En un momento en el que el cambio climático está afectando a la geopolítica y al orden internacional por las aspiraciones de control de un mundo con el Ártico en fase de deshielo progresivo, tiene sentido saber qué impactos tuvo en el pasado el clima en las civilizaciones que hemos habitado la tierra.

Francisco Jiménez Espejo, paleoclimatólogo del CSIC e investigador en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, es coautor junto al historiador José Soto Chica de El dios incomprendido (Desperta Ferro), un ensayo que revela cómo los cambios climáticos han moldeado imperios, migraciones y colapsos civilizatorios desde la prehistoria hasta la Edad Media. ​

Jiménez Espejo aborda desde la paleoclimatología "desafío del clima en la historia de la humanidad". ​ Su libro "une lo que es la historia climática, una historia ambiental, una historia de la evolución del clima, y hemos elegido momentos en los que el clima era especialmente árido o se habían producido cambios climáticos importantes y eso lo hemos comparado con la evolución cultural humana".

P: El primer mensaje para el lector es que el clima es fundamental para los humanos.

R: El clima es fundamental para entender nuestra historia. Hasta ahora muchas veces la historia del clima se había dejado apartada, cuando la gente lea nuestro libro va a entender bien por qué algunas cosas ocurren en los momentos en los que ocurren. Es una de las patas de la mesa para tener ya una idea clara, en su conjunto, de por qué está ocurriendo determinadas cosas en un momento histórico concreto, por qué esta gente está abandonando esta zona que ha sido su hábitat durante cientos de años y de repente empiezan a moverse de un sitio para otro, por qué ocurren estas migraciones. Cuando se produce un cambio climático se altera la economía, vemos cómo constantemente, por ejemplo, la gente que vivía de forma sedentaria, cuando hay un cambio climático, sobre todo en los capítulos de Norteamérica, abandona las ciudades y pasa a tener de nuevo una vida en las llanuras, vuelve al nomadismo. Otro ejemplo es la gente del Nilo, la gente de Egipto, por muchas pirámides y estructuras que tuvieran, dependían de la agricultura, de hierbas que cada año necesitan lluvia en un momento determinado, mientras que la gente que vive en las estepas depende de los pastos que alimentan a su ganado. Entonces, cuando se producen estas crisis climáticas, afecta de forma diferente a unos y a otros.

P: El libro remite incluso a la prehistoria, a los momentos en que los neandertales tuvieron que enfrentarse a grandes periodos de frío que casi acaban con ellos.

R: El libro sigue un orden cronológico y el primer capítulo está dedicado a los neandertales. Los neandertales estuvieron habitando este planeta durante unos 200.000–300.000 años y, claro, se enfrentaron tanto a momentos cálidos como a momentos fríos. Entonces elegimos la mayor crisis climática que sufrieron, los eventos Heinrich, que son unos eventos más tremendos para la gente que habitaba en Europa.  Ahora vivimos en un mundo anti glacial, un mundo que solamente tiene dos masas de hielo, la Antártida y Groenlandia, pero cuando vivían los neandertales había muchas más masas glaciales. Cuando esas masas se desestabilizaron, provocaron que de repente, por toda la fachada atlántica de Europa, empezaran a bajar una cantidad increíble de icebergs que prácticamente llegaban hasta el Golfo de Cádiz. Así que imagínate: los neandertales sufrieron varias veces a lo largo de su existencia ese tipo de eventos que provocan las condiciones más frías y áridas de las que se tiene constancia en la península ibérica.

P: Porque luego, hay un momento en que la humanidad entra en una fase que el clima permite el desarrollo de la civilización. 

R: La civilización humana se desarrolla porque el clima se estabiliza. La razón principal por la que la agricultura se desarrolla es porque el clima se hace más estable, cuando comienza el Holoceno, el periodo cálido en el que vivimos ahora. El clima adquiere una estabilidad que permite una previsión en cuanto a las condiciones, a las estaciones, a la estacionalidad. Las civilizaciones se desarrollan en zonas con abundante agua, como los grandes valles del Nilo, el Éufrates o el río Amarillo en China. Había que tener estabilidad climática y una fuente de agua segura.

P: Hasta ese momento, era imposible que los humanos explotaran el entorno de otra manera porque era demasiado cambiante.

R: Cuando se produce un cambio climático, la respuesta básica de cualquier especie animal es migrar, moverse hasta otro lugar donde se den las condiciones propicias, o intentar “dormir” ese periodo malo, como hacen los osos, o lo que se llama estiaje, que es dormir en verano hasta que lleguen mejores condiciones. Con cambios climáticos tan importantes como los de la época glacial, la gente tenía que estar moviéndose continuamente de un sitio a otro. En el caso de los sapiens, básicamente seguían las grandes manadas de presas: caballos, bisontes, elefantes, que son los animales que luego encontramos en las cuevas y en los yacimientos.

