«Me considero una feminista radical, quiero llegar hasta la raíz del problema y destruir el patriarcado», cuenta a El Independiente Pauline Harmange (Lille). La autora francesa de 25 años nunca pensó que sus ideas llegasen a las manos de Ralph Zurmély, el asesor del ministerio de Igualdad de Francia, por medio de Hombres, los odio: un ensayo en el que la misandria rige los principios de sus más de 90 páginas.

Odiar al varón y sus privilegios natos, luchar contra el patriarcado y no considerar al hombre como elemento esencial en la lucha femenista son las premisas misándricas que Harmange expone en su obra.

La editorial Monstrograph la contactó tras leer un artículo en su blog, y del roce se hizo el cariño, en este caso particular, conformando Hombres, os odio. La joven «militante feminista» admite que había llegado a sentir un cierto «agotamiento» al darse cuenta de que los hombres «no hacían uso de las herramientas feministas que estaban a su disposición para mejorar su comportamiento hacia las mujeres», apunta.

En referencia a la censura que Zurmély quiso ejercer sobre su obra, «me sorprendió bastante, porque pensaba que un hombre que trabajaba en el ministerio de Igualdad y que gestionaba casos de agresiones sexuales y violaciones estaría algo más al tanto de la realidad de los hechos», admite Harmange. «No había leído el libro ni pensaba hacerlo, eso demuestra una cierta pereza intelectual, que es exactamente lo que denuncio», añade.

Es muy fácil parecer un perfecto militante feminista y seguir comportándose mal en las relaciones íntimas

1.074 víctimas y un pretencioso feminismo

Según datos oficiales del ministerio del Interior español, desde el uno de enero de 2003, 1.074 mujeres han sido víctimas mortales de la violencia de género. A fecha del 13 de noviembre, 41 han perdido la vida. El miércoles, la figura del 25-N volvió a alzarse en todo el mundo reclamando justicia para la figura femenina.

La ONU estima que alrededor del 35% de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física o sexual en algún momento de sus vidas, y que 137 son asesinadas cada día por miembros de su propia familia.

«No me fío de los hombres que se autoproclaman feministas», señala Harmange, que admite que el falso feminismo en el varón esconde detrás «comportamientos violentos», pues «es bastante fácil parecer un perfecto militante feminista y seguir comportándose mal en las relaciones íntimas».

Para la joven escritora, las mejoras que han acontecido en la vida de las mujeres en los últimos setenta años «han sido grandiosas a la par que irrisorias», pues «es bien triste que nos veamos obligadas a reconocer que el derecho a voto haya sido una gran victoria: nunca tendríamos que haber luchado por eso».

El empoderamiento pasa por la indiferencia

«¿Qué es ir demasiado lejos a la hora de odiar a los hombres? No invito a pegarles, a matarlos, sino a ponerlos al margen de nuestras vidas y a invitarlos solo cuando nosotras queramos», responde Harmange a las críticas que la catalogan a ella y a su obra como «radicales».

Es mucho más cómodo para un hombre pensar que la mujer está loca antes que reflexionar sobre sus actos

«La sociedad entera se basa en la idea de que lo único que puede hacer que una mujer sea feliz es pertenecer a un hombre y criar a sus hijos», señala contundente la francesa. «Si aceptáramos que las mujeres solteras o lesbianas son más felices que las que tienen a un hombre por pareja, tendríamos que revisarlo todo» y eso es algo que, admite, «no gustaría a muchos hombres».

«Querer que nos quieran y vivir una relación amorosa que nos haga sentir plenas es un deseo humano perfectamente legítimo», indica Harmange. Sin embargo, para la autora el problema reside en poner en el centro del universo romántico la relación heterosexual, que «se erige como el súmmum de todas» cuando, en realidad «la relación amorosa no es la única fuente de felicidad y amor en la vida».

En cuanto a los placeres olvidados de las mujeres durante el coito y el egoísmo que pueden llegar a presentar los varones en las relaciones íntimas, «los estudios realizados demuestran que hay todavía demasiados hombres que no se interesan por su pareja» en el sexo y que no ven más allá «de la penetración vaginal».

Una de las frases histriónicas y machistas que se suele enunciar hacia la mujer es el famoso «estás loca», una afirmación que para la autora resulta «más cómoda» para el varón, pues le evita «reflexionar sobre sus propios actos». «En nuestras sociedades patriarcales, nos gusta mucho diagnosticar la histeria y la locura de las mujeres que se salen de los encasillamientos», afirma Harmange.

He decidido no esperar nada de los hombres y seguir luchando por un mundo mejor, incluso sin su ayuda

Aunque afirma «no esperar nada de los hombres» y estar lista «para seguir luchando por un mundo mejor», anima a las mujeres a «descubrir la alegría de la sororidad» por medio de Hombres, los odio. «Solo espero que sientan más legitimidad para vivir su cólera y misandria».

Si su libro no consigue convencer, la autora recomienda las obras de Gloria Steinem y Chimamanda Ngozi Adichie; y en su país natal, la de Valérie Rey-Robert. «Saldríamos ganando si se conocieran en todo el mundo», concluye.