La Policía ha recuperado dos excepcionales grupos escultóricos de bronce de época romana, datados entre los siglos I y II d.C., que fueron expoliados de un yacimiento del sur de España entre 2007 y 2008 y subastados en 2012 tras blanquear su procedencia. Las piezas, cedidas de manera irrevocable y gratuita por un coleccionista estadounidense, han sido depositadas este jueves en el Museo Arqueológico Nacional, en un acto en el que participaron responsables policiales y la directora general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura.
Obras únicas por su calidad e iconografía
Estos grupos escultóricos destacan por su calidad artística, dimensiones y singular iconografía. Cada obra representa a una niña pequeña persiguiendo una perdiz, un motivo poco frecuente en la escultura romana conservada hasta hoy. El estado de conservación de estos bronces, incluidos sus soportes originales de metal, convierte el hallazgo en algo excepcional.
La Policía Nacional señala que la última evidencia documental de estas esculturas data de 2015, cuando se encontraban expuestas en un destacado museo de Estados Unidos. Su regreso a España representa un triunfo para la preservación del patrimonio cultural nacional.
Investigación internacional y procedimiento judicial en Suiza
La investigación comenzó a finales de 2023, tras detectarse referencias en medios suizos sobre un procedimiento judicial en el que un ciudadano español denunciaba a varias personas de nacionalidades suiza e italiana por malversación, estafa, receptación, apropiación indebida y falsificación de documentos relacionadas con las esculturas.
Según el denunciante, las piezas habían sido trasladadas ilegalmente desde España a Reino Unido y luego a Suiza para su restauración, con la intención de presentarlas como obras de origen legítimo. Sin embargo, las pruebas documentales y fotográficas aportadas demostraron que los bronces habían sido expoliados de un yacimiento español, desacreditando las versiones de los acusados. Uno de los implicados, ciudadano italiano, ya contaba con antecedentes por delitos relacionados con el tráfico ilícito de bienes culturales.
Pese a la claridad de los hechos, el procedimiento judicial fue archivado debido a la prescripción de los delitos, un escenario habitual en casos de expolio y blanqueo de bienes culturales, dado el tiempo transcurrido entre el expolio y la aparición de las obras en el mercado internacional. Los investigadores sitúan el expolio entre 2007 y 2008, y la denuncia fue presentada aproximadamente diez años después, probablemente para que los delitos hubieran prescrito.
Del mercado estadounidense al patrimonio español
Tras localizar las esculturas en Estados Unidos, la Policía Nacional solicitó la colaboración de las autoridades norteamericanas a través de la embajada estadounidense en Madrid. Esto permitió contactar con el coleccionista que las había adquirido de buena fe en 2012 a través de una casa de subastas. Al conocer su origen ilegal, el propietario decidió cederlas al Estado español.
El 20 de diciembre de 2025, las esculturas llegaron al Aeropuerto de Madrid-Barajas desde Estados Unidos, vía Frankfurt. Posteriormente, fueron trasladadas al Museo Arqueológico Nacional con la colaboración de la Comisaría del Aeropuerto, la Subdirección de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico, la Aduana de la AEAT, el museo y la empresa de transporte DHL Express en Alemania y España.
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