanca oleosa. Sobre esa base, Picasso trabajó con carboncillo y sucesivas capas de pintura de distinta densidad, desde veladuras muy diluidas hasta zonas de gran opacidad. Esa heterogeneidad técnica, lejos de ser un detalle formal, condiciona su conservación: distintas tensiones internas recorren la superficie, y cualquier vibración puede amplificarlas.

Una obra particularmente frágil

A ello se suma la historia material del cuadro. El bastidor original fue sustituido en 1964 por otro diseñado por Andrew Olah, carpintero del Museum of Modern Art, institución que custodió la obra durante décadas. Antes, entre 1943 y 1957, el Guernica fue sometido a varios tratamientos tras sus primeros viajes, incluida una consolidación con cera-resina aplicada por la restauradora Jean Volkmer. Aquella intervención respondió ya a un deterioro asociado a los traslados.

Los estudios técnicos iniciados en 2012, con imágenes de ultra alta resolución, han confirmado un elevado número de alteraciones acumuladas. En el soporte se observan deformaciones en el perímetro por los repetidos montajes y desmontajes; en la capa pictórica, grietas, craquelados y microfisuras vinculadas a enrollados y manipulaciones.

Los análisis químicos publicados en 2018 añaden un factor de fragilidad: la presencia de un medio oleorresinoso propio de pinturas industriales de los años treinta, mezclado con óleo. Esa combinación incrementa la rigidez de la superficie y su tendencia a cuartearse con el tiempo, una condición que agrava los efectos de cualquier vibración externa.

El informe registra además pérdidas de material, desfibrados, manchas, orificios, repintes y restos del ataque vandálico sufrido en 1974, un episodio que dejó huella en la superficie y obligó a nuevas intervenciones.

Treinta años sin moverse de Madrid

Con estos antecedentes, el Museo Reina Sofía mantiene una posición constante desde la llegada definitiva del cuadro a España: no autorizar ningún préstamo. Desde 1997, todas las solicitudes han sido rechazadas- Ni siquiera el MoMA de Nueva York, que acogió la obra durante el exilio español, logró obtener préstamo en el año 2000, una negativa que el museo estadounidense comprendió plenamente, según recoge la documentación interna. El Patronato del museo ha considerado siempre el Guernica una obra “irremplazable” y el eje de su colección, equiparando su función en el discurso expositivo a la de la Gioconda en el Louvre.

El debate ha vuelto a abrirse tras la petición formal del Gobierno Vasco, que plantea el traslado entre octubre de 2026 y junio de 2027, coincidiendo con el 90 aniversario del primer Ejecutivo autonómico presidido por José Antonio Aguirre y del bombardeo de Gernika. La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, ha advertido de que la petición del traslado temporal del Guernica a Euskadi "no se debe despachar con un no, sin un análisis serio y en profundidad".

El Ejecutivo autónomo volvió a pedir este pasado martes el traslado temporal del Guernica. En un comunicado, Bengoetxea ha calificado de "grave" la situación generada en torno a la solicitud de traslado temporal del Guernica a Euskadi, y ha defendido que no se trata de "una cuestión meramente técnica", sino de "una cuestión de memoria, reconocimiento y reparación". Según ha destacado, el Gobierno Vasco aboga por "un cambio de mirada por parte del Gobierno español, y un trabajo en conjunto entre Ejecutivos".