La publicación de Life of M, la nueva novela de Rachel Cusk, ha llegado acompañada de una polémica que ha desplazado, al menos inicialmente, el foco literario hacia una pregunta muy concreta, si su protagonista es un retrato apenas disimulado de Natalie Portman. La coincidencia entre el lanzamiento estadounidense del libro, este 25 de agosto, y la intensidad de los rumores ha convertido a la obra en uno de los títulos más comentados del verano cultural.
La controversia no surge de una mención explícita. Cusk no llama Natalie Portman a su personaje ni presenta el texto como una biografía novelada. Sin embargo, la acumulación de coincidencias entre M (una actriz famosa cuya vida debe narrar una escritora) y la carrera de la intérprete de Black Swan ha alimentado lecturas, titulares y debates sobre los límites entre ficción, autoficción, retrato y especulación pública.
¿Está inspirada en Natalie Portman?
La respuesta más precisa es que Life of M parece utilizar elementos reconocibles de la imagen pública y de la trayectoria de Natalie Portman, pero no hay confirmación de Rachel Cusk de que M sea Natalie Portman. Por tanto, no puede afirmarse como un hecho que la novela sea una biografía encubierta de la actriz.
Las semejanzas que han disparado la teoría son evidentes. M es una intérprete angloparlante instalada en una capital europea, alcanzó la fama durante su adolescencia y su carrera incluye referencias que remiten a una película de ballet, una producción ligada a una estrella del pop marcada por una tragedia y un debut controvertido cuyas escenas sexuales fueron objeto de intervención familiar. Son detalles que muchos lectores y críticos han relacionado con Black Swan, Vox Lux y Léon: El profesional, el debut cinematográfico de Portman en 1994.
También se ha señalado una conexión con el mundo de la moda y las campañas de firmas internacionales, otro rasgo que acerca al personaje a la imagen pública de Portman. A ello se suma que la actriz ha expresado en el pasado su admiración por Cusk y ha seleccionado títulos de la novelista para su club de lectura.
Una novela sobre mirar a una estrella
Reducir Life of M a una búsqueda de pistas sobre Natalie Portman puede resultar tentador, pero varias críticas coinciden en que esa lectura no agota la propuesta de Cusk. La novela parte de una narradora sin nombre que acepta escribir sobre M, una actriz de enorme notoriedad. No obstante, el supuesto proyecto biográfico se transforma en una reflexión sobre la dificultad (o la imposibilidad) de conocer realmente a otra persona.
La clave está en que la narradora no posee un acceso privilegiado a la intimidad de M. Construye su retrato mediante conversaciones, recuerdos, imágenes públicas, fragmentos culturales y sus propias interpretaciones. De este modo, la obra cuestiona la distancia entre una celebridad real, el personaje mediático que circula sobre ella y la versión que una escritora puede fabricar a partir de esa materia.
Ese mecanismo explica por qué la asociación con Portman es relevante, pero no definitiva. Cusk parece jugar con la reconocibilidad del referente para exponer una cuestión mayor: el deseo del público de convertir cualquier obra de ficción en una revelación sobre la vida privada de una persona famosa. La propia novela, según las reseñas, termina por hacer visible la precariedad de esa pretensión de conocimiento.
Del rumor al "asesinato literario"
La controversia se aceleró antes de que el libro llegara oficialmente a las librerías. La crítica Valerie Stivers planteó en UnHerd la posibilidad de que M estuviera inspirada en Portman, y otros medios británicos amplificaron la hipótesis. The Telegraph llegó a encuadrar el caso como un posible "asesinato literario", una fórmula llamativa que consolidó la idea de que Cusk había escrito un texto hostil contra la actriz.
No obstante, quienes han leído la novela han introducido más matices. Hay reseñas que consideran que los paralelismos son suficientemente visibles como para identificar a Portman como una posible fuente de inspiración; otras sostienen que el interés del libro no reside en revelar secretos, sino en mostrar cómo una narradora proyecta sus prejuicios, deseos y juicios sobre una figura célebre.
Una fuente cercana a la actriz declaró a Vanity Fair que la historia sería "una estrategia de marketing muy ingeniosa", aunque insistió en que sigue siendo ficción. Ni los representantes de Natalie Portman ni los de Rachel Cusk ofrecieron declaraciones a esa publicación, de modo que no existe una posición pública directa de ninguna de las dos sobre el conflicto.
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