«Aunque te encuentres bien, tienes que seguir tomando el antibiótico durante los siete días». Este consejo médico, que todos hemos escuchado alguna vez, acaba de perder su valor en base a un nuevo estudio científico publicado en la prestigiosa revista British Medical Journal que no solo retira el respaldo a la recomendación sino que además advierte que puede poner en peligro la salud.

El argumento que los médicos argüían para obligarnos a tomar los antibióticos hasta diez días aunque los síntomas hubieran desaparecido una semana antes era el de evitar crear resistencias a los mismos. Algo que contrasta con el aumento de la resistencia de las bacterias, que actualmente causan 25.000 muertes anuales, según un informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECD) publicado el pasado mes de febrero.

La resistencia a los antibióticos causa actualmente 25.000 muertes anuales

Los antibióticos son medicamentes «vitales» para prevenir y tratar las infecciones bacterianas, pero el abuso de ellos está provocando una amenaza global y urgente para la salud de la población.

Y mientras hasta ahora se consideraba que no completar el tratamiento era una de la causa de la aparición de resistencia a los antibióticos, el trabajo publicado en British Medical Journal  y realizado por investigadores de Brighton (Reino Unido) dice exactamente lo contrario.

No abandonar los antibióticos a tiempo pone en riesgo «innecesario» la resistencia

«La idea de que detener de forma temprana el tratamiento con antibióticos fomenta la resistencia a los mismos no está respaldada científicamente», han asegurado los autores del estudio, que han comprobado que no abandonar los antibióticos a tiempo pone en riesgo «innecesario» por la resistencia. A la vez, hay evidencia científica de que en muchos casos, excepto la tuberculosis, detener el tratamiento antes es una manera «efectiva y segura» de reducir su uso abusivo.

Por todo ello, los investigadores han solicitado a los médicos, autoridades políticas y educadores que reconozcan y avisen de que el consejo de «completar el tratamiento» no está respaldado científicamente y fomenten la investigación para poder recomendar abandonar las terapias antibióticas una vez el paciente se sienta mejor.