El clima es un sistema un poco caótico donde, cuando cambia una variable, no sabes muy bien cuál va a ser el resultado final

P: Una vez que llega la agricultura, es cuando la civilización humana empieza a sentir también los cambios del clima, cuando el clima afecta a esa agricultura lo que hace caer civilizaciones.

R: Cuando comienza la agricultura somos capaces de producir una cantidad de comida increíble, de tener excedentes, pero eso siempre va a estar condicionado al clima. Hasta hace muy poco, la mayoría de la economía de los países y reinos dependía de la agricultura. También hay que tener en cuenta que estos cambios climáticos siempre son regionales: no existe una sequía planetaria ni un momento húmedo planetario. Por ejemplo, en Europa, cuando tienes sequía en el Mediterráneo, lo que pasa es que esa humedad que te venía del océano, del Golfo de México, se está dirigiendo hacia el norte de Europa y, por el anticiclón, la humedad que antes entraba en el Mediterráneo se desplaza al norte. Entonces hay sequía en el Mediterráneo y mucha lluvia en el norte de Europa. Dependiendo de tu economía, vas a sufrir más o menos esa sequía. La agricultura fue una bendición porque nos permitió producir mucho más y disparar la población, algo imposible solo con la caza. Pero por otro lado nos situó en una debilidad extrema: en cuanto las temperaturas o las lluvias no se producen en el momento adecuado, eso significa una mala cosecha y a partir de ahí inestabilidad social, revueltas y todas las consecuencias para la sociedad humana.

El clima a lo largo de la historia.

P: Esto nos lleva al momento actual, en el que hay en marcha un cambio climático del que no se sabe todavía la gravedad que pueda llegar a tener, porque está en marcha. 

R: Bueno, ahora tenemos muchas más herramientas que antes, porque las sociedades ya no dependen tanto de la agricultura. Si ahora hay una sequía en cierto lugar, se puede paliar con el comercio: puedes traer comida de otros sitios y conservarla. Lo que pasa es que ahora afrontamos un cambio climático diferente a todos los anteriores que contamos en el libro. Los ejemplos del libro se asocian al vulcanismo, a variaciones en la órbita terrestre y otros fenómenos naturales. Pero este cambio actual, este calentamiento global tan homogéneo y tan rápido, es algo distinto. También es distinta nuestra capacidad de conocerlo, predecirlo y proponer respuestas. El libro acaba hablando del llamado “palo de hockey”, este aumento tremendo y disparatado de las temperaturas en la actualidad. 

La inestabilidad que nos trae este cambio climático son varias. La primera es la subida global de las temperaturas, que en algunos sitios tiene más consecuencias que en otros. Si te vas a regiones de la India o del sudeste asiático, ya se están alcanzando más de 50 grados y eso hace que muchas zonas sean prácticamente inhabitables y que no se pueda estar sin aire acondicionado. Otra gran inestabilidad, yo creo que la más importante de la que se habla ahora, es el posible colapso de la circulación del Atlántico, de la AMOC.

P: ¿Por qué colapsa la AMOC? 

R: Porque todavía nos quedan dos masas de hielo. Esas dos masas, Antártida y Groenlandia, cuando se colapsan, meten una cantidad tremenda de agua dulce en el mar. De hecho, son las dos únicas zonas del planeta que no se están calentando, y mucha gente lo utiliza: “Bueno, es que esta zona de la Antártida se está enfriando…”. Pero claro, se enfrían porque están recibiendo agua de deshielo, agua fría; si no, también se calentarían. ¿Qué pasa con ese agua del deshielo? En el Atlántico Norte provoca este colapso de la AMOC, que haría que las temperaturas medias en Europa bajaran unos 2 o 3 grados, que puede sonar poco, pero en realidad es una barbaridad. 

Muchas veces un simple grado, que puede parecer poco, significa que se dé un fenómeno mucho más destructivo o menos destructivo que el anterior

En la Antártida igual: ahora estoy dirigiendo un proyecto para ver cómo influye al clima global que se deshiele la Antártida y que toda esa agua fría empiece a llegar al Atlántico Sur. Eso también tiene importancia en las corrientes atmosféricas. Entonces, ¿hasta dónde va a llegar la cosa? Todavía no está claro, pero en un planeta que se está calentando y donde existen esas masas de hielo, seguro que va a haber inestabilidad y se van a dar procesos climáticos que todavía no se conocen bien o cuya intensidad va a llegar a niveles que nunca se habían visto antes.

P: Muchas veces se cita que la AMOC ha colapsado otras veces. ¿Cuándo ha pasado eso?

R: Por ejemplo, en los eventos Heinrich también colapsó la AMOC. Cada vez que tú metes un montón de agua fría y dulce en la superficie oceánica, eso hace que colapse la circulación termohalina. Durante la época de los glaciares, que gran parte de los océanos estaba cubierta de hielo o tenía más hielo estacional, la AMOC tampoco circulaba o era menos intensa. La AMOC varía mucho a lo largo de la historia, tanto en su intensidad como en momentos puntuales en los que ha llegado a un colapso absoluto, como en los eventos Heinrich, con la desglaciación de las grandes masas polares.

P: Y ahí estaban los neandertales.

R: Ahí estaban los neandertales y también nosotros, el hombre moderno. Los sapiens también. De hecho, muchos de los cambios culturales de los sapiens -auriñaciense, solutrense- también van al ritmo del cambio climático. Cuando se produce el evento Heinrich 1, que ya no están los neandertales pero sí los sapiens, hay un cambio brutal en las poblaciones europeas porque, al fin y al cabo, el ser humano dependía todavía más del medio. Si el medio se vuelve mucho más frío y árido y desaparecen muchas de las especies de las que se alimenta, lógicamente acaba abandonando esa zona.

P: Tú en particular te dedicas precisamente a estudiar el impacto del cambio climático más centrado en la Antártida. 

R: Sí, ahora estoy en la Antártida, sobre todo viendo las conexiones climáticas. Es la cosa que más me interesa. Ahora estoy trabajando con gente de la Universidad de Barcelona y otros compañeros, viendo cómo esos enfriamientos antárticos cambian la circulación atmosférica. Porque al fin y al cabo, a la gente se le olvida que la atmósfera básicamente es un reflejo de la superficie marina. En los primeros metros marinos, en los primeros 5 o 10 metros del nivel del mar, hay más energía contenida que en toda la atmósfera entera. Consume mucha más energía calentar un litro de agua que un volumen tremendo de aire. Entonces, cada vez que tú cambias esa superficie marina -si es más fría o más caliente- tiene un efecto brutal en la atmósfera. También se nos olvida que hay puntos críticos. ¿Qué quiere decir esto? Por ejemplo, para que tengas huracanes o ciclones, el agua superficial tiene que estar por encima de 26 grados y medio. Cuando se supera esa temperatura, los tienes; cuando está por debajo, no. Muchas veces un simple grado, que puede parecer poco, significa que se dé un fenómeno mucho más destructivo o menos destructivo que el anterior.

P: Esa es la gran diferencia del cambio climático actual respecto a los otros: que este es global y la amenaza es global. No sabemos si va a acabar o no con la civilización, no sabemos el nivel de destrucción que puede llegar a tener. La AMOC no estaba apenas contemplada en los estudios del IPCC y ahora ya es un punto de preocupación grave. Es un cambio climático que no es sólo “va a hacer mucho calor”, sino que tendrá efectos de los que no somos muy conscientes.

R: El problema del clima es que es una cosa muy compleja y que todo está relacionado. Cuando ahora la gente dice: “Bueno, si colapsa la AMOC y baja la temperatura 2 o 3 grados, qué bien, así se acaba el cambio climático”, se olvida de que eso afecta solo al norte de Europa, que por eso Europa es algo más cálida que la misma latitud en Norteamérica. Pero todo está relacionado y te vas metiendo en áreas que no conoces. Ahora está muy de moda hablar de El Niño y La Niña del Pacífico, pero también hay una “Niña atlántica” que produce enfriamiento en la zona ecuatorial y va a afectar muchísimo a las precipitaciones allí.

Francisco Jiménez frente a la banquisa de hielo Mar de Weddel en la Antártida.

La causa última del calentamiento actual es que hay más gases de efecto invernadero en la atmósfera, porque no vemos que haya aumentado la radiación solar, ni que nos hayamos acercado más al Sol

El clima es un sistema un poco caótico donde, cuando cambia una variable, no sabes muy bien cuál va a ser el resultado final. A pesar de todos los esfuerzos y de todo el trabajo maravilloso del IPCC, sigue siendo un sistema muy complejo. Se ha avanzado muchísimo en los últimos 15 años -los modelos de hace 15–20 años comparados con los de ahora- y cabe esperar que dentro de otros 20 años se conozca más. Pero cuando uno cambia los gases de efecto invernadero, cuando cambia un parámetro importante del clima, no sabe muy bien cuál va a ser la consecuencia final.

P: Se critica a la ciencia que primero se decía que iba a hacer frío, luego que mucho calor, ahora con la AMOC otra vez frío. Acusan a los climatólogos de no aclararse y de que todo es mentira”. ¿Cuál es la explicación a esto?

R: La explicación es que un calentamiento te puede conducir a un enfriamiento y un enfriamiento te puede conducir a un calentamiento en otra zona del planeta. Un calentamiento que derrite masas de hielo hace que el agua fría adonde llega produzca un enfriamiento, pero la causa última de ese calentamiento sigue ahí. La causa última del calentamiento actual es que hay más gases de efecto invernadero en la atmósfera, porque no vemos que haya aumentado la radiación solar, ni que nos hayamos acercado más al Sol. Lo único que vemos que explica la subida de temperatura que constatamos es el aumento de los gases de efecto invernadero. Entonces va a haber calentamientos y enfriamientos parciales, pero la tendencia de fondo es hacia el calentamiento planetario.

P: Este cambio climático no es natural.

R: Este cambio climático no es natural y no lo podemos asociar a los factores naturales de antes. En la crisis del 2200 a. C. que tratamos en el libro o en la plaga de Justiniano, se sabe que explotó un volcán que emitió un montón de gases a la atmósfera y ese polvo hizo que bajara la temperatura. Pero en el cambio actual no se constata ninguna de esas cuestiones. La explicación que tenemos y que parece más plausible es que, al tener más gases de efecto invernadero, retenemos más calor. La Tierra en realidad es muy poco eficiente preservando el calor del Sol. En un desierto pasas de 50 o 60 grados y por la noche te tienes que poner una manta: la Tierra retiene muy mal el calor que no emite el Sol. Si no fuera por el agua, que sí tiene otro comportamiento con la energía, la Tierra se convertiría enseguida en una bola fría. Entonces, al cambiar la composición de la atmósfera y mejorar un poquito esa retención de calor que nos llega del Sol, ya se nota.

P: ¿Se ha tenido en cuenta al clima en el estudio de la historia?

R: No se le ha tenido en cuenta, pero no porque la gente fuera peor o mejor. La paleoclimatología en los últimos 20 años ha tenido un crecimiento brutal y ahora tenemos muchos más indicadores, mucho más registro, ahora podemos saber mucho mejor cómo han pasado las cosas. Hemos podido reconstruir mucho mejor el clima de antes. Por otro lado, los historiadores no se sentían cómodos hablando del clima. Veían en las fuentes escritas menciones a que tal año nevó mucho, o que hubo hambruna por la nieve, o que explotó un volcán, pero nunca sabían si esa fuente estaba exagerando, si había intereses políticos, si era para no pagar impuestos. Entonces siempre han tenido una relación distante con el clima, pero ahora los paleoclimatólogos podemos ofrecer curvas climáticas muy precisas para distintas regiones, que ellos pueden utilizar para explicar procesos. No fue casual que los musulmanes pasaran de Arabia y prácticamente conquistaran toda la cuenca mediterránea en cuestión de 30 o 40 años: eso se produjo en parte porque se estaba dando una aridificación brutal de todo el Sáhara y, por su economía y su forma de afrontar ese momento, aprovecharon para expandirse. Antes los historiadores lo explicaban todo con sociología, pactos, política, y no tiraban del tema ambiental porque no lo conocían tan bien. Ahora es cuando nos hemos podido permitir hacer este tipo de libros.

P: Respecto al presente, ¿se está teniendo en cuenta el clima en los cambios sociales?

R: Sí, en cualquier periódico de actualidad ves que muchas causas profundas están asociadas al clima. Mucho de lo que pasa ahora en la tensión entre Irán, Pakistán y Afganistán tiene que ver con una sequía brutal. Incluso los iraníes se están planteando cambiar de sitio la capital, Teherán, porque todos los pozos y presas están en situación crítica. No es que el clima lo explique todo, ni que sea la causa de todo, pero si uno no tiene en cuenta el clima hay muchas cosas que se le escapan. Mucha de la inestabilidad horrible que hay ahora mismo desde Somalia hasta el Sáhara español tiene mucha culpa del clima y la sequía. Cada vez que ha habido sequías recurrentes -desde la famosa de Etiopía en los 70-  la sequía era la primera ficha de dominó que luego te explica mucha de la violencia, los cambios de población o los desastres que iban a ocurrir. Muchas veces se nos olvida que el origen primero suelen ser estas crisis climáticas, estas sequías recurrentes, y que a veces, aunque no sean el origen primero, sí agravan mucho algo que ya estaba en marcha.