El Salón de la Fama del Rock ha anunciado su promoción de 2026. Ocho artistas han sido elegidos en la categoría principal de intérpretes: Oasis, Phil Collins, Billy Idol, Iron Maiden, Joy Division / New Order, Sade, Luther Vandross y Wu-Tang Clan. El anuncio se ha producido en un especial televisivo de American Idol, con Lionel Richie y Ryan Seacrest como presentadores.
Las bases eran las mismas: podían ser candidatos quienes hubieran publicado su primer disco al menos 25 años antes, y la decisión final ha recaído en más de un millar de votantes entre historiadores, profesionales de la industria y artistas ya incorporados.
Los ocho nombres no responden a una escena ni a una década en particular, sino que dibujan un canon abierto y diverso. Conviven el britpop de Oasis –que el año pasado regresó a los escenarios tras años de enfrentamiento entre Liam y Noel Gallagher–, el heavy metal de Iron Maiden, el post-punk de Joy Division y su continuación en New Order, el soul de Luther Vandross, el hip hop de Wu-Tang Clan o la sofisticación de Sade, cuyo sonido ha influido a generaciones de músicos desde la publicación de su primer disco, Diamond Life, en 1984.
Diecisiete candidatos competían por ocho plazas. Nueve han quedado fuera: Mariah Carey, Lauryn Hill, Jeff Buckley, The Black Crowes, Melissa Etheridge, INXS, New Edition, Pink y Shakira. Algunas de estas exclusiones serán a buen seguro objeto de polémica en las próximas horas. Especialmente las de Lauryn Hill o Mariah Carey, que han estado haciendo campaña en las últimas semanas. Carey, que ha vendido más de 200 millones de discos desde principios de los 90, es una de las artistas más importantes de las últimas décadas; la ácida cantante probablemente no se quedará callada.
Vandross y Collins, a la primera
Tres de los elegidos han entrado con su primera nominación: el fallecido Vandross, Wu-Tang Clan y Phil Collins por su carrera en solitario –ya había sido incorporado en 2010 como miembro de Genesis; ahora se reconoce una trayectoria individual que incluye siete números uno en la lista Billboard Hot 100–. Otros nombres han necesitado más recorrido en las votaciones. Oasis, Iron Maiden y Joy Division/New Order lo han logrado en su tercer intento. Sade y Billy Idol, en el segundo.
En esta edición, la atención se concentra en Sade. La artista no ha publicado material original desde Soldier of Love (2010) ni ha actuado en directo desde 2011. Su exposición pública es mínima, y cada aparición se convierte en una incógnita. Algo distinto ocurre con Collins. Retirado de los escenarios desde 2022 por problemas de salud, su eventual participación en la ceremonia del 14 de noviembre dependerá de su estado físico.
Los más votados por el público, fuera
En cuanto a los excluidos, hay un caso curioso: New Edition ha ganado el voto popular con más de un millón de apoyos, pero ese resultado se ha traducido en una sola papeleta dentro del sistema general. No ha sido suficiente para entrar en la lista final.
El Salón ha ampliado la nómina mediante categorías complementarias. En “influencia temprana” han sido reconocidos Celia Cruz, Fela Kuti, Queen Latifah, MC Lyte y Gram Parsons. En “excelencia musical”, la compositora Linda Creed y los productores Arif Mardin, Jimmy Miller y Rick Rubin. El premio Ahmet Ertegun ha recaído en Ed Sullivan.
El conjunto suma 18 incorporaciones. Ocho se deciden por votación. El resto se incorpora por decisión de comités internos, que corrigen ausencias persistentes o reconocen influencias que no han conseguido suficientes apoyos en el proceso principal.
El Rock and Roll Hall of Fame, creado en 1983 por iniciativa de la industria musical estadounidense –la primera ceremonia de ingreso se celebró en 1986 y su museo abrió en 1995 en Cleveland–, insiste así en una idea de canon expansivo, donde el término “rock” funciona como categoría histórica más que como género cerrado. El ingreso se hará efectivo en una ceremonia en Los Ángeles el próximo 14 de noviembre y será retransmitido semanas después.
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