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Donald Trump sabe ahora que el estrecho de Ormuz es un enclave estratégico por donde pasa la quinta parte del comercio mundial de gas y petróleo. También es consciente de que Irán se ha dado cuenta de que el control del estrecho es un arma poderosa. Lo que ignora el presidente de Estados Unidos es que en el estrecho de la discordia hay una isla de igual nombre con un aspecto similar a los escenarios de Star Wars. La belleza de estos parajes queda reforzada con Residencia Majara (aventura en farsi), el proyecto de ZAV Architects, un oasis de 200 cúpulas de colores construidas con la técnica de súperadobe.

La isla de Ormuz tiene apenas 42 km2 y se sitúa a solo ocho kilómetros de la costa de Irán. Sus playas de arena roja se hicieron conocidas antes de la creación de Residencia Majara. Conocida como Organa por los antiguos griegos y como Jarun en la época islámica, recibió el nombre de Ormuz de la importante ciudad portuaria de ese nombre, situada en el continente a 60 kilómetros de distancia. Había sido el centro de un pequeño principado a ambos lados del estrecho.

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Bajo dominio portugués y español

El gobernante de la ciudad decidió trasladar su residencia a la isla hacia el año 1300, con el fin de evadir los ataques de grupos mongoles y turcos. El duque portugués Afonso de Albuquerque conquistó la isla en 1507. Entonces pasó a formar parte del Imperio portugués. Los portugueses controlaron una fortaleza en la isla de Ormuz, de la que aún existen vestigios. En 1580 se integraron las coronas de Portugal y España, y fue entonces cuando Ormuz pasó a ser una rentable aduana al servicio de Felipe II. Felipe IV perdió Ormuz a manos de los ingleses en 1622.

Tras la expulsión de las fuerzas portuguesas en 1622, el sha de Persia prefirió desarrollar el puerto continental de Bandar Abbas. Ormuz entró en decadencia. Muchos de los isleños se trasladaron al continente. Apenas quedaron allí algunas familias de pescadores. Llama la atención que en un entorno donde se decide el curso de la economía global los recursos de los que allí viven sean tan escasos. Muchos recurren al contrabando.

El poder mediador de la arquitectura

En ese entorno natural extraordinario y poco habitado los iraníes de ZAV Architects desarrollaron un proyecto en el que unen el respeto a la tradición local, la naturaleza, y el interés cultural del enclave. Querían dar relevancia a la comunidad local y para ello utilizaron la arquitectura y su poder mediador. Así relacionan gracias a Majara a los inversores de Teherán con los artistas que exponen en Ormuz y la población local.

ZAV Architects es un estudio con base en Teherán fundado en 2006 por Mohammadreza Ghoddousi y Parsa Ardam. Después de que Parsa Ardam dejase el grupo, se unieron dos nuevos socios: Golnaz Bahrami y Fati Rezaei.

Majara Residence está compuesto por 200 cúpulas a pequeña escala. Albergan salones, restaurantes, cafeterías, tiendas de souvenirs, área de masajes, puntos de información turística y 17 alojamientos. La idea es integrar al local y atraer al turista.

El súperadobe de Khalili

Son espacios construidos con la técnica del súperadobe de Nader Khalili, a quien llamaban el "visionario práctico". Khalili desarrolló en los años 70 una técnica constructiva y una filosofía inspirada por la espiritualidad del místico persa Rumi. Respondió Khalili a una convocatoria d la NASA sobre el diseño de viviendas para asentamientos en la Luna.

"La tierra es el material más ecológico, abundante y duradero que existe y además ¡está por todas partes! Mil millones de personas en el mundo carecen de hogar o sus casas son débiles y se derrumban. Con mi sistema esto no ocurre", decía Khalili, fallecido en 2008.

Khalili abogaba por el empleo de materiales (tierra, agua, aire y fuego) y principios (arcos, bóvedas y cúpulas) atemporales, que proporcionan una solución sostenible a la necesidad humana de cobijo. Para la construcción del Majara Residence, se formó a 50 habitantes de la isla que fueron contratados para levantar el conjunto.

"Las cúpulas son estructuras familiares en la región. Su pequeña escala las hace compatibles con las capacidades de construcción de los artesanos locales y trabajadores no cualificados, que han sido preparados para este proyecto con proyectos anteriores más pequeños. Hoy, son maestros albañiles entrenados en la técnica del súperadobe", afirman en ZAV Architects.

Los colores de la isla en las cúpulas

En una entrevista en White Paper explican que "la idea era crear una estructura similar a la de un pequeño vecindario con callejones y espacios abiertos". Buscaban "la conexión entre el interior y el exterior en una isla con paisajes naturales excepcionales". Y crear espacios "para la interacción de las personas, especialmente entre visitantes y locales". En Majara los turistas asisten a talleres con la población local o ven cómo crean productos artesanales.

A Ormuz la llaman "la isla del arcoiris" por el color de su arena. Y es algo que a los artistas les llamó la atención. "El color no se puede quitar de la vida de sus gentes, sus ropas, objetos y espacios interiores. Esto nos dio el valor para usar con valentía el color en las cúpulas. Su exterior, interior y los espacios entre ellos están coloreados en cuatro colores extraídos de la paleta de colores de la isla".

Esta obra ha recibido numerosos reconocimientos internacionales. Fue elegida Building of the Year 2021 por ArchDaily, obtuvo el Golden Award en los Taipei International Design Awards y fue seleccionada para el Aga Khan Award for Architecture (2023–2025), por su capacidad de conjugar calidad espacial, justicia económica e innovación social.

Quizá Majara Residence fuera el lugar más apropiado para que se encontraran las delegaciones de Estados Unidos y de Irán. Al lado del estrecho, pero en un paisaje lunar.