A Juan Genovés (Valencia, 1930) lo reconocemos todos. Es el hombre que representó la unión en 1976, la paz, la convivencia. Lo hizo con El Abrazo, el cuadro que rápidamente asociamos a la Transición y que ahora cuelga de las paredes del Congreso de los Diputados. Entonces tenía 46 años, ahora 89 y ha reunido a sus hijos para una exposición conjunta en la que su obra se mezcla con las fotografías de Pablo, el videoarte de Silvia y las esculturas de Ana en el Centro Niemeyer de Avilés.

Bajo el título La unidad dividida por cero se muestran democráticos en cuanto a espacio e importancia. Como asegura Ana Genovés, la pequeña de los Genovés y comisaria de esta muestra, es una forma de englobar a la familia. «La solución a esa formula matemática que da nombre al título es infinito o indeterminado, nos gustaba ese concepto, del arte como algo que no puedes encasillar y que lo puede condensar todo», asegura.

Lo que sabemos medir y cuantificar en relación con lo inefable, lo que se nos escapa»

Por eso, el medio centenar de obras que han elegido para la exposición tienen un hilo conductor pero son dispares en el fondo y la forma. «Gira entorno a la relación inherente y simbiótica de estos opuestos: lo que sabemos medir y cuantificar en relación con lo inefable, lo que se nos escapa». Esta se abre con una escultura de Juan Genóves, de 4,5 metros de altura y un peso de tonelada y media, que ha tenido que ser colocada con una grúa.

Al valenciano también lo encontramos en varias salas, primero con obras de los años 60 y 70, «donde se ven sus temas principales, la represión, el drama humano, esa angustia», y otra en la que obras de la época de El Abrazo se juntan con un reproducción de este lienzo contrapuesta a una obra de su hijo Pablo.

Serie 'Tides', de Pablo Genovés.

Serie ‘Tides’, de Pablo Genovés.

También comparte espacio con sus hijos en otra sala que Ana Genovés llama «la contemporánea». «Nos hacemos la pregunta de ¿cómo nos organizamos? en relación a la crisis de la democracia en la que empezamos a encontrarnos», explica. Luego nos encontramos con las fotografías de Pablo. Ese contraste en sus fotografías que según la comisaria «revolucionan la imagen».

Menos seria, o con más humor, está Silvia. Esta Genovés se dedica al videoarte y su hermana Ana asegura que «es capaz de usar el humor para criticar los roles sociales». La comisaria, por su parte, presenta en esta muestra «objetos que parecen incompletos, con la intención de dejar en vilo al visitante».

Ana Genovés.

Ana Genovés.

Todos llevaban mucho tiempo con ganas de exponer en familia. «No acabábamos de decidirnos por miedo a la comparación. Pero ya tenemos una edad y nos da más igual. Apareció este edificio y pensamos que era perfecto para lo que queríamos», asegura Ana. «En mi familia esto es lo normal, todos nos dedicamos a lo mismo. Mi padre nos decía que fuésemos científicos, pero no sabemos hacer otra cosa», añade.