Santander se integra desde este lunes de pleno derecho en el mapa museístico nacional e internacional. Con la inauguración oficial presidida por el rey Felipe VI –acompañado por la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, el ministro de Industria Jordi Hereu, y las principales autoridades autonómicas y locales–, la capital cántabra asiste al bautizo de Faro Santander, el flamante centro de arte impulsado por la Fundación Banco Santander. Ubicado en la sede histórica de la entidad en el Paseo de Pereda y proyectado tras una compleja remodelación de cinco años a cargo del arquitecto y premio Pritzker David Chipperfield, el espacio abrirá sus puertas al público general mañana martes 8 de septiembre.

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El nacimiento de este ambicioso equipamiento cultural no llega solo, sino envuelto en una enorme expectación mediática y artística. Y lo hace conjugando tres grandes propuestas expositivas que dialogan directamente con la historia del coleccionismo, el arte contemporáneo, la vanguardia internacional y el latido convulso de la modernidad mexicana.

De arriba abajo, Faro Santander ha reservado su cuarta planta de forma permanente y dinámica para albergar los fondos de la entidad financiera, un patrimonio acumulado a lo largo de más de 160 años de coleccionismo corporativo que hasta ahora se exhibía de manera restringida en la Ciudad Financiera del Grupo en Boadilla del Monte (Madrid). Comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco, la muestra inaugural titulada 'Obras Maestras de la Colección Banco Santander' despliega un relato museográfico que abraza casi cinco siglos de creación occidental.

La Colección Santander, a sus anchas

El itinerario cronológico y conceptual de la muestra arranca con la imponente tabla de Lucas Cranach el Viejo La predicación de san Juan Bautista, datada entre 1537 y 1540, y culmina en la contemporaneidad con la pintura Soñé que revelabas, firmada por el santanderino Juan Uslé en 2018. El recorrido se estructura minuciosamente a través de cuatro grandes ejes temáticos que comienzan con Historias sagradas, donde la espiritualidad y el misterio dialogan mediante obras de Tiziano, el Greco, Velázquez, Zurbarán, Chillida, Tàpies y Torner. Le sigue el apartado de Lugares y paisajes, que entiende la naturaleza como escenario cultural, memoria e identidad paisajística de la mano de Canaletto, Beruete, Chirino, Guerrero, Soledad Sevilla y Cristina Iglesias. El tercer eje, titulado Bodegones y naturalezas muertas, analiza la evolución del género desde el barroco clásico hasta las experimentaciones del siglo XX con la aportación de Juan de Arellano, Luis Meléndez, Luis Gordillo y Miquel Barceló. Por último, el bloque de Retratos, tipos, figuras ofrece una radiografía de la evolución social, psicológica e individual del ser humano a través de creaciones firmadas por Van Dyck, Giuseppe Bonito, Francisco de Goya, Sorolla, Miró, Millares, Equipo Crónica y Niki de Saint Phalle. Este ciclo se completará con un programa paralelo de diálogos semanales e intervenciones performativas de creadores invitados.

El desembarco de la Colección Gelman y la polémica en México

Sin embargo, la gran estrella internacional y el foco de mayor atención mediática recae sobre la segunda gran muestra temporal inaugural: 'México Moderno en la Colección Gelman Santander'. Comisariada por Marisol Argüelles, directora del Museo de Arte Moderno de México, la exposición reúne piezas de extraordinario valor histórico y cultural recolectadas a lo largo de cinco décadas (1941-1998) por Jacques y Natasha Gelman.

La llegada de esta selección a Santander, fruto de un acuerdo de préstamo de larga duración entre la Fundación Banco Santander, no ha estado exenta de turbulencias. El traslado de estos iconos nacionales ha despertado considerable controversia en los círculos culturales y políticos de México, un debate que incluso contribuyó a retrasar el calendario inicial de apertura del centro santanderino.

Frente a las críticas y recelos cruzados al otro lado del Atlántico, el director del museo, Daniel Vega, incorporado a la dirección hace un año tras liderar el departamento de exposiciones del Museo Guggenheim, se muestra tajante. En declaraciones recientes a EFE, Vega ha garantizado que el centro asume con máximo rigor la preservación, estudio e investigación de los fondos. Asimismo, ha asegurado que la operación se ejecuta con un "absoluto conocimiento y respeto" de la normativa mexicana que regula la salvaguarda del patrimonio artístico, destacando que tanto el marco legal mexicano como el español comparten una naturaleza altamente restrictiva en lo referente a la protección de bienes culturales. "Creo que precisamente lo que vamos a hacer en este momento es poner el acento en lo importante, que es el arte, en la increíble calidad que tienen esas obras", incide Vega.

Leonora Carrington y el pulso vanguardista

La muestra incluye los inconfundibles e íntimos autorretratos de Frida Kahlo como indiscutibles protagonistas, acompañados por obras maestras de Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso y Francisco Toledo, además de un fondo fotográfico excepcional con instantáneas firmadas por autores de la talla de Guillermo Kahlo y Graciela Iturbide.

La tercera pata de este arranque expositivo se sumerge en las simientes del surrealismo a través de 'El surrealismo sintomático: Leonora Carrington'. La exposición rescata y examina la producción artística que la pintora y escritora británica afincada en México realizó durante su dramática hospitalización en una clínica psiquiátrica de Santander entre 1940 y principios de 1941.

Esta inmersión se complementará con un original despliegue de colaboraciones locales e internacionales que incluirán un recorrido sonoro por el Parque Doctor Morales —antiguo emplazamiento del sanatorio donde estuvo internada la artista—, una pieza teatral sobre su experiencia cántabra y simposios académicos.

Un cuadrilátero de museos en Santander

Más allá de las salas expositivas, Faro Santander nace con vocación de convertirse en un organismo vivo. El centro incorpora espacios tecnológicos dedicados a la experimentación digital, áreas específicas orientadas al público infantil y familiar bajo el nombre de "Llamita", y un vasto programa cultural en torno al cine, la música y festividades populares como el Día de Muertos.

Con su apertura en el Paseo Pereda, Faro Santander se suma a escasos metros a otro gran icono arquitectónico y cultural: el Centro Botín, inaugurado hace nueve años bajo el diseño de Renzo Piano. A este tándem bayoneta se sumarán en los próximos años el centro asociado del Museo Reina Sofía con el Archivo Lafuente (previsto para 2027) y el nuevo Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria. A menos de una hora de Bilbao, con su Guggenheim y el Museo de Bellas Artes remozado por Norman Foster a punto de inaugurarse, la cornisa cantábrica completa una galaxia de museos de primera categoría.

Lejos de alimentar la competencia entre instituciones, Daniel Vega defiende que el porvenir cultural de la ciudad pasa estrictamente por la sinergia y la colaboración directa entre los cuatro equipamientos, cuyos equipos directivos ya mantienen contactos fluidos para consolidar a Santander como una parada imprescindible en el circuito internacional del arte contemporáneo.