'Cumpleaños', de Dorothea Tanning.

'Cumpleaños', de Dorothea Tanning.

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Dorothea Tanning, más bizarra por mujer que por surrealista

Cultura

Dorothea Tanning, más bizarra por mujer que por surrealista

Dorothea Tanning (Illinois,1910 – Nueva York, 2012)  solo tiene un par de líneas en la Wikipedia. Dicen que era artista y dicen que se casó y tuvo cuatro hijos. Casi el mismo número de frases para contar su carrera que para contar su vida personal. Ella es uno de los nombres perdidos, una de las surrealistas más importantes. El cuadro que ilustra este artículo es una de sus obras más emblemáticas. Data de 1942 y apareció en una exposición en Nueva York en la que se reivindicaba a las artistas femeninas dentro del movimiento surrealista.

Así era ella, como este autorretrato. Llena de raíces que no consiguen enraizar, como si todavía no hubiese encontrado su lugar en el mundo. La mirada fija, insolente, y el pecho al descubierto en una época en la que la desnudez era libertad. Se dibuja enganchada al pomo de una puerta, que da otra, que da a otra y que da a otra. Nos muestra el espacio público y el doméstico, nos deja entrever. Se mantiene altiva en el umbral y nos invita a entrar en un mundo distinto, lleno de sueños, lleno de miedos. Su mundo.

Dorothea Tanning, por Man Ray.

Dorothea Tanning, por Man Ray.

Dorothea trabajó con los artistas surrealistas, con aquellos que hablaban de igualdad de género pero que no daban espacio a las mujeres pero, ella creó el suyo propio. Su obra es de una importancia indiscutible, es parte de la historia del movimiento, y por eso el Museo Reina Sofía le dedica una gran exposición, su primera retrospectiva. Detrás de la puerta invisible, otra puerta es el título de la muestra que recoge a través de 150 obras lo que fue Dorothea y todo lo que enseñó que no era.

Desde su concepto ambiguo de la sexualidad, mostrando cuerpos entrelazados, desnudos y deseosos; hasta su niña-mujer en la que refleja la necesidad de no perder esa ilusión, esa ambición por conocer. «Fue una mujer que trabajó hasta el día de su muerte, y murió con más de 100 años. Fue una figura bizarra que refleja a una artista que no entraba dentro de los cánones. Su obra la desarrolló durante 70 años pero solo se conoce parcialmente puesto que ha estado bajo la sombra de nombres importantes de varones de la época», asegura Manuel Borja-Villel, director del Reina.

A la sombra de ellos pero dando guerra. Como bien explica la comisaria de la muestra, Alyce Mahon, hablar de Tanning es hablar de una mujer rebelde. «Ella abrió las puertas a una generación que se negaba a formar parte de lo que se esperaba de ellas, que crearon su propio lenguaje y que lucharon para ser visibles».

Eran  Dora Maar, Frida Kahlo, Maruja Mallo, Lee Miller, Angeles Santos, Eillen Agar… Algunas , como ella, consiguieron mantener un vuelo largo, otras cayeron rápido por el peso de sus parejas. Era muy difícil dejar de ser la mujer de, pero Tanning, pese a que se casó con Max Ernst, consiguió sonar de manera individual. Lo tenía claro, el arte no entendía de géneros o no podía entender de géneros. «Mujeres artistas: no existe tal cosa –o persona. Es una contradicción en sus términos, al igual que ‘hombre artista’ o ‘elefante artista’. Puedes ser una mujer y puedes ser una artista; pero lo primero te viene dado y lo otro lo eres tú”, aseguró, y triunfó.

Tanto, que para poder montar esta exposición el Reina ha tenido que ponerse en contacto con grandes museos que se enorgullecen de albergar parte de su obra. Desde el Centro Pompidou de París hasta la Tate Modern de Londres para traer sus pinturas, dibujos, collages, esculturas e instalaciones.

La más importante de estas últimas es Habitación 202. El misterio hecho arte. «Materiales vivos que se convierten en esculturas vivientes, su vida se parece a la nuestra», aseguraba la artista sobre esta instalación. Lo banal se convierte en pesadilla y ella deja solo una puerta entreabierta como salida. «Pero esa puerta, la de la 202 tiene un significado macabro. Alude a la canción In Room 202 que cuenta la historia de la esposa de un gángster que se envenenó en una habitación 202″, aseguran desde el Reina.

«Con esta y con el resto de sus obras, cuestionó y criticó a la familia patriarcal en un momento en el que la imagen de la mujer se proyectaba más como musa que como creadora», sentencia Borja-Villel ante una de las exposiciones más esperadas de su programación.