Un edificio de 12 apartamentos y 800 metros cuadrados construido con impresión 3D se ha completado en Bezannes, en el noreste de Francia, tras 34 días efectivos de impresión. El proyecto, llamado ViliaSprint², está considerado el mayor edificio residencial multifamiliar impreso en 3D de Europa y ha reducido en tres meses el calendario previsto frente a una obra convencional. A su lado se levantó un edificio prácticamente idéntico para ver las diferencias. Y saltan a la vista.

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La estructura, de tres plantas, se imprimió directamente sobre el terreno mediante un sistema robotizado que extruye hormigón capa a capa. La fase de impresión comenzó en marzo de 2025 y terminó antes de lo previsto gracias, entre otros factores, a una reorganización en la instalación de las losas prefabricadas que redujo a la mitad los desplazamientos necesarios de la impresora sobre la obra.

“Este resultado confirma el enorme potencial de este método constructivo, que reduce los tiempos de obra y mejora las condiciones de trabajo in situ”, ha afirmado Jérôme Florentin, director de desarrollo de proyectos de Plurial Novilia, la promotora francesa del edificio.

Construyendo desde la tablet

El proyecto funciona además como comparación directa entre dos métodos constructivos. En el mismo emplazamiento se levantó otro edificio prácticamente idéntico mediante técnicas convencionales, lo que permitió medir diferencias de tiempo, mano de obra y consumo de materiales.

La obra impresa en 3D necesitó tres operarios para ejecutar la estructura, frente a seis en la construcción tradicional, según los datos difundidos por la promotora. Los trabajadores controlan el robot de impresión mediante tabletas digitales y no necesitan realizar tareas de levantamiento de cargas pesadas, uno de los argumentos utilizados por las empresas participantes para defender una reducción del riesgo musculoesquelético en un sector afectado por la falta de mano de obra cualificada.

La impresión se realizó con una máquina BOD2 de la empresa danesa Cobod, especializada en impresión 3D para construcción. La operación corrió a cargo de PERI 3D Construction, mientras que el hormigón utilizado fue desarrollado por Holcim con una formulación específica para impresión 3D reforzada con fibras sintéticas.

La fachada curva y la planta redondeada del edificio forman parte de esa comparación tecnológica. Los responsables del proyecto sostienen que este tipo de geometrías complejas pueden ejecutarse sin sobrecoste significativo mediante impresión 3D, mientras que requerirían sistemas de encofrado más caros en construcción convencional. La optimización de la forma permitió además reducir alrededor de un 10% el volumen de hormigón utilizado y disminuir un 5% los residuos de obra, según las cifras facilitadas por la promotora.

Imagen del edificio convencional (a la derecha) junto al impreso en 3D. | Plurial Novilia

Una segunda fase a mayor escala

El plazo de construcción parece muy corto, pero lo podría haber sido incluso más. "Si la impresión se hubiera realizado con una altura de capa de 5 cm (2 pulgadas), lo cual era técnicamente posible, el tiempo de impresión y ejecución podría haberse reducido aún más de 34 días a solo 14 días para la impresión de los 800 m² completos”, asegura Henrik Lund-Nielsen, fundador y director general de Cobod.

El edificio incorpora aislamiento de perlita, balcones de madera, 500 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos y un sistema híbrido de gas y bomba de calor. Según la promotora, alcanza cerca de un 60% de autosuficiencia energética y cumple con los objetivos franceses RE2020 previstos para 2025, una normativa ambiental que endurece progresivamente los límites de emisiones de carbono y consumo energético en edificios de nueva construcción.

Los impulsores del proyecto preparan ya una segunda fase de mayor escala: un conjunto de unos 40 apartamentos construido con dos impresoras trabajando simultáneamente. El objetivo es reducir todavía más los tiempos de ejecución y aproximar los costes a los de la construcción convencional. En una Europa atenazada por la carestía de la vivienda, parece más necesario que nunca.