Unai Simón convirtió la gala del Balón de Oro 2026, celebrada este lunes 26 de octubre en el Teatro Palladium de Londres, en una noche para el recuerdo. El portero del Athletic Club y de la selección española recogió el Trofeo Yashin como mejor guardameta del mundo, pero fue su discurso, cargado de agradecimientos, memoria y emoción, el que se llevó buena parte de los aplausos.
El guardameta vitoriano se impuso en la votación a David Raya y Thibaut Courtois, entre otros aspirantes, y se convirtió en el primer futbolista español en ganar este premio, instaurado en 2019. El reconocimiento llega tras un Mundial conquistado con España en el que Unai encajó un solo gol en ocho partidos y se llevó el Guante de Oro de la competición.
Un discurso que emocionó en Londres
Al subir al escenario para recibir el trofeo de manos del legendario Peter Schmeichel, Unai Simón comenzó agradeciendo el apoyo de su familia. Dedicó unas palabras a sus padres y a su hermano por haberlo educado con "principios y valores", y también recordó a su cuadrilla de amigos de la infancia, con la que asegura llevar quedándose más de 20 años.
El momento más íntimo llegó al hablar de su novia, Carmen. El portero la definió como un "oasis de tranquilidad" en un mundo futbolístico que él mismo describió como "caótico", una declaración que conectó de inmediato con el público y con las redes sociales.
Unai Simón también tuvo un recuerdo para Koldo Asúa, fallecido, a quien agradeció haberle enseñado a entender el fútbol de otra manera. Según el portero, Asúa le transmitió que, más allá de los títulos y los reconocimientos individuales, lo verdaderamente importante es "el legado que uno deja" y ser recordado como buena persona y buen compañero.
El recuerdo de Ángel Iribar
Ese mensaje sobre el legado llevó al portero del Athletic a mencionar a Ángel Iribar, el histórico portero y entrenador del Athletic conocido como 'El Chopo'. El cancerbero recordó que Iribar, de 83 años, sigue siendo un ejemplo de todo lo que una persona puede dar a un club y a una afición.
"Junto a ellos he aprendido a amar a un club como es el Athletic Club de Bilbao, un club que me lo ha dado todo", aseguró Unai durante su intervención. El guardameta también agradeció a los presidentes con los que ha coincidido, a la historia del club y, sobre todo, a la afición rojiblanca, a la que se declaró "eternamente agradecido".
No faltaron los agradecimientos deportivos. Unai Simón citó a Luis de la Fuente, Ernesto Valverde y Luis Enrique, además de a sus compañeros de la selección, entre ellos Joan García y David Raya, y a varios integrantes del vestuario del Athletic, como Óscar de Marcos, Iñigo Lekue y Gorka Guruzeta.
Un premio que corona su gran año
El Trofeo Yashin, otorgado en la gala del Balón de Oro reconoce al mejor portero de la temporada y llega como culminación de un ciclo excepcional para Unai. Además del Mundial ganado con España, el portero estableció un nuevo récord de imbatibilidad en la historia de la Copa del Mundo al permanecer 650 minutos sin encajar entre las ediciones de 2022 y 2026.
En la clasificación final, superó a David Raya, segundo, y a Thibaut Courtois, tercero. Completaron el top diez Matvey Safonov, Emiliano Martínez, Vozinha, Joan García, Yassine Bounou, Édouard Mendy y Gregor Kobel, en una lista con fuerte presencia española.
La noche también fue histórica para el fútbol español en las porterías. Cata Coll, guardameta del Barcelona y de la selección, ganó el Trofeo Yashin femenino, de modo que por primera vez los dos premios a los mejores porteros del mundo recayeron en futbolistas españoles.
Un Unai Simón que reivindica los valores
Más allá del trofeo, el discurso de Unai Simón dejó una imagen muy alejada de la soberbia que a veces acompaña a los grandes reconocimientos individuales. El portero habló de humildad, de amistad, de familia y de pertenencia a un club, valores que ha defendido durante toda su carrera en el Athletic y en la selección.
Su mensaje tuvo además un componente generacional; recordó que muchos de los presentes en la gala son "privilegiados" por la vida que llevan y que los amigos de la infancia le ayudan a mantener los pies en la tierra. Una reflexión que convirtió un premio individual en un homenaje colectivo.
Con el Yashin en sus manos, el vasco entra en la historia del fútbol español y del Balón de Oro. Pero, como él mismo quiso dejar claro en Londres, su mayor orgullo no parece ser el trofeo, sino las personas que lo han acompañado hasta la cima.
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