«Cuando la experiencia religiosa se une a la belleza», que dicen. Y ahora también, a la cooperación multilateral entre el Estado y las diecisiete comunidades autónomas, Ceuta y Melilla.

El convento dominico de San Esteban, cuna del Derecho de Gentes en el siglo XVI a través de la figura de fray Francisco de Vitoria, albergará el próximo 30 de julio la XXIV Conferencia de Presidentes autonómicos, que ha convocado el Gobierno de España a través de su máximo responsable, Pedro Sánchez.

En una mezcla de piedra arenisca de Villamayor y estilos que van desde el gótico final y hasta el barroco, el Convento de San Esteban es uno de los principales monumentos de Salamanca, y uno de los ejemplos más contrastados del plateresco en España. Levantado entre 1524 y 1610 en el mismo solar donde se asentó el primitivo cenobio de los dominicos a su llegada a Salamanca, y diseñado por los arquitectos Juan de Álava y Gil de Hontañón, este enclave histórico de Salamanca, ubicado en la actual plaza del Concilio de Trento, ha estado muy vinculado tradicionalmente con los estudios de Teología, y en él se formó, entre otros, el fraile dominico español, escritor y catedrático, Francisco de Vitoria.  

En la actualidad, además del edificio monumental, el Convento de San Esteban alberga la Pontificia Facultad de Teología que lleva su nombre, y parte del mismo está ocupado además por un hotel de cinco estrellas.

La Conferencia de Presidentes Autonómicos del próximo viernes será la número veinticuatro desde la creación de este órgano de coordinación, y se celebra en la capital salmantina en respuesta a la invitación que realizó el presidente de la Junta de Castilla y León en el marco de la Conferencia de Presidentes del año pasado en San Millán de La Cogolla, La Rioja.

La odisea de Cristóbal Colón y el luto de Unamuno

Así como la historia cuenta que Fray Bartolomé Medina fue sosiego como confesor de la monja y fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzos, Teresa de Jesús, Cristóbal Colón también encontró el suyo en Salamanca, y con él, la fórmula para izar las velas y surcar los mares que lo llevarían a alcanzar las Indias Orientales navegando por Occidente: «Todo el tiempo que se detenía Colón en Salamanca, el convento de San Esteban le daba aposento y comida y le hacía el gasto de sus jornadas», escribió el eclesiástico e historiador español fray Antonio Remesal, que ingresó en 1593 en el convento.

Cristóbal Colón llegó a la ciudad del Tormes en 1486, y lo hizo en búsqueda de apoyos para su expedición cuando ya había recurrido a los Reyes Católicos. En el Convento encontró un techo, y tal fue su legado que el genovés tiene un salón que lleva su nombre entre un edificio que rebosa arte: ‘Salón Colón’.

Pero si Teresa de Jesús y Cristóbal Colón encontraron a su confesor, Unamuno también halló al suyo. Aquí el escritor, rector y filósofo encontró la paz que necesitaba al morir uno de sus hijos.