La votación de este jueves en la Real Academia Española sobre el ingreso de Sergio Ramírez como académico de número llega acompañada de una campaña pública para intentar frenar su elección. La iniciativa, impulsada por la llamada Iniciativa Ciudadana Víctimas del Sandinismo, cuestiona no la obra literaria del escritor nicaragüense —Premio Cervantes 2017 y único candidato a la silla L vacante tras la muerte de Mario Vargas Llosa—, sino su pasado político como dirigente del sandinismo en los años ochenta.
La plataforma ha difundido una petición en Change.org bajo el título “Que la silla L de la RAE no borre la memoria de las víctimas del sandinismo”, en la que reclama al pleno de académicos que “reconsidere la candidatura de Sergio Ramírez al sillón que dejó Mario Vargas Llosa”. Los promotores sostienen que la designación del escritor “sería un agravio a las víctimas y una pérdida moral para la propia Academia”, y reprochan al autor nicaragüense no haber realizado una “autocrítica pública suficiente” sobre su etapa como dirigente revolucionario.
La campaña recuerda que Ramírez fue miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional entre 1979 y 1985, vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990 y candidato del Frente Sandinista en las elecciones de 1990. A partir de ahí, enumera violaciones de derechos humanos atribuidas al Gobierno sandinista de aquella época —desde la represión contra comunidades miskitas hasta la censura de prensa o el servicio militar obligatorio— y cuestiona que la RAE pueda incorporar al escritor “sin debate y sin rendición de cuentas”.
De compañero a enemigo de Daniel Ortega
“Le pedimos a la RAE que responda, antes del 21 de mayo, tres preguntas: si valoró expresamente la responsabilidad política e institucional del candidato durante ese período; si existe autocrítica pública, específica y suficiente sobre esos años; y si esta candidatura, en este sillón concreto, honra la memoria del académico al que sustituye”, señala el manifiesto.
La iniciativa ha circulado en redes sociales y ha encontrado eco en algunos artículos críticos publicados en medios digitales y blogs culturales, donde se insiste en el vínculo histórico de Ramírez con Daniel Ortega y se cuestiona la idoneidad simbólica de suceder a Vargas Llosa.
Sin embargo, la figura del escritor nicaragüense también encarna una de las rupturas más conocidas con el actual régimen sandinista. Ramírez fue uno de los intelectuales y dirigentes que, tras la derrota electoral de 1990, se alejaron progresivamente de Ortega y terminaron denunciando la deriva autoritaria del Frente Sandinista.
Ese distanciamiento culminó en el exilio. En 2021, la Fiscalía nicaragüense emitió una orden de detención contra él tras la publicación de su novela Tongolele no sabía bailar, centrada en la represión política en Nicaragua. Dos años después, el régimen de Ortega le retiró la nacionalidad nicaragüense junto a otros autores como Gioconda Belli, mientras el escritor ya residía en España, país del que obtuvo la nacionalidad en 2018. Significativamente, Ramírez obtuvo en 2025 el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su novela por El caballo dorado.
El 'mea culpa' de Ramírez
En una entrevista con Lucía Serrano publicada en El Independiente el pasado 9 de mayo, Ramírez defendía precisamente esa evolución política y admitía la dificultad de revisar críticamente el pasado revolucionario. “La cosa más horrible que pudiera haber pasado es que yo me hubiera quedado en ese barco”, afirmaba al referirse al régimen de Ortega.
En su conversación con Serrano, el escritor reconocía que hoy ya no puede separar completamente la revolución sandinista original de la dictadura actual: “Siempre quise separar el actual régimen de la revolución en la que participé, pero ahora soy consciente de que realmente no puede hacerse”.
Esa reflexión conecta con buena parte de la obra memorialística y ensayística de Ramírez en las últimas décadas. Libros como Adiós muchachos ya contenían una revisión crítica del proyecto revolucionario y de sus derivas autoritarias. El propio escritor ha defendido reiteradamente que el sandinismo perdió legitimidad al abandonar la vía democrática y convertirse en un sistema familiar y represivo encabezado por Ortega y Rosario Murillo.
Respaldo de Muñoz Machado
Pese a la controversia, dentro de la RAE la candidatura cuenta con apoyos destacados. Ha sido presentada por el director de la institución, Santiago Muñoz Machado, junto al exdirector Víctor García de la Concha y el escritor Luis Mateo Díez. Durante la lectura pública de méritos celebrada la semana pasada en León, Díez definió a Ramírez como un autor “fundamental, generoso y comprometido” y recordó que vive “un exilio forzoso por el régimen dictatorial de su país”.
El pleno de la Academia votará este jueves a puerta cerrada a partir de las seis y media de la tarde. Para ser elegido en primera votación, Ramírez necesitará el respaldo de dos tercios de los académicos. Si no lo consigue, podrán celebrarse hasta tres votaciones.
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