El Teatro Real inaugura su temporada 2026-2027 con una nueva producción de Manon Lescaut, de Giacomo Puccini (158-1924), que se representará entre el 23 de septiembre y el 11 de octubre. La producción, coproducida con la Ópera de Colonia, está dirigida por Carlos Wagner y contará con Nicola Luisotti, director honorario del Teatro Real, al frente del Coro y Orquesta Titulares. El reparto estará encabezado por Sondra Radvanovsky y Saioa Hernández, que se alternarán en el papel de Manon, y por Michael Fabiano y Jorge de León, que interpretarán a Des Grieux.
“Inaugurar la temporada con Manon Lescaut es algo que, de alguna manera, el Teatro Real le debía a Puccini”, subraya Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real. Matabosch recuerda que el teatro madrileño fue uno de los primeros grandes escenarios en acogerla. La ópera, estrenada en el Teatro Regio de Turín en1893, llegó al coliseo madrileño apenas nueve meses después, pero permanecía ausente de su escenario desde hacía 102 años. La ópera fue la tercera compuesta por Puccini, después de Le Villi y Edgar, y supuso su consagración internacional.
Atrapada entre el lujo y el amor
Inspirada en L’Histoire du chevalier des Grieux et de Manon Lescaut, de Antoine-François Prévost, publicada en 1731, la ópera cuenta la historia de una joven dividida entre el amor y el deseo de llevar una vida de lujo. Manon se enamora de Des Grieux, pero no consigue renunciar a la riqueza y la seguridad que le ofrecen otros hombres.
Para el director de orquesta, Nicola Luisotti, Manon Lescaut no es una ópera de celos y violencia, sino una obra centrada en el amor, la traición y el perdón. “Todos los seres humanos traicionan, todos hemos traicionado”, afirma el director musical. A su juicio, uno de los aspectos más interesantes de la obra es que Des Grieux perdona a Manon porque la ama sin intentar poseerla.
Según Luisotti, Manon Lescaut debe entenderse como una obra tardorromántica, heredera de Wagner y todavía vinculada a la tradición musical del siglo XIX. La propia construcción de la ópera estuvo marcada por la complejidad. En la elaboración del libreto participaron varios autores incluido Puccini. Las dificultades de este proceso dejaron una trama con saltos narrativos y elipsis que, según Matabosch, hacen necesario encontrar una solución escénica capaz de proporcionar continuidad a la historia.
El carrusel de la vida
El director de escena, Carlos Wagner, ha concebido la producción como una “rueda de la fortuna” o un “carrusel de la vida”. La escenografía de Frank Philipp Schlößmann gira alrededor de una estructura circular que se transforma a lo largo de los cuatro actos.
En el primero, el público contempla un tiovivo durante una fiesta popular. En el segundo, los caballitos desaparecen y la estructura se convierte en un boudoir, un espacio de lujo y erotismo en la casa de Geronte. En el tercero, las barras se multiplican para formar la prisión en la que queda encerrada Manon. Finalmente, toda la estructura desaparece y los protagonistas quedan solos en un espacio vacío y fantasmal.
“Es una construcción de cuatro viñetas extraídas de la novela, pero donde faltan los vínculos narrativos entre las diferentes escenas”, explica Wagner. Para resolver ese problema, la puesta en escena incorpora también una pantomima al final del primer acto, que muestra la aparición de la tentación: un vestido lujoso ofrecido por Geronte que enfrenta a Manon a una elección entre el amor y la seguridad económica.
“Probablemente el problema es que lo quiere todo”, resumió el director de escena. Esa imposibilidad de elegir define, a su juicio, el drama de la protagonista.
Para la soprano Sondra Radvanovsky, que interpreta a Manon, el personaje adolece de una falta de criterio para diferenciar el bien del mal. “No ha tenido a nadie que le dijera que no durante toda su vida”, explicó. Para la soprano, esa falta de límites explica su deseo constante de obtener más dinero y su tendencia a enamorarse del hombre equivocado.
Saioa Hernández, que interpreta por primera vez el papel, coincidió en la necesidad de no juzgar moralmente al personaje. “Es un adolescente que sigue sus instintos”, afirmó. La soprano considera que Manon solo comprende al final de la ópera la verdadera naturaleza de sus sentimientos por Des Grieux, cuando descubre que el amor implica entregarlo todo y sacrificarlo todo por otra persona.
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