La España de la posguerra celebraba los barcos cargados de trigo que llegaban a un país hambriento. Hoy el país vive con hambre de vacunas y ansia de noticias de cargamentos de aviones con dosis. Es la España pandémica que ha servido para que una de las novelas en castellano con más lectores de este siglo encuentre continuación. 

María Dueñas regresa al personaje que la convirtió en escritora superventas: Sira Quiroga, la costurera convertida en espía. Sira (Planeta), la continuación de El Tiempo entre costuras retoma la historia donde se quedó el final de la Segunda Guerra Mundial.

“Tendemos a pensar que el mundo ya estaba tranquilo después de la guerra, pero no es así. Fue un tiempo de paz y de reconstrucción pero sigue habiendo conflictos y situaciones adversas en el mundo y yo he requerido reflejar esas situaciones”, explica a El Independiente

Sira Quiroga viajará a esos lugares que Dueñas ha trazado para ella. Jerusalén, Londres, Madrid y, de nuevo, Tánger. En Jerusalén Dueñas revive el conflicto “cruento y crudo entre palestinos, judíos y los británicos, que eran el otro vértice de aquel momento”. La reconstrucción Europea se aprecia siguiendo los pasos de Sira Quiroga en Londres, a donde se ha ido para mostrar “cómo estaba tras los bombardeos alemanes y cómo el país luchaba para salir adelante”. 

En su regreso a España Sira se encuentra con un país en el que se pasa hambre, un país “desplazado del panorama internacional, nadie quiere saber nada del régimen de Franco. Cuando las esperanzas internas y de los exiliados de que al terminar la guerra mundial los aliados fuesen a echar a Franco del poder todos los países se lavan las manos”, explica la escritora. “Me interesaba explorar cómo el régimen afrontaba esa situación y cómo se va reinventando”, añade.

En este momento entra en la novela Eva Perón. “Argentina es el único país que le tiende una mano a España ya que España no entra en ningún plan de ayudas internacionales de recuperación”. Con la visita de Eva Perón “el régimen de Franco echa la casa por la ventana, una cosa exagerada y desbaratada y excéntrica casi, pero que cumple el propósito de que Argentina siga ayudando muchos años, enviando barcos de carne y barcos de trigo”.

Una Sira más madura

A María Dueñas le costó más escribir la Sira de El tiempo entre costuras que la Sira de esta segunda parte. La Sira de la posguerra es más madura “tiene otra solidez y otra mirada de enfrentarse al mundo y es más cercana a mí misma y a las mujeres del siglo XXI”.

María Dueñas ha cambiado poco, “sigo siendo la misma con unos años más”, pero ya no es profesora universitaria, es escritora a tiempo completo con título de superventas. “Lo importante para mí es que he logrado el afecto de miles y miles de lectores”, dice con modestia.

No quiero convertirme en un personaje público permanentemente expuesto».

Pero Dueñas se mantiene al margen del eco de su éxito y no quiere más exposición pública que la necesaria para promocionar su trabajo, “no quiero convertirme en un personaje público permanentemente expuesto y hablando de todo, opinando de todo y presente en todos los saraos. Entiendo hasta dónde llega mi trabajo en según qué situación y qué momento”, afirma. “A veces es momento de dar la cara y otras de encerrarme a escribir y eso requiere de sosiego. Una de las pocas cosas buenas que ha tenido este desastre ha sido que me he podido concentrar en mí misma y en mi trabajo y escribir sin interrupciones, pero es una de las pocas cosas buenas de la pandemia”. 

Claro que la escritora no era inmune a lo que pasaba a su alrededor, “tampoco he multiplicado mi trabajo por tener más tiempo, estábamos tan preocupados, tan pendientes de todas las noticias y cómo iba evolucionando esta crisis espantosa, que realmente la capacidad de concentración no es al 200% como uno puede esperar cuando se tiene por delante meses sin moverte de tu estudio”. 

Aquello era una España destrozada, sin industria, sin medios de transporte y con represión política. Era una España espantosa».

Entre la España de la autarquía y “la España de hoy esto es un paraíso, porque dentro de los problema de todo tipo que tiene España de salud, desempleo, etc.. no es la España de entonces en la que se pasaba hambre de no tener un mendrugo de pan. Aquello era una España destrozada, sin industria, sin medios de transporte y con represión política. Era una España espantosa”, asegura.

Hoy el hambre es de vacunación y en la España de 2021 María Dueñas, como todos, sólo espera a su turno. “Me voy a poner la vacuna en cuanto me llamen, la que me den. Quiero que me vacunen a mí y que nos vacunen a todos y salgamos de esta”, concluye